Archivos para abril, 2011

Pensamos sin parar. Involuntariamente.
Pensar, pensar, pensar, pensar…..
Pensar es agotador y lo hacemos continuamente.
Las dudas, los conflictos y las obsesiones son parásitos, son dañinos, pero hay dos problemas, uno es que muchas personas no se dan cuenta del hecho de que muchos de sus pensamientos son parásitos, están tan acostumbrados a pensar así que no los perciben como tales, el otro problema es que no sabemos como dejar de pensar.
¿Cómo se puede dejar de pensar?
¿Es posible dejar de pensar?

En los pensamientos, el planteamiento del futuro se presenta continuamente, pensamos en el futuro, en las pensiones, en el ahorro, en los seguros, en lo que será.
Todo será mejor después. Esa es la esperanza.
Como no encontramos AHORA la felicidad, pensamos que llegará más tarde.
Es una huida hacia delante, pero desde el ahora. Por tanto, es imposible, es mentira.
Estarás feliz después.
Así se plantean su vida la mayoría de las personas.
Bien, pero… ¿después de que?

Esta forma de ver la vida, es una de las que sustenta al ego, lo alimenta.
Sin futuro el ego desaparece.

Si uno se toma el tiempo y la molestia de reflexionar un poco, surge una pregunta……

¿Que sentido tiene el término “viviré”?.
La palabra “VIVIRÉ”.
Es absurdo decir “viviré”.
¿Por qué no puedo hacerlo ahora mismo, en este mismo instante?
El condicionamiento de la mente es constante.
Lo anterior fue mejor, porque lo recordamos de forma amistosa, cercana y amable, pero esto también es una mentira.
De modo que esperamos que el futuro nos depare la felicidad y recordamos el pasado con nostalgia.
Pero resulta que lo único que tenemos es el ahora, el aquí y ahora, y lo perdemos en esas ensoñaciones continuamente.
Suena a broma, pero no lo es, esto ocurre continuamente.

Cuando uno medita, la atención en la meditación es muy importante.
Si somos capaces de atender a lo que acontece ahora y no a lo que ha acontecido o a lo que esperamos o deseamos que vaya a acontecer, la condición de diferenciación se fractura, se rompe, desaparece.
La condición de diferenciación se construye si prestamos atención a lo que ha acontecido.
Meditar es estar en el presente, permanecer en el aquí y en el ahora, de forma firme, clara y contundente.
El ahora ya no es ahora cuando se analiza.

¿Se puede observar algo sin juicio, sin pensamientos?
Solo mirar.
¿Uno es capaz de mirar únicamente?
Repito, Solo mirar, sin más.

Realmente, cuando uno lo intenta, sino sabe como hacerlo, verá que no puede, que es muy difícil, la razón es que resulta tremendamente complicado permanecer en el presente de forma continua y sostenida.
Solo cuando uno sale del presente es consciente de que el presente fue antes.
La paradoja es que cuando uno está en el presente no es consciente de su estado, mientras que al salir del presente, el individuo percibe que ha estado en el presente ANTES.
Cuando uno se reconoce a si mismo ya no está en el presente, cuando uno piensa ya no esta en el presente, cuando uno está en el presente no sabe que está en el presente.
Es un gran dilema, pero perceptible y comprobable por cualquiera que se tome el tiempo de probarlo por si mismo.
Como en un sueño, cuando uno entra en el sueño, no se da cuenta.
Si trata uno de ver el sueño no se duerme. Uno trata de ver como el sueño alcanza a uno y no lo ve, no se duerme.
Cuando uno está dormido no lo nota, no lo sabe. En ninguno de los dos tipos de sueño sabe uno que duerme (sueño profundo, sueño son sueños y vigilia son los 3 estados).
Cuando se despierta, uno sabe que ha estado dormido, pero si no despierta no sabrá nunca que ha estado dormido. Otra paradoja que cualquiera puede reconocer.
Así es el presente.
En el presente no hay nadie porque el presente integra.
Es tremendamente integrador, une, no separa, no desintegra.
En el presente no hay fronteras, no puede haberlas.

Es una gota de agua en la propia lluvia, es un trozo de cielo en el cielo, es indiferenciado.
Podemos recordar el presente pero no podemos experimentarlo directamente.

Usted lee esto, si lo lee concentrado y se olvida de usted mismo, no sabe donde esta ni sabe quien es.
Es consciente, pero no sabe de que. Cuando observa esto, se encuentra a usted mismo, se recuerda usted mismo y ya sale del ahora.
¿Quién es usted, que es usted si no recuerda nada?
Nada, no puede saberlo.
Sin recuerdos no puede saber nada.
Sin imaginación no puede esperar nada.
Entre estas dos cosas se encuentra el ahora.

