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Conversaciones_6

Publicado: 30 junio 2011 en Conversaciones
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Pregunta:
¿Qué es la verdad? ¿Quién la posee? ¿Puede usted o alguien dármela?

Respuesta:
Imagino que usted se refiere a la Verdad con mayúsculas, a la Verdad última y única, a la Verdad no referenciada a nada y a nadie.
Supongo que sugiere en su pregunta si es posible alcanzar por uno mismo o mediante otros, algún tipo de percepción o certeza física o mental sobre la Verdad última o el significado de la misma.

“Verdad” es un término muy delicado, que debe ser tratado con extrema prudencia, y nunca, NUNCA, debe uno apropiarse de él.
Su verdad no es la verdad, mi verdad no es la verdad, la verdad no puede ser propiedad de nadie, porque en ese caso estaría condicionada y sería subjetiva, cambiaría, dejaría de ser lo que era hasta ese momento.

¿Comprende esto? Es importante.

Vamos a intentar avanzar un poco más, en primer lugar habría que determinan que es la verdad.

El término verdad es la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente; también es la conformidad de lo pensado con lo dicho o sentido y quizá el significado que más se acerca a lo que aqui tratamos sea que la verdad es la propiedad de “algo”, tangible o no, que se mantiene  inmutable por si mismo.

De esta forma, si la verdad depende de alguien externo a uno, ya no será la experiencia de uno y uno no podrá por tanto experimentarla por si mismo.
Si la verdad depende de uno mismo, será la Verdad suya, personal, y no la Verdad Universal.

Así que aquí aparece un dilema.
Si depende de alguien (de otros) habrá sufrimiento y deseo, ansiedad y lucha.
Si depende de uno, habrá sufrimiento y deseo, ansiedad y lucha.

Uno puede percibir esto por si mismo. Sin ayuda y sin conocimientos externos, tan solo con una sincera reflexión.

Así que eso nos sitúa en la conclusión aparentemente cierta de que en cualquier caso, la propia búsqueda de esa verdad provoca en si misma sufrimiento, deseo, ansiedad y  lucha.
De una reflexión muy íntima sobre este asunto surgen muchas preguntas que pueden acercarnos a la respuesta que se busca.

3 de esas preguntas pueden ser ( y de hecho son…):
¿Porque están ahí todos esos problemas (sufrimiento, deseo, ansiedad y lucha)?.
¿Donde es ahí?.
¿Quien es aquel que los considera un problema?.

Meditando y reflexionando sobre esto tal vez encuentre algo nuevo, algo de Verdad.
Y recuerde, NO SE APROPIE DE ELLO, porque entonces modificará aquella característica que lo hace inmutable.

Si nos ubicamos en el interior del cráneo, lo primero que encontramos es el encéfalo, el cerebro constituye la masa principal del encéfalo y hasta él llegan señales de todos los órganos de los sentidos, de las terminaciones nerviosas propioceptivas y del dolor.

El cerebro procesa, analiza y compara todas las informaciones que proceden del exterior y del interior de cuerpo, las transforma en sensaciones y las almacena como recuerdos.
En el cerebro se desarrollan los procesos de elaboración de pensamiento y las reacciones motoras del cuerpo.

Su peso supone aproximadamente el 2% del peso total corporal, pero consume en torno al 20% del oxigeno en circulación.
El cerebro se divide en 2 hemisferios separados por 3 lados mediante una fisura profunda, pero unidos en su base por el cuerpo calloso (c.c.)
El c.c. es un haz de fibras nerviosas de unos 10cm de longitud que permiten y garantizan la comunicación entre ambos hemisferios.

En cada hemisferio se distinguen la corteza cerebral (o sustancia gris) y la sustancia blanca.
La sustancia gris contiene aproximadamente el 60% de las neuronas encefálicas.
La corteza cerebral presenta numerosos pliegues que se conocen como circunvoluciones, surcos, y cisuras según sus características, ubicación y propiedades.
Algunos de estos pliegues tienen funciones propias y muy especificas.

