Archivos para enero, 2011

Conversaciones_2

Publicado: 31 enero 2011 en Conversaciones
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Pregunta:

¿Cuales son los principales obstáculos que puede encontrar una persona que decida comenzar a practicar zazen?

Respuesta:

Tanto si se va a practicar zazen como cualquier otra disciplina que requiera concentración y esfuerzo, como por ejemplo la meditación de cualquier clase (Samatha, Vipassana, Tratak, Dzoghen, mántrica…etc,etc.); lo más sensato, sobre todo al principio, es planificar una práctica razonable.
Es como el que se plantea correr, hay muchas similitudes con esto.
Si usted no ha corrido nunca, jamás se le ocurriría comenzar a correr en una maratón, que son 42 kilómetros.
Es de sentido común.
En el zazen es lo mismo.
Sobre la calidad de la práctica, se requiere mucha práctica para que esta sea correcta.
Y se requiere que sea correcta para que exista un progreso o evolución (si me permite utilizar estas palabras, que quizá no sean las más adecuadas, pues hablar de evolución o progreso en la práctica puede dar lugar a equívocos).

Pero alguna vez hay que empezar, y siempre es mejor un minuto de práctica correcta que una hora de práctica mal hecha.
Algo razonable para alguien que comienza es practicar durante 30 minutos al día, todos los días del año, durante un año.
Es una práctica muy leve, muy sutil, muy poco intensa, pero suficiente para encontrar los primeros problemas y aprender a sortearlos por uno mismo.
Sería conveniente practicar siempre a la misma hora y en el mismo lugar (en la medida de lo posible).

Para personas con más compromiso con la práctica, en torno a una hora diaria todos los días del año estaría bien, para empezar, insisto.
No soy partidario de hacer descansos y saltar días, pero es una elección particular, no hay nada de malo en hacerlo.

Como imaginará, nadie tiene la verdad absoluta y lo que para uno es cómodo y eficaz para otros puede no serlo.
Conozco algunos casos de personas sin experiencia que han practicado Vipassana intensiva durante unas 10 horas diarias con silencio total durante 8 días (No conozco a las personas, pero si los estudios que se realizaron a este respecto). Y los resultados fueron extraordinarios.
Cierto es que muchas personas abandonan una práctica tan exhaustiva  e intensa y más si es al principio y también es cierto que para llevar a cabo una practica como esta se necesitan personas que la dirijan y que tengan experiencia previa para corregir los problemas o defectos que sin duda surgirán en una práctica tan intensiva como esta.
Pero este tipo de práctica tampoco tiene nada de malo.
Si usted quiere pruébelo.
Sobre la necesidad de estar guiado o no durante el zazen, no me pronuncio.
De cualquier forma, entiendo que no hablamos aquí de este tipo de implicación con la práctica.

Hay que ser realista, será difícil, pero uno ha de ser serio y firme con la práctica.
Hay que tener una actitud y un compromiso.
Uno debe tener y mantener la atención y concentración correctas para poder practicar con seriedad.
Obviamente, con la práctica se adquiere soltura y las incomodidades, tanto físicas como mentales se van superando.

Como principales problemas, siempre surgen cuatro:

1.- La imaginación.
2.- La pereza.
3.- El sueño.
4.- La incomodidad física.

Sin duda, el más difícil de afrontar es la imaginación.
Algo tan útil, necesario y bueno como es la imaginación, aquí se convierte en un enemigo temible. Los pensamientos no controlables que molestan, el parloteo incesante de la mente, las distracciones, los recuerdos, los deseos, los anhelos, el traer la atención una y otra vez, una y otra vez………. Todo sale en el zazen, todo aflora en el zazen.
La imaginación, puede ser un gran problema. De hecho, lo será.

La pereza se puede afrontar con ánimo y con seriedad en la práctica.

El sueño se puede afrontar cambiando o ajustando los hábitos de práctica, las horas a las que se practica y el tiempo que se dedica.

Sobre la incomodidad física, es importante mantener una postura firme pero cómoda, desde luego, siempre sin dolor.

Si uno no puede estar sentado en loto pues se sienta en medio loto, y si no puede estar sentado en medio loto pues se sienta en el suelo con las piernas semicruzadas, y si uno no puede estar sentado en el suelo con las piernas semicruzadas, se sienta en una silla, SIN APOYAR LA ESPALDA. Esto último es importante.
Es más importante la actitud de la mente que la posición de las piernas.

¿Por qué hacerlo todo tan difícil?
Solo siéntese y practique, olvídese de lo que le he contado y pruebe, indague, reflexione, aprenda, avance usted mismo.

No necesita nada más.

Conversaciones_1

Publicado: 24 enero 2011 en Conversaciones
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Pregunta:
¿Como se definiría?

Respuesta:
No me definiría.
Definirse a si mismo es una de las cosas más perjudiciales que hay para la integridad mental de uno.
Es gritar a los cuatro vientos como espera uno que le perciban los demás.
Una triquiñuela para ganarse la confianza del interlocutor o para conseguir cosas. No estoy interesado en eso.
Ese deseo de ser tal o cual cosa se fragua en la infancia y se fija de una manera determinante durante la adolescencia entre los doce y los quince años, a partir de ese momento (o incluso antes), uno será esclavo de lo que piensa que es o que debe ser.

Me parece demasiado pretencioso, aunque lo digo sin ninguna humildad disimulada, simplemente creo que no es relevante.
Hay hechos, como por ejemplo, que soy una persona, pero lo demás es completamente subjetivo.
Soy de aquí, soy de allí, soy esto, soy lo otro, he estudiado esto, he estudiado lo otro, soy capaz de esto, soy capaz de lo otro…
¿qué importa? ¿a quien le importa? ¿por qué le importa a alguien?.
Quien lea esto que lo haga sin imaginarse nada, con la pizarra en blanco. Solo son palabras.

Si alguien quiere coger arena de una playa, mas le vale vaciar las manos, porque con la mano llena de arena siempre cogerá menos.
Haga lo mismo con las ideas preconcebidas, los prejuicios y los juicios de valor.
Libérese de ellos y percibirá lo que intentan decir las palabras.
Las palabras no son las cosas que señalan.
Ni siquiera son las cosas que sugieren.
Pero llevan un mensaje.

¿Usted como me imagina?
¿Con una barba larga y la cara pintada?
¿Más viejo… tal vez más joven?
¿Más alto… más bajo?
¿Más sabio?
¿Acaso algo de eso importa?

Mire, lo importante no es el mensajero, eso es completamente irrelevante, si alguien señala el cielo no sea necio y mire el cielo no la mano.
Confundimos continuamente lo que somos con lo que parece que somos, con lo que queremos ser y con lo que los demás deseamos que vean en nosotros, y eso genera un conflicto contínuo.
Todo es mentira.
Hay que estar muy seguro de lo que uno es antes de describirse, y aún así, uno corre un riesgo enorme de equivocarse porque lo que uno cree que es hoy tal vez no lo sea mañana y lo que uno sabe hoy tal vez mañana cambie.

Pensamiento_12

Publicado: 24 enero 2011 en Pensamientos cortos

Uno va a vivir toda la vida consigo mismo.
¿Que puede haber mejor que conocerse profundamente?.

La muerte

Publicado: 13 enero 2011 en Reflexionando.....
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La muerte de otras personas solo nos afecta cuando hay algún vínculo personal.
Cuando no hay conocimiento directo del hecho no hay sufrimiento.
Mientras escribo esas líneas están muriendo personas.
Uno no se siente afectado por ello hasta que piensa en las circunstancias puntuales del hecho.
Solo si uno reflexiona sobre las causas o circunstancias de esas muertes, establece un vínculo emocional que genera pena, indignación, lástima, desesperación, sufrimiento en suma.
Todos sentimientos muy razonables y muy humanos, pero el hecho indiscutible es que la muerte de otros no afecta a uno salvo que existan previamente vínculos o estos se creen a partir de un juicio.
Sin esos vínculos la muerte no afecta.

Así debe ser, eso no nos hace malas personas ni indica ninguna característica especial, simplemente se trata aquí de constatar un hecho.
La muerte forma parte de la misma vida y no pueden entenderse la una sin la otra.
El miedo a la muerte es el miedo al dolor, al sufrimiento, a la soledad, a perder el yo, a perder el cuerpo con el que uno está identificado, a la extinción del yo con el que hemos vivido toda nuestra vida.
Si uno no tiene ese vínculo consigo mismo, ¿qué miedo puede tener?.

Analicemos cuidadosamente que pasa cuando alguien muere.
Me refiero al cuerpo, a la muerte del cuerpo, a la muerte física.
¿Por qué ocurre?
Dejando de lado las muertes no naturales, claro.
Una respuesta evidente es porque los sistemas que sostienen lo que llamamos “vida”, no pueden mantenerse en funcionamiento permanentemente.
Los distintos órganos que logran el equilibrio en el cuerpo se van desgastando poco a poco.
Las células que los forman se van deteriorando, empiezan a funcionar mal.
Los huesos se deforman y se vuelven más frágiles.
Los pulmones, responsables de la función respiratoria se van deteriorando ofreciendo menos oxígeno al organismo y el intercambio de CO2 se hace menos eficaz.
El cerebro se ralentiza y sus funciones eléctricas y químicas van muriendo, las conexiones interneuronales envejecen y fallan, incluso las mismas neuronas van muriendo.
Todo, absolutamente todo va mermando su eficacia con el paso del tiempo.
De modo que si una enfermedad no deteriora el organismo de una forma más rápida, el mismo paso del tiempo lo hace.
Todos y cada uno de los órganos que sostienen y permiten la vida tienen fecha de caducidad, hasta el instante último en que algo causa un fallo determinante y termina la vida.

El tiempo no perdona a nadie (afortunadamente), pues sería impensable, incluso terrible que el cuerpo fuera inmortal.

Se podría decir que la muerte es lo natural y el nacimiento es lo casual.
Se puede elegir donde morir, en cambio, no se puede elegir donde nacer.
Es un hecho que todo lo que nace termina muriendo pero no hay reglas para determinar lo que nace.
Lo que va a nacer puede o no hacerlo, pero si nace, es seguro que muere.

¿Y que siente uno ante el hecho natural de la muerte?

Esta pregunta puede enfocarse de múltiples maneras, dos de ellas son lo que sentimos cuando esto ocurre y otra es la razón última por la que ocurre el desenlace.

En el primer caso, el cerebro y el organismo actúan de un modo peculiar y en extremo ineficaz.
Cuando “perdemos” a alguien nos sentimos lastimados, aunque me resisto a la frase “perder” a alguien, ¿como podemos perder algo que no nos pertenece?.
El enfoque es por tanto erróneo desde el principio.
Durante años estamos rodeados de familiares y amigos, pagamos con ellos nuestros miedos y ansiedades, les negamos un beso por las fronteras psicológicas que nos marcamos nosotros mismos.
Les negamos un abrazo por la vergüenza que supone demostrar Amor en público.
Cuando finalmente se marchan, cuando abandonan el cuerpo, lloramos, nos sentimos mal, sentimos pena y muchas veces sentimos arrepentimiento.
Arrepentimiento por no haber hecho lo que deseábamos hacer.
Pena porque ya no podremos hacerlo.
El ser humano llora y se lamenta cuando pierde, pero no valora lo que posee (o tiene la sensación de poseer), y la alegría que siente al recibirlo dura poco.

Amanece y como autómatas nos dirigimos al trabajo. Con un poco de atención se observa que todo es nuevo, pero nadie se da cuenta, nuevas caras, nuevas personas, nuevos momentos, nuevos movimientos en los árboles, pero nadie se percata, porque ya hemos visto otras caras, otras personas, otros momentos y muchos otros árboles.
La mayoría de las personas miran al suelo, ¿que buscan allí? ¿que hay en sus zapatos?
Nos hemos vuelto ciegos y no valoramos lo verdaderamente importante (si es que hay que valorar algo).
Cada vez nos volvemos más y más ignorantes.

Da igual lo que uno posea, anhelamos lo que no tenemos y esto se convierte en una carrera perpetua hacia ninguna parte.
Hay personas que viven demasiados años para lo poco que han vivido.
Hay personas que no han vivido ni un año, tal vez ni un par de días.
Eso debería ser triste, porque no se han dado cuenta de su propia vida.
Lo que han dejado atrás es como deslizar una rama por la superficie de un lago, así de leve, así de corto, así de endeble, así de sutil, así de fugaz; aunque indiscutiblemente bello para quien lo ha contemplado.

La vida se convierte en una persecución de si mismo, pero este sí mismo siempre va por delante.
No se puede ganar, pues no existe ni el perseguidor ni el perseguido, todo es una ilusión.
Si no se sabe que hacer, mejor cultivar virtudes durante la vida de uno.
Si hay algo que buscar es Amor, Serenidad, Compasión y Silencio, todo lo demás aparecerá cuando caigan todos los velos que nos alienan.

Pensamiento_11

Publicado: 4 enero 2011 en Pensamientos cortos

No vengo de ninguna parte.
Ni voy hacia ningún lugar.
Solo puedo estar ahora.