Archivos para noviembre, 2011

Conversaciones_10

Publicado: 22 noviembre 2011 en Conversaciones
Etiquetas:,

Pregunta:
¿Estoy triste, no puedo salir de este continuo estado de tristeza, que puedo hacer?

Respuesta:
Observe que la agitación mental no es un hecho en si misma, sino que es una constatación.
La constatación SI es un hecho en si misma, siempre que sea constatación y no juicio u opinión.

Usted no es la tristeza que siente, de hecho, usted no está triste, sino que siente la tristeza, esto es totalmente distinto.
Abandonarse a la agitación es el modo de resolver esto.

No rendirse, sino abandonarse, no ignorarla (que es un esfuerzo y es acción), sino observarla como algo separado.
Rendirse es una acción ante una condición, abandonarse es una reacción sin movimiento posterior.
El querer detener el movimiento del agua (mente) con un palo (pensamientos), es lo que crea más pensamientos y agita el agua.

Una vez constatado esto, el palo desaparece y el agua también.
Hay que conocer la tristeza, acunarla, observarla con amor, con extrema humildad, muy atento, muy sereno….
Una vez que uno está lleno de tristeza…. ¿que pasa con ella?

Lo que pasa es que solo aparecen más movimientos de la mente causados por la interpretación de esa tristeza, lo que tiende a perpetuarla y modificarla causando un daño contínuo.

La tristeza en si misma es inofensiva si uno la constata, pero es demoledora si uno la padece.

Uno, inundado de tristeza, se detiene, se para, pero lo hace sin bloquear, sin impedir, sin buscar la causa o las consecuencias de esa tristeza, y entonces la tristeza muere por si misma pues no es alimentada por la mente y sus pensamientos.

Intentar no estar triste o comprender el motivo de la tristeza la mantiene y la alimenta.

¿Como salir de la tristeza si usted no está dentro de ella?

Observela como algo alejado, distinto a la sensación de SER y perciba que si no la alimenta, la tristeza se olvida.
La tristeza está en la mente, son pensamientos.

Usted no está en ella, sino que la tiene presente de forma contínua en su mente, cuando se olvida, su memoria se encarga de hacerle recordar.
¿Donde está la tristeza cuando uno duerme profundamente?
¿Donde está la tristeza cuando no está presente en su memoria y en su mente?

¿Donde se encuentra?
La tristeza no puede sobrevivir por si misma.

Por tanto la tristeza es una estado de la mente y como tal se puede modificar y se puede convertir no solo en algo menos doloroso sino en algo incluso constructivo.
Observe su tristeza sin alimentarla, verá como “es su mente y no usted” quien le lleva hacia el sufrimiento.

Le deseo mucha suerte.

 

Somos seres emocionales, eso es indudable.
Ante una misma circunstancia, cada uno actúa de una forma diferente, guiado por el impulso emocional que rige su respuesta.
El problema no es el hecho, sino la interpretación que se hace del hecho.
El problema no es la situación, es la reacción a dicha situación.

Lo que se produce en la mente TRAS el hecho.
Ese es el problema, lo que ocurre DESPUÉS del hecho.

Pensamientos molestos tiene todo el mundo, son pensamientos automáticos, irreales, negativos, irracionales y exagerados, pero sobrevienen a una velocidad tal que uno no sabe que hacer.
Es tanto el condicionamiento de estos pensamientos, que rigen la vida.
Uno se refiere a pensamientos como:

“No puedo más”, “Estoy harto”, ¿Por qué a mi?……etc.
Son respuestas automáticas totalmente implantadas en el pensamiento cotidiano.
Estas respuestas son demoledoras para quien no las ignore.
Le llevan como una corriente de agua incansable, una y otra vez al mismo sitio, al desánimo, al pesar, a la culpa, a la cólera.

La buena noticia es que una vez se es consciente de que estos pensamientos existen, uno puede detectarlos como tal, y así tomar el camino de erradicarlos, entendiéndolos y reinterpretándolos, comprendiendo así el efecto que estos pensamientos tienen en el organismo.

Ese es el camino.

El bienestar mental depende en gran parte de no dejarse llevar por este tipo de pensamiento.
¿Qué hacer?