La sustancia blanca, más interna, esta formada principalmente por fibras nerviosas de tipo mielínico que llegan a la corteza cerebral.
Desde el c.c. decenas de miles de fibras se ramifican por dentro de la sustancia blanca.
Si estas fibras se interrumpen, los hemisferios se vuelven independientes. De igual modo, si el c.c. se separa o se corta, los hemisferios quedan totalmente separados.

A día de hoy (Junio de 2011), los científicos llevan unos 210 años estudiando las asimetrías funcionales del cerebro. Esto es, cual es la función específica de cada uno de los hemisferios y de cada una de las zonas que componen cada hemisferio.
Ya hace mucho tiempo que la comunidad científica y médica ha aceptado que el hemisferio izquierdo maneja lo relacionado con las palabras y la lógica (entre otras muchas cosas), mientras que el hemisferio derecho maneja las emociones, la intuición y la creatividad (entre otras muchas cosas).

Se podría decir que el hemisferio izquierdo es analítico y el hemisferio derecho es emocional.

Por esas carambolas que a veces ocurren y que tienen como testigo a alguien que entiende lo que está viendo, a finales del siglo XIX, Arthur Wigan, médico y escritor, presenció la autopsia de una persona con una particularidad extraordinaria, tenía un solo hemisferio cerebral.
Aquel hombre, durante su vida pudo caminar, pudo hablar, pudo leer, pudo escribir y se desenvolvía con normalidad en su comunidad.
No hizo falta mucho más para que Wigan empezara a atar cabos y sacara conclusiones.
Si aquel hombre se desenvolvía normalmente con un hemisferio, con una mente, los demás, que tenemos dos hemisferios, tendremos dos mentes.

Dicho y hecho, en 1844 apareció la teoría de la dualidad de la mente descrita por Wigan en su obra “A new view of insanity: the duality of the mind proved by the structure, functions and diseases of the brain”.

Más tarde, ya en los años 70, Roger Sperry, que sería premio Nobel de medicina en 1981, realizó una serie de experimentos con animales y con personas.
Una de la cirugías experimentales que llevaba a cabo consistía en separar los hemisferios a personas que sufrían graves problemas de epilepsia a fin de calmar y en algunos casos incluso detener los síntomas y los efectos de esas epilepsias.

De esta forma, Sperry separaba literalmente los hemisferios cortando el c.c. y haciéndolos totalmente independientes el uno del otro.
Así se vio que los dos hemisferios trabajan de forma distinta si están conectados entre si o si no lo están. Pero no dejan de trabajar aún estando separados.

Si están conectados, los dos hemisferios se complementan, se ayudan y realizan tareas conjuntas. Cuando están separados se comportan como dos cerebros independientes, distintos, diferenciados y con sus personalidades y características propias.
Dos cerebros distintos en una misma cabeza.

Con los hemisferios unidos (situación normal), resulta casi imposible determinar por uno mismo que ocurre en el hemisferio derecho y que ocurre en el hemisferio izquierdo, o mejor dicho, que información gestiona cada hemisferio y como y cuando lo hace.

Nuestro hemisferio derecho controla la parte izquierda del cuerpo, y a su vez, el hemisferio izquierdo controla la parte derecha del cuerpo, es lo que se llama una posición refleja.

La información llega al hemisferio derecho a través de los sentidos, la mente derecha crea una “percepción” de ese instante, como lo ve, como lo huele, como lo siente, a que sabe, como suena y si es suave.
A esos momentos de percepción hay que unir sensaciones, sentimientos,  emociones y respuestas fisiológicas.
Esta información, procesada de esta forma, nos permite ubicarnos en el mundo, ver lo que hay a nuestro alrededor y observar nuestra relación con el espacio que nos rodea.
El hemisferio derecho está diseñado para recordar cosas relacionando unas cosas con otras.
Por ejemplo, la conclusión “Estaba en Paris el día del terremoto de Japón” se alcanzada con el hemisferio derecho.