El presente no posee cualidades relacionadas con la memoria ni con la intelectualidad.
El presente es una comprensión que se comprende a si misma.
No hace falta saber quien comprende en el presente. No hace falta.
El presente ES por si mismo.
Cuando buscamos a quien comprende, perdemos el ahora, perdemos el presente.
Si uno está concentrado no hay nadie haciendo algo….

La capacidad de sorprenderse. Es algo que no debe perderse.
Los niños tienen una capacidad innata de sorprenderse, es una capacidad extraordinaria, es maravillosa y única, es limpia y pura.
Cada cosa, cada detalle, cada situación es algo que experimentan, no lo piensan, lo experimentan.
Cada cosa, cada paso, es sorpresa, es nuevo, es único, es diferente, de esta forma ve un niño.
Perder la capacidad de sorprenderse es lastimoso. Esto es lo que marca el paso hacia la mente adulta, dejar de sorprenderse.
La capacidad de sorprenderse ante cualquier cosa es maravillosa.
Un niño no compara lo que percibe, lo ve y lo experimenta. Continuamente, hace esto de forma automática.
Más tarde vendrán los condicionamientos, pero ahora no, ahora las experiencias y la sorpresa aparecen continuamente, a cada paso.
Bendita sorpresa.
Un niño de pronto llora, y el adulto le pone nombre, “tendrá alguna molestia”, “tal vez algún dolor”, “quizá hambre”, “o enfado”, “puede que sienta ira”, “tal vez frustración”….etc.
El niño solo llora.
Déjalo estar, déjalo ser.
Al adulto le molesta, porque no comprende que el llorar es algo tan natural como el reir, es necesario. Solo lo hace desagradable el adulto que no acepta que el niño llora, el adulto no deja ser, impide el fluir de las cosas tal como son.
No es un ataque al adulto, no es un reto, no está probando su paciencia, no es una agresión.
Simplemente es un niño y llora.
Al rato el niño dejará de llorar, EL HA OLVIDADO QUE ESTABA LLORANDO. No hay recuerdos ahí, no hay culpa, no hay segundas intenciones, ha parado y el llanto quedó atrás, olvidado por completo.
Es la actitud del adulto ante el llanto la que condiciona como el niño utilizará el llanto en el futuro.

Un adulto busca sus experiencias en las anteriores, busca las repeticiones, intenta encontrar basándose en sus recuerdos, experimenta continuamente basándose en sus recuerdos, algo extremadamente ineficaz, porque la mente rellena los huecos de los recuerdos con información que es mentira, inventada, información proporcionada por la imaginación para conseguir una coherencia secuencial y ordenada de forma consecuente con el tiempo.
Uno recuerda detalles aislados y la memoria los tergiversa, los rellena, los cambia, los modifica, quita cosas y pone otras……

Es mentira, un recuerdo solo puede ser mentira.
Atención sostenida en el presente. SOSTENIDA.

En el presente no hay fronteras. En el presente aparece una condición total.
El presente no necesita nada para Ser.
No desaparece la información pero si se ausenta la condición de describir lo conocido a través de la persona que se experimenta diferente a ello.

No hay tiempo, no hay espacio.

Ser conscientes de la ausencia del límite personal, del límite del cuerpo. Eso es meditar en el ahora.

¿Cómo se hace esto?

En meditación hay un sujeto que medita y un objeto….

Para diferenciar entre sujeto y objeto, nada mejor que distinguir entre uno y otro.
¿Dónde termina el sujeto y empieza el objeto?
¿Hasta donde va el objeto y donde empieza el sujeto?
¿Dónde está la frontera?
Hay dos cosas, sujeto y objeto.
Si no hay frontera, no hay dos cosas diferenciadas.
Con fronteras hay diferencias.
En la frontera de uno empieza lo otro.

¿Qué es el sujeto y que es el objeto?

Patanjali dijo:
Todo lo que no es sujeto se percibe a través de los sentidos.
Todo lo que ES sujeto es lo que NO se percibe a través de los sentidos.

Objeto es todo lo que no es sujeto.
Sujeto es todo lo que no es objeto.

Objeto: Todo lo que se aprecia a través de los sentidos.
Sujeto: No se aprecia a través de los sentidos.
El cuerpo es objeto.
Mi pie es objeto.
El teléfono es objeto.

El sueño es sujeto, pues no se experimenta a través de los sentidos.
El dolor es objeto.

Cuando atiendan al mundo debe prevalecer el objeto.
Cuando atiendan a la interioridad debe prevalecer el sujeto.

La interpretación mental del objeto es sujeto.
Al observar el mundo, debe predominar el objeto, sin interpretación, sin juicio, sin interpretación mental del objeto.

En cuanto un objeto es diferenciado, aparece el sujeto.
En cuanto aparece la interpretación, aparece el sujeto.

El truco para convertir los objetos externos en objetos no diferenciados es que prevalezca la condición atenta del objeto sobre la del sujeto, que NO DEBE APARECER.

Si aparece el sujeto hay diferenciación.

Los pensamientos son objetos.

Meditar en el mundo interno es atender al que atiende
Meditar en el mundo externo es atender a lo atendido.
Meditar es posar de forma sostenida la atención en el sujeto y no en los pensamientos que este produce.

Fácil ¿no?.
Prueben a ver…..

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La quietud

Publicado: 12 abril 2011 en Reflexionando.....
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Hay un viejo proverbio Taoista que está inscrito en muchas ermitas.

El proverbio dice: “El corazón del solitario es un lago plácido imperturbable por los vientos de las circunstancias”.

Es bello, muy bello.
Más allá de la belleza de las palabras, este sugerente proverbio nos indica que tan importante es la quietud como la actividad, es el equilibrio del Tao.
Nunca se llega al punto de tensión y ruptura, la acción se alterna con la quietud de cuerpo y mente, tan importante es una como la otra.
Solo así puede uno contemplar la brillantez interna, desde el silencio, desde donde surgen los pensamientos.
Desde donde se encuentra todo aquello que genera movimiento mental.

Sin deseos de riqueza o fama, llevando una vida frugal y digna, cuando aparecen el deseo y la pasión, se observan como enemigos pues el placer es efímero y requiere más placer para alimentarse, la pasión funciona igual, se perpetua, es su naturaleza.

Todo lo que perturbe la serenidad y la calma debe abandonarse, no rechazarse, sino abandonarse, uno no está tocado por aquello que perturba el equilibrio y el silencio.
La ira y el odio pasan de largo, pasan de largo, quedan a un lado, en la cuneta, inertes, pasados, sin ser superados, sin ser alimentados, solo observados, constatados y trascendidos involuntariamente.
Las cosas llegan y uno es observador y testigo de las circunstancias.
Esas circunstancias desconocen la existencia de uno.

No debe uno arrepentirse de lo que ha pasado pues ha pasado.
Es simple cuando se comprende. No hay culpa, y sin culpa no puede existir el “pudo ser”, existe el “fue”.
Y no despiertan la pena o la nostalgia, la pena y la nostalgia se abandonan, se dejan, se observan, pero uno no es tocado por ellas, porque producen dolor y permanece en la mente.

La pena y la desazón llegan de fuera, nunca llegan de dentro, en este caso dentro es fuera, la mente limpia es dentro, la mente preocupada el fuera.
Es la mente pero hay dentro y fuera.
Siempre vienen de fuera, del exterior de uno, porque uno no es eso que siente.
Uno permanece dentro y luego sale, cuando ya no hay nada.

La quietud llega por si misma, el dolor hay que buscarlo, debe haber una razón, pero no la hay para la serenidad.
La serenidad está en la ausencia de razones, en la ausencia de preocupaciones.
Esto es simplemente SER, simplemente Existir.
Llena todos los huecos.
Esta es la quietud de la mente.

Para muchos es una vida vacía.
Y de hecho lo es, vacía de inquietud, vacía de problemas, pues no llegan a formarse en la mente que es donde se forman todos los problemas.
La quietud debe permanecer, la quietud es la ventana que da al jardín de la flor del Ser.

Quietud pura, bendita quietud.

Pensamiento_15

Publicado: 7 abril 2011 en Pensamientos cortos
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Es difícil determinar si el buscador llega a la pregunta ¿quién soy yo? ó es la pregunta la que crea al buscador.

Es difícil, pero es posible.

Conversaciones_3

Publicado: 4 abril 2011 en Conversaciones
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Pregunta:

¿Es imprescindible tener un Maestro?

Respuesta:

…Es una buena pregunta.
Una pregunta que se repite una y otra vez.
Solo puedo darle mi opinión al respecto, que por supuesto y con toda probabilidad no será correcta.

Observe que la pregunta casi da por hecho que es responsabilidad del Maestro que el discípulo alcance o logre algo, la palabra Maestro lleva asociada esa supuesta responsabilidad cuando esto ni siquiera es una posibilidad.

En Vedanta Advaita por ejemplo, se considera que cuando un Jñani habla (un sabio, un Maestro espiritual), es la Conciencia expresándose.

Uno ve al individuo, que está allí hablando, y equivocadamente identifica al Jñani como el dueño/autor/propietario de esas palabras o ideas.
En realidad es la Conciencia, es la Totalidad la que se expresa a través del sabio, insisto, según Vedanta Advaita.
Es muy importante indicar esta diferencia.

Esa persona (el jñani) no piensa egoístamente (en relación al ego), y por tanto explica lo que ES, y como se percibe desde su sistema psicosomático, esto sugiere al menos como podría ser percibido por los demás sistemas psicosomáticos, esto es, el resto de las personas.
La sabiduría permanece, pero el cuerpo muere.
Ese Maestro, jñani, sabio, o como queramos llamarle, NO es el responsable de los avances de cada uno de sus discípulos.
Si puede en cambio, dada su condición y experiencia, saber quien o quienes pueden estar más cerca de ALCANZAR POR SI MISMOS el conocimiento de la realidad.
Puede que su presencia, sus charlas y conversaciones, causen una devoción que de pie a que ocurran cambios, pero él en ningún caso es responsable último de los cambios que se dan en las mentes de otras personas.
Esos cambios se darían de cualquier otra forma.
Una cuestión muy habitual es que los discípulos sientan un auténtico fervor por el Maestro, fíjese que la misma palabra “Maestro”, indica el que “enseña”. Quizá sería más justo llamarle guía.

Como decía, más adelante, a medida que van avanzando en su comprensión, ellos mismos (los discípulos) observan lo absurdo de esta actitud.
Finalmente se ve al Maestro como un igual, no en conocimiento, sino en intuición, no desde el conocimiento, sino desde la intuición.
Uno es unidad con el Maestro, no hay aquí (no puede haber) competencia ni competición alguna.
Una vez alcanzada la comprensión última, uno tiene hacia su Maestro un profundo sentimiento de agradecimiento sincero, bondadoso, una sensación de rendición a lo que fue un problema y ya no será nada, ni problema ni solución.
El Maestro estaba ahí, pero no ha desencadenado Eso. Eso estaba antes que el Maestro.
Al menos así aparece en las escrituras.

Un auténtico Maestro (y quien habla no lo es, se lo aseguro), no solo no necesita adoración y devoción, sino que comprende que eso es un obstáculo muy dificil de sortear.
No debe uno apegarse a la persona, sino escuchar y dejar que las palabras florezcan de alguna forma tras cierto nivel de comprensión.
El conocimiento debe reposar y crecer, progresar y cambiar, la causalidad final es súbita, pero el camino hasta alcanzarla es arduo y escalonado.
El Maestro corrige, pero el discípulo trabaja.
El discípulo progresa, el discípulo se equivoca, el Maestro lo sabe y puede corregir o no, según lo considere oportuno. No siempre corregir es constructivo.
Me pregunta que ocurriría si no hubiera Maestro….
Realmente no lo sé.
Uno mismo es su Maestro, cada momento, cada instante.
La Conciencia está ahí, el Maestro puede orientar, puede enseñar, pero le resulta difícil evitar el apego de la mente a la figura del Maestro, y sabe que puede ser contraproducente para una práctica correcta.

En lo que respecta a los libros, las escrituras y cualquier material que aporte algún tipo de conocimiento, pienso (tal vez equivocadamente) que son necesarios, ya que el aprendizaje intelectual deriva en un aprendizaje emocional que a su vez, si se dan las condiciones oportunas, desemboca en un aprendizaje espiritual introspectivo y silencioso que en parte es involuntario pero en parte está inducido por el aprendizaje intelectual inicial.
La comprensión es repentina, es súbita, pero la liberación puede ser gradual y tediosa.
En todo esto puede intervenir un Maestro o no hacerlo, igual que un libro puede ser determinante a la hora de alcanzar lo buscado (si hay algo que alcanzar).
Lo que tenga que pasar ocurrirá si debe hacerlo.
Su pregunta es si un Maestro es imprescindible para liberarse, la respuesta es que ese Maestro no tiene porque ser una persona distinta a uno mismo.
Hay infinidad de casos documentados que indican esto.
Si me pregunta si un total ignorante que jamás ha leído algo es capaz de liberarse, la respuesta es si.
La razón es que no depende de él.
Si me pregunta si los libros o un conocimiento intelectual previo son necesarios, ya le he dado mi opinión al respecto.
A su pregunta de si uno está iluminado, decirle que uno solo se ilumina cuando camina en silencio bajo las farolas encendidas.

Permitame por último añadir algo que nada tiene que ver con nuestra conversación, pero con lo que me gustaría concluir.

Soy incapaz de expresar en palabras la desolación que siento y deseo enviar todo mi Amor a todas las personas que están sufriendo en Japón desde el terrible tsunami que impactó en la costa noreste del país el 11 de marzo.

Desde aquí, y como siempre, mi Amor es vuestro.

Hozon suru reisei. Hozon suru reisei.