1- Detectarlos.
2- Identificarlos.
3- Cambiarlos.

Antes de seguir es importante comprender que toda acción aislada para detener estos pensamientos los adherirá aún más.
En este caso se necesita una estrategia, un método, un proceso, hay un comienzo y hay un final. Todo es consciencia, pero este movimiento se crea y termina dentro de ella, uno tiene posibilidad de modificarlo, pero no desde la intuición, sino desde el hábito, de modo que hay que reeducar la mente.

1.- ¿Cómo detecto estos pensamientos?

Cualquier acontecimiento que suponga malestar tiene que estar PRECEDIDO por la interpretación de un pensamiento.
Primero se detecta el pensamiento y luego el diálogo interno (a veces rapidísimo) que deriva en la interpretación de ese pensamiento.
Por ejemplo.
Uno está ante mucha gente y debe hablar, de pronto siente miedo.

Ese miedo está PRECEDIDO de un pensamiento que ha su vez a derivado en una interpretación que a su vez a terminado generando temor, que es la sensación emocional.
Sin la interpretación el miedo no llega, no se abre camino. Se disipa, muere en si mismo porque no es generado.

Este miedo es el hijo de una mujer esteril, no puede existir.

La interpretación es la vía por la que camina el miedo.

Los pensamientos pueden estar asociados a hechos externos (enfrentarse a alguna situación o persona) o ser pensamientos íntimos (culpa, tristeza, pérdida, vacío….).

2.- ¿Cómo identifico los pensamientos?

Es importante diferenciar un pensamiento automático de otro que no lo es.
Hay pensamientos automáticos que no afectan, por tanto, no molestan, de modo que estos se ignoran.
Hay que observar detenidamente los que molestan, y una vez detectados, analizarlos.
El análisis consiste en comprobar por uno mismo la “veracidad” de ese pensamiento. Estos pensamientos no aguantan un análisis intenso, una prueba de verdad.
Enseguida percibe uno que no se ajustan a la realidad, que son exagerados, que no atienden a la lógica y que casi siempre su parcialidad está motivada por un estado de ánimo o un  punto de vista irreal.
En realidad son dramatizaciones de algo, lo modificamos y lo convertimos en otra cosa que es totalmente diferente del pensamiento inicial.

Estas distorsiones del pensamiento “normal”, deben ser observadas y comprendidas.
Su naturaleza es permanecer cuando se las alimenta.
Se las alimenta cuando no son observadas de modo imparcial y justo.
Cuando uno comprende que son estos movimientos posteriores al pensamiento los que producen las sensaciones, también uno puede darse cuenta de que cuánto más credibilidad se le dé a este tipo de pensamiento, más intensas serán las sensaciones o emociones que suscitan.
Literalmente puede uno llegar a ser esclavo de ellas (de las emociones), porque las interpretamos como una respuesta adecuada y justificada a pesar de no serlo.

3.- Que bonito es todo esto, vale, y ahora ¿cómo cambio estos pensamientos?

Pues mediante la sustitución de pensamientos.
Cuando uno detecte un pensamiento automático que le produce sufrimiento, inmediatamente debe corregirlo, debe contrastarlo con su parte racional y ver la mentira que supone la interpretación de ese pensamiento, esto debe verlo uno mismo, esto debe hacerlo uno mismo.
Ver que no se ajusta a la realidad, modificarlo en un diálogo mental interno, intenso e íntimo en el que miremos a los ojos al pensamiento y veamos que nos condiciona, que nos lleva a la posterior interpretación que es MENTIRA; que no se ajusta a la realidad.
Esta interpretación hay que reforzarla.
Una y otra vez, una y otra vez.
Y lo que al principio es un esfuerzo con la práctica se convierte en un hábito.
Y ese hábito crea serenidad, crea calma.

Poco a poco, cuanta más credibilidad sostenga la parte racional sobre la dramatización de los pensamientos más calma se encontrará.
El diálogo interior será menos denso y mucho menos doloroso, hasta que no lo sea nada.

Y así los pensamientos fluyen sin interrupción, aparecen, y se van.

Aparecen y se van.

Pasan, pasan.