El lo que se refiere al espectro temporal, para el hemisferio derecho no existe ayer, ni mañana, existe ahora, solo es presente.
Hemisferio derecho = Ahora intemporal y total.

Por su parte, el hemisferio izquierdo tiene una forma completamente diferente de procesar la información que recibe.
Digamos que coge cada uno de esos momentos que ha captado nuestro hemisferio derecho y los ordena, los compara y los etiqueta.
Así, consigue archivarlos siguiendo una secuencia ordenada por los recuerdos de los detalles de cada momento.

Acaba de aparecer el antes y el después. El ayer y el mañana. El pasado y el futuro.

Así las cosas, es el hemisferio izquierdo el que me indica que debo abrir el armario antes de coger la ropa.
El hemisferio izquierdo piensa en imágenes, almacena detalles y detalles sobre los detalles y detalles sobre los detalles de los detalles.
Fragmenta la percepción del hemisferio derecho hasta detalles imposibles de hacer más pequeños.
El hemisferio izquierdo percibe cuerda, guirnalda, cuentas de cristal azules grandes, cuentas de plástico verdes medianas, cuentas de metal plateadas pequeñas…
Mientras que el hemisferio derecho percibe “collar”.

A través de los centros de lenguaje, el hemisferio izquierdo parlotea constantemente.
Cualquiera que haya desesperado mientras meditaba por el parloteo mental debe agradecer esta característica a su hemisferio izquierdo (y hablar seriamente con él).

A pesar de las similitudes estructurales y funcionales, cada mente es distinta, cada mente “funciona” a una velocidad, con una regularidad cíclica, a un ritmo y con una precisión distintas.
Estas variaciones en el procesamiento de la información se deben a las diferencias entre las células cerebrales y a los circuitos intrínsecos y únicos de cada cerebro.

Una de las tareas del hemisferio izquierdo es recordarnos “yo soy”.
Como mucha gente lo busca, voy a decir donde vive. El ego reside en el hemisferio izquierdo.
Gracias al hemisferio izquierdo sabemos como nos llamamos, donde vivimos, y cual es nuestro número secreto para encender el móvil.

El hemisferio izquierdo además crea patrones como respuesta a los estímulos percibidos.
Poco a poco, mediante repetición, va creando circuitos neurológicos que funcionan casi automáticamente y hacen así más eficaz el pensamiento al no tener que observar, analizar, catalogar y archivar tantos detalles una y otra vez.
Estas respuestas se van automatizando poco a poco hasta que quedan fijadas, y entonces la respuesta es prácticamente instantánea. (En lo que a percepción de tiempo se refiere).
El cerebro esta repleto de este tipo de programas, por eso somos tan predecibles.
¿Quien no conoce al eterno optimista o al negativo, al animado o al desanimado, al obsesivo y al olvidadizo…..?

El cerebro izquierdo tiene otra particularidad, clasifica las cosas mediante escalas jerárquicas y para ello utiliza palabras, etiquetas.
De esta forma, es el hemisferio izquierdo quien decide si esto “me gusta” o “me disgusta” y si aquello es “bueno” o es “malo”. No para de comparar. No para nunca, es su trabajo.
Es la mente izquierda la que comprende lo que son las letras y como se combinan para crear un sonido (palabra), que lleva emparejado un significado (concepto).
Después enlaza una palabra detrás de otra para crear frases y párrafos que transmiten mensajes muy complejos.
Por esa razón, a menudo las personas con una lesión hemisférica izquierda no son capaces de crear lenguaje o comprenderlo, pues ahí se encuentra el centro del lenguaje.

El hemisferio derecho a su vez, complementa la acción interpretando la comunicación no verbal, la mente derecha evalúa las señales sutiles del lenguaje como el tono de voz, la expresión facial, el lenguaje corporal o los ritmos de dicción.
El hemisferio derecho observa la congruencia de la expresión general dentro del contexto que ha creado el hemisferio izquierdo.

Por si todo esto no fuera asombroso, en el hemisferio izquierdo existe algo sumamente extraordinario, son un grupo de células que se encargan de determinar los límites del cuerpo, donde empieza y donde acaba el cuerpo en relación al espacio que nos rodea y luego es el hemisferio derecho quien nos ubica en el espacio, pero los límites los ponen estas células altamente especializadas.

Hoy en día se sabe que zonas del cerebro participan en las funciones cognitivas gracias a una prueba llamada PET, acrónimo en inglés de “Positron Emission Tomography” (tomografía computarizada de emisión de positrones).

Esta técnica permite visualizar las funciones cerebrales activadas por tareas cognitivas o comportamentales localizando la glucosa radioactiva que previamente se ha suministrado al paciente objeto de la prueba.

Así, se observa que reaccionan distintas partes del cerebro cuando una persona está oyendo, viendo, hablando o pensando.
Estas técnicas han sido fundamentales para averiguar la especialidad de cada una de las partes del cerebro y modelar el mapa cerebral que se tiene hoy en día como válido.
Ese mapa, considera también que en un neonato los dos hemisferios tienen capacidades equipotenciales.

Durante la primera infancia un hemisferio comienza a dominar al otro y sólo después de la primera década de vida la dominancia queda establecida.
El 90% de las personas adultas sin problemas fisiológicos cerebrales tienen una prevalencia hemisférica izquierda.

Quizá este trabajo tendría una cabida más adecuada en un blog sobre fisiología cerebral, pero finalmente, como casi siempre, todo tiene relación, para bien o para mal.
La buena noticia es que con estos datos en la mano, es científicamente probable que el cerebro se puede malear, se puede reforzar y se puede “domesticar”, y sobre todo,  que es posible cambiar los patrones de pensamiento que hoy nos causan sufrimiento y que están íntimamente relacionados con las redes interneuronales y los caminos neuronales que siguen los estímulos.

Trabajando sobre esos estímulos y modificando sus reacciones, se crean literalmente caminos alternativos.
Caminos nuevos por los que pasan pensamientos viejos y por tanto se convierten en pensamientos conocidos con impactos nuevos y consecuencias diferentes.

Por poner un ejemplo comprensible, hay varios tipos de neuronas…. piramidales, bipolares, de Purkinje, estrelladas….etc, etc.
Sabemos que las neuronas perdidas no se reproducen de nuevo, y que los circuitos muertos no se reactivan, también sabemos que los circuitos neuronales, pueden ser de distintas clases, convergentes, divergentes, recurrentes y paralelos. Estos son solo algunos de los esquemas de funcionamiento de los principales circuitos neuronales.
De esta forma, en el cuerpo se entrecruzan de miles de maneras, sumándose, inhibiéndose e influyéndose mutuamente.
Además, la disposición de las neuronas y el tipo de enlaces que se establecen entre ellas influyen en los distintos umbrales de excitabilidad.
Por esta razón, circuitos muertos pueden abrirse paso por nuevos caminos y neuronas poco excitadas pueden volverse funcionales al cambiar sus características eléctricas.

Es la parte científica de la meditación, y de las prácticas de introspección.
No tiene nada de magia ni de esoterismo, nada de religión o creencias.
Estos son datos recientes, comprobables y científica y médicamente comparados y aceptados.

Por tanto se puede afirmar que el cerebro y sus funciones se pueden modificar.

Literalmente.

Bibliografía consultada.

My stroke of insight. Jill Bolte Taylor.
La mente humana. Jose Luis Pinillos.
Los dragones del Eden, la evolución del cerebro humano. Carl Sagan.
Atlas de Anatomía. Tikal.
A new view of insanity. Arthur Wigan.
Lateral Specialization of Cerebral Function in the Surgically Separated Hemispheres. Roger W. Sperry

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La oscuridad es origen.
Solo se pueden explicar indicando lo que NO son.
El silencio es la ausencia de ruido alguno.
La oscuridad es la ausencia de luz.
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Y además, todo son palabras.