Archivos para enero, 2012

Conversaciones_11

Publicado: 17 enero 2012 en Conversaciones
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Pregunta:

¿Qué puede uno esperar del Zazen?

Respuesta:

¿Esperar?
¿Qué puede uno esperar del Zazen?

Nada.
Uno no puede esperar nada del Zazen.

¿Cómo va a esperar?
Cuando uno se sienta, se sienta a luchar, en silencio, concentrado, observando intensamente hacia dentro, viendo los pensamientos pero sin mirarlos, oyendo el sonido que crea la mente pero sin escucharlo, zambulléndose en el temor original, mirando al miedo a los ojos. Sin esperar nada.

Por supuesto ocurren cosas, pero uno no debe esperar nada.

Desde el intelecto, desde las sensaciones corporales y desde la mente psicológica y analítica, Zazen es sufrimiento, es confrontación, es enfrentamiento, es lucha y es violencia.
A pesar de esto, Zazen también es paz, ausencia de conflicto, silencio, calma, tranquilidad, serenidad y pureza.
Un verdadero dilema ¿verdad?
Es el dilema continuo, a nivel mental, claro.

Si uno se busca así mismo desde uno mismo, ¿cómo puede esto ser fácil y tranquilo?, por necesidad ha de haber conflicto.

Claro que uno habla de la práctica que uno cree correcta. Y uno se equivoca con seguridad. Debe usted comprobarlo.

¿Usted disfruta de su Zazen?
Pues en ese caso lo hace mal.
¿Le causa placer?
Pues eso no es Zazen, es su mente.

Cierto es que las molestias, el malestar, la agitación, la ansiedad, la ira, la tristeza….  gran parte de lo que ocurre durante Zazen está originado por la mente y/o en la mente.
Pero a pesar de esas molestias (o gracias a ellas), en algún instante uno llega a la conclusión de que es el momento de discernir.

Primero es el discernir, luego es el separar y luego es el destruir.
Esa distinción, esa separación y esa destrucción son niveles mentales.

Pregunta:

¿Es fácil alcanzar eso?

Respuesta:

No es fácil ni es difícil.

Pregunta:

No lo entiendo.

Respuesta:

¿Es fácil el cielo?

Verá, puede preguntarse si es útil, si sirve para algo, incluso si es posible, pero no puede preguntarse si es fácil.

Pregunta:

Bien, en ese caso, ¿Sirve para algo?

Respuesta:

En el momento en que es percibido no, más tarde es posible.

Practicar Zazen correctamente supone un reto a uno mismo, es doblegar al ego utilizándolo.
La paradoja es que uno deba luchar consigo mismo para terminar con el si mismo.
Rinzai dijo “si encuentras a Buda, mata a Buda”.
No pudo ser más claro.
Es complicado explicarlo, pero a nivel sutil es claro como el agua.
Para pensar de forma sutil debe prestar atención a las diferencias.
Por ejemplo, observe la lucha entre el intelecto y la imaginación.
¿Usted ha percibido esto alguna vez?
¿Lo ha percibido por si mismo?
¿Lo ha percibido como una lucha?
Tal vez le parezca que el intelecto y la imaginación conviven de forma cordial, cómoda, estable y feliz.
Pero no es así en realidad.

La percepción de este hecho es sencillamente demoledora.
Desmonta por completo la idea que uno tiene sobre su propia vida y lo que uno es en esa vida,  para si mismo y para el resto.

Cuando usted agote el intelecto (mediante muchas teorías, infinitas lecturas, años de estudio…etc), aparecerá la imaginación liderando su “búsqueda”, creerá que ha encontrado algo y eso le hará detenerse.
Esa misma creencia es un estorbo, un muro infranqueable porque lo ha puesto usted sin darse cuenta y desea que esté ahí para poder rebasarlo aunque no lo sabe.

Observe por favor, que no estamos hablando de la memoria, estamos hablando del intelecto y de la imaginación, es importante.
La memoria no participa en este caso, ya enreda bastante en otros momentos.
No podrá distinguir imaginación y memoria si no diferencia claramente antes intelecto e imaginación, tenga esto en cuenta.
Sigamos.

Vea la diferencia entre hacer e intentar hacer.
Si quiere uno hacer, hace.
Si quiere uno intentar hacer, hay algo ahí entre medias del hecho que le va impedir escoger el camino correcto.
Intentar hacer es directamente una mala elección, es poner una piedra para tener la posibilidad de quitarla después.
Intentar es empezar desde el miedo.
Intentar lleva la semilla de lo limitado.

No existe tal límite, solo se pueden pintar las líneas de los límites cuando uno los ha superado, solo en ese caso existen y en ese momento dejan de ser límites, solamente fueron limites pasados.

Tener la mente dispuesta a intentar algo no es la mejor alternativa.
Tener la mente dispuesta a hacer algo lleva implícito el alcance de ese algo.

No hay que intentar sentarse.
No hay que intentar Zazen.
Hay que hacer Zazen (quien quiera hacerlo claro).

Hacer, no intentar hacer.
Es un error en el que muchos llevan (llevamos) enredados años.
Intentar sentarse es como esperar que la imagen del espejo nos diga quienes somos.
Mal, eso no lleva a nada, enreda y enreda.

Usted se acomodará en la imaginación, en el intelecto y/o en la memoria pensando que es especial o distinto (mejor).
En esta situación se hace extraordinariamente difícil avanzar.
Es el techo de la práctica para muchos.
Si uno se da cuenta comienza un sufrimiento intenso y una lucha interior que parece no tener fin jamás.
Por la mañana, por la tarde, por la noche, en invierno, en primavera, en otoño, en verano, las largas noches en vela permiten angustiarse hasