La aceptación también es lucha

Publicado: 17 febrero 2011 en Reflexionando.....
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En conferencias a las que he asistido, en conversaciones o en diálogos, en la mayoría de las ocasiones se repiten los mismos problemas una y otra vez, las personas acuden (acudimos) a estos eventos por alguna razón, casi siempre es para beber de una fuente distinta, aprender más o mejorar en algún aspecto la práctica. Algunas personas también acuden por curiosidad.
Pero como digo, en muchas ocasiones hay personas que se tropiezan una y otra vez con el mismo muro y no salen de esa situación. Siempre las mismas dudas, siempre las mismas preguntas.
Se han bloqueado, se han estancado.
Esto hace que su desesperación aumente, su inquietud también lo hace, y terminan pensando y sintiendo que su búsqueda es estéril y que han fracasado, sintiéndose aún peor que al comenzar.
Para comprender esto es importante indicar que lo que se escucha en una charla o conferencia tan solo son palabras; lo que se lee en un libro o en un escrito son palabras; y estas palabras causan efectos muy distintos en cada persona, es posible que la misma frase deje indiferente a muchas personas y en cambio en otras creen una duda; abran una brecha que puede hacer que el individuo perciba algo nuevo, algo distinto, que note que debe cambiar algo o hacer algo o DEJAR DE HACER ALGO.
En definitiva es percibir un movimiento nuevo en la mente que antes no había sido observado (por eso digo “nuevo”, no porque no estuviera ahí antes).

El individuo debe ser (y es) responsable de lo que hace aunque el resultado de sus actos no sea necesariamente el que él espera y no dependa de su persona.
A veces se esperan milagros, el mismo Tenzin Gyatso, catorceavo Dalai Lama, lo indica en sus conferencias con una sonrisa en la cara.
“Si han venido aquí esperando un milagro, se han equivocado, soy una persona normal”.
Y aunque esto de que el Dalai Lama sea una persona normal es discutible, lo que es indiscutible es que no hace milagros.
Aún así la gente sigue esperándolos.
El orador no es el mensaje, simplemente es el elemento a través del cual se lleva a cabo la transmisión de cierta experiencia o enseñanza.

Las palabras de un orador, incluso de la categoría de Tenzin Gyatso (sobradamente preparado para su labor, extremadamente culto e inteligente, compasivo hasta el extremo y lider indiscutible del budismo tibetano en el mundo y una figura conocida y querida a nivel mundial), pueden ser un bálsamo, pero no una solución definitiva, pues esta solo puede ocurrir en uno mismo y desde uno mismo.
Todo lo que se diga en una conferencia son conceptos, y deben ser escuchados como lo que son. Conceptos.
Nadie tiene la verdad absoluta, ni siquiera tiene su verdad pues la verdad no puede tener propietario.
Se busca en las palabras de otros la solución a nuestros problemas, sin comprender que el origen de nuestros problemas está en nosotros mismos, así como su solución que no solo está en uno mismo, sino que está aquí y ahora pero no es percibida.

¿Cómo puede uno esperar que alguien que ni siquiera le conoce pueda resolver los problemas que uno mismo no es capaz de solucionar?
Suena extraño, pero es una realidad, hay muchas personas que hacen esto, que esperan esto.
A veces cargan contra el conferenciante su ira, y este, normalmente cauteloso y prudente, pues él (o ella) han sentido la misma ira y el mismo miedo y aunque los han trascendido, comprenden el sufrimiento que causan, y con paciencia infinita, dan la receta mágica una y otra vez.

Busca en ti, mira hacia dentro, se introspectivo, observa como piensas, busca el conflicto en los movimientos de tus pensamientos y déjalo ir, permanece sereno, practica…
Pero esto parece no funcionar nunca.

Y no funciona nunca porque se toma a nivel intelectual y algunas cosas son imposibles de comprender a nivel intelectual.
Es como intentar percibir el olor de la alegría.
Simplemente no puede hacerse.
No se puede oler la alegría.
Pero existe el olor y existe la alegría.

Poca gente es consciente de que las palabras solo son herramientas, y que luego uno debe usarlas.
Una palabra es inútil si no se le da la utilidad adecuada.
Uno no puede amartillar un clavo con un abanico.
Necesita un martillo, un clavo y ENTENDER EL PROCESO, SU CAUSA Y EL PAPEL QUE EL INDIVIDUO JUEGA EN TODO ESE PROCESO.

Su responsabilidad como individuo es necesaria para que llegue el “darse cuenta”.
A muchas personas les resulta fácil entender que deben observar sus pensamientos, ver como llegan y dejarlos ir.
Así se convierten en unos observadores de si mismos.

A partir de este punto comienza la frustración. Pasan años de práctica y no hay avances. Meditan sin descanso y no hay avances.
Esa frustración se ve como propia, se percibe como si fuera causada por el hecho de no avanzar (¿hacia donde? ¿hacia que?).
Esa frustración forma parte del Todo, es lo que hay en ese momento y como tal debe ser tratada.
Es lo que es, sin más.
El abandonarse supone ABANDONARSE COMPLETAMENTE EN UN ESTADO DE TOTAL INAFECTACIÓN.
No hay lucha, no hay resistencia. No puede haberla.
La aceptación de algo es una forma de resistencia muy sutil que pocas personas perciben.
Cuando deviene una circunstancia y produce en la persona un efecto negativo (o sienten que les afecta de forma negativa), buscan aceptarlo.
Esto es casi igual de improductivo que rechazarlo.
Rechazar es luchar, es violencia, es conflicto, es negación, pero aceptar es EXACTAMENTE LO MISMO.
No hay nada que rechazar ni nada que aceptar, simplemente las cosas son como es.
No por repetir esto cientos de miles de veces va a cambiar nada, es necesaria una cierta comprensión a nivel intelectual que se alcanza con la práctica y el silencio introspectivo y que DESPUÉS, puede producir un cambio (o no hacerlo); y se termina la lucha, se termina la resistencia, pero no se acepta, simplemente termina. Es muy distinto.
Pierde toda la importancia que tenía y uno percibe con claridad meridiana lo absurdo que era todo antes de percibir esto.
Uno observa lo antinatural de esa resistencia, de esa lucha continua incluso por aceptar.

NO HAY NADA QUE ACEPTAR.
Un hecho es un hecho independientemente de lo que uno piense o sienta, por tanto no cambia nada y la reacción que uno tenga será una reacción totalmente estéril e inútil, independientemente de que esa reacción sea de rechazo o de aceptación.

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comentarios
  1. ava dice:

    Esta entrada me ha hecho reflexionar mucho e incluso dudar. Te comento mi conclusion.
    Considero que para dejar de sufrir, hay que “aceptar” el problema. Un ejemplo simple: si se te cae el pelo y aceptas ese echo, te dara igual quedarte calvo. Cuantas personas hay q se ponen peluquin o acuden a clinicas? No lo aceptan y luchan contra ello, pero la alopecia no tiene cura y viven con la ilusion y el deseo de tener pelo, un pelo que nunca tendran.
    Dices que la aceptacion es lucha. Pero yo creo que es el “DESEO DE ACEPTAR” lo que realmente provoca esa lucha.
    A mi me pasa que empece a meditar para conocerme mejor y para mitigar el sufrimiento generado por mis miedos y obsesiones. Cuando empiezas a meditar te dicen que el secreto para vencer esas obsesioens es la aceptacion y el no deseo, pero esto no es tarea facil. Como bien dices, es una lucha. Pero tal vez sea una lucha necesaria. Me refiero a q cuando tienes un miedo y te enfrentas a el , tu objetivo es aceptarlo. Pero en el fondo existe un sentimiento de “deseo de aceptacion”. Esto con la practica supongo q se va puliendo y con el tiempo te vas conociendo mejor y poco a poco vas “aceptando” practicamente sin darte cuenta.
    Tambien pienso q el “no juzgar” es la antesala de la aceptacion. y aunque todo esto sea una lucha hay que empezar por no juzgar. Se me cae el pelo, esto no es ni bueno ni malo, es un hecho q no puedo controlar.
    Un abrazo! nos leemos

    • Bienvenida Ava.
      Cuanta alegría me da ver que te hago dudar.
      DE ESO SE TRATA.
      Nunca te creas nada de lo que diga. Ni yo ni nadie.
      Indaga, encuentra, aprende, avanza por ti misma.

      Releido tu post, te contesto.

      Dices: “Considero que para dejar de sufrir, hay que “aceptar” el problema. ”
      Es una frase compleja, aunque la digamos (o escribamos) con naturalidad.
      Antes de nada, indicar que sufrir es una opción.
      No puedes evitar el dolor, pero si puedes evitar el sufrimiento. Es algo complicado de entender, pero cuando lo entiendes es de una evidencia pasmosa.
      Podemos extendernos en esto si lo estimas oportuno. (Da para diálogos más que interesantes, creeme).

      En tu frase has incluido tres palabras importantes, vamos juntos a ver que ocurre si las separamos….
      “Dejar de sufrir”, “aceptar” y “problema”.

      Tienes un objetivo, “dejar de sufrir”, tienes un camino, “aceptar” y tienes una causa, el “problema”.
      Es decir, algún problema causa en ti sufrimiento y debes aceptarlo para que ese sufrimiento termine.
      ¿Es así?.
      Así entiendo yo tu frase.

      ¿Que significa aceptar un problema?
      Entiendo que te refieres a obtener la capacidad de seguir teniendo el problema, pero que de alguna forma, no nos afecte como lo hace actualmente.
      Das por hecho que el problema es el motivo del sufrimiento pero normalmente el problema no es el responsable del sufrimiento, puede serlo del dolor, pero el causante del sufrimiento es el sentido, la interpretación y los pensamientos que le dedicamos a ese “problema”.

      Si quitas el objetivo no cambia nada, hay sufrimiento.
      Si quitas el camino no cambia nada, hay sufrimiento.
      Si quitas la causa desaparecen el objetivo, el camino y la causa.

      Tu ejemplo es fantástico,
      “si se te cae el pelo y aceptas ese echo, te dara igual quedarte calvo. Cuantas personas hay q se ponen peluquin o acuden a clinicas? No lo aceptan y luchan contra ello, pero la alopecia no tiene cura y viven con la ilusion y el deseo de tener pelo, un pelo que nunca tendran.”

      Se te cae el pelo. YA ESTÁ. FIN. THE END.
      (Ya está, no hay nada más, no hay nada que aceptar, se te ha caido el pelo). Sin más. ¿Soy capaz de explicarme?
      Esto no supone ningún problema.
      Se ha caido el pelo, es un hecho.
      El hecho ha finalizado y tu lo has constatado.
      No es que se haya terminado el problema, es que no ha empezado.

      En cambio en tu ejemplo va implícito que el hecho de perder el pelo supone un problema.
      Si no tienes problema no tienes nada que aceptar, nada que evitar, nada que arreglar, nada que cambiar, nada que esperar.
      Ningún deseo, ningún anhelo, ninguna esperaza, ninguna frustración.
      ¿Te das cuenta que el problema lo creamos nosotros y no el hecho acontecido?

      Es de todo esto que ocurre DESPUES de que se ha caido el pelo de donde surge el conflicto.
      Cierto es que también los deseos y la anticipación (por ejemplo el miedo a perder el pelo) suponen un problema y el hecho todavía no ha acaecido.
      Muchas veces tememos hechos que nunca acontecen (no hay cosa más inutil que eso).
      Pero ciñámonos a tu ejemplo.

      Indicas el ““DESEO DE ACEPTAR”, ahí tienes dos problemas, aceptar supone un esfuerzo, por mínimo que sea, incluso yo añado que es lucha, que es violencia, pero puede ser que no se perciba.
      Además le añadimos deseo, otro movimiento mental dirigido a obtener algo sin razonar siquiera lo lógico o necesario de ese deseo, algo que nos va a condicionar la mente poniendo en el punto de mira el objetivo de alcanzar algo, por descabellado o inutil que sea.
      El deseo también es lucha, constante y demoledora.
      La ausencia de deseo es paz y quietud.
      El deseo no termina nunca.

      Ava, de nunguna manera cuestiono que la lucha no sea util, lo que digo es que no es necesaria.
      Es cierto que la lucha puede ser un argumento en si mismo para obtener algo y que encima lo obtengas finalmente.
      Lo delicado de todo esto es que tu concluiras que has conseguido lo que sea porque has luchado y eso se convertirá en una certeza en tu mente. Y harás asociaciones simples del tipo “si me esfuerzo alcanzaré tal o cual cosa”. Y ESO PUEDE NO SER CIERTO.
      Esa es la clave.

      Hacemos ese tipo de asociaciones constantemente. Y son mentira. No sabemos lo que hubiera ocurrido si no hubieramos luchado, y desde luego tampoco tenemos la certeza de que lo obtenido ha sido gracias a la lucha. Ten en cuenta que hablamos de algunos aspectos determinados del funcionamiento de la mente.
      Por ejemplo en el atletismo esta argumentación no tiene sentido (o tal vez si…).
      Cuanto más corras más lejos llegarás, debes esforzarte, correcto.
      Esto parece obvio, es una actitud, nada más.
      Pero OJO, alguien puede correr más lejos sin esforzarse, consideralo.

      Observa que pasa si no luchas.
      Intenta obtener lo mismo pero sin luchar.
      Te sientas a meditar para obtener lo que esperas, y sin lucha pues simplemente meditas. Unos días mejor, otros peor, otros desastroso, otros no podrás. Pero ya está. No hay más movimiento en la mente, meditas o no lo haces. La meditación puede ser un fin en si mismo. No pasa nada. El problema comienza cuando empezamos a pensar “que mal he meditado hoy”, “mañana tengo que esforzarme más”, “y si me apunto a ese gimnasio que hacen yoga?”, “cuando voy a dejar de sufrir?, ya llevo dos mese practicando”. Ese es el problema, no le echemos la culpa a la meditación.
      Como dijo alguien muy sabio: “El mundo es perfecto. Somos nosotros los que pensamos que no lo es”.

      Dices: “y poco a poco vas “aceptando” practicamente sin darte cuenta.”
      Poco a poco o de forma súbita, toda lucha desaparece y no hay nada que aceptar.
      No vas aceptando. No hace falta.
      Las cosas son como es.
      Las cosas no cambian porque uno las acepte o no lo haga.

      ¿Tu aceptas que mañan salga el sol?
      ¿Que cambia si no lo aceptas?

      Cuando medites sin luchar empezarás a meditar.

      Gracias AVA, amiga mía.

      Nos leemos.

  2. JUAN CARLOS dice:

    Querido amigo:

    he terminado un termo tomando mate (infusión solo de los países de esta región) mientras leía este post.

    De un gran contenido este artículo y tu respuesta a la inquietud de Ava también ha sido un excelente ejercicio de reflexión y confirmación respecto de la mente, las palabras, la ilusión, el deseo y como debemos o deberíamos actuar concienzudamente ante el movimiento de pensamientos y estar atentos a ellos para “ver” como producen en “nosotros” ciertas reacciones.

    Creo que la mayor liberación se produce cuando aceptamos que “las cosas –todo– es como es”.
    Esta sola situación nos quita toda carga. No deberiamos realizar mas conjeturas al respecto.
    Reitero, excelente trabajo de discernimiento y gran ejercicio para quienes concurren a este lugar, incluyéndome, claro está.

    Te saludo con las manos juntas.

    Estoy agradecido por este gran esfuerzo que realizas.
    Continuaré leyendo los otros post a medida que mis tiempos lo permitan.

    • Estimadísimo Juan Carlos, que bueno leerte por aquí también.
      Te agradezco tus palabras.
      Me tienes que dar a probar un poco de ese mate que gastais en Argentina. 😉
      Siento mucha alegría por saber que participas y poder contar con tus experiencias y tus aportaciones.

      No tengo duda que muchas personas lo agradecerán (el primero quien esto escribe), pues tu punto de vista es muy amplio y cultivado.
      Me hace sonreir pensar que podemos hacer de este un lugar común de reflexión en el que toda participación tiene mucha importancia.

      Gracias de nuevo amigo mío.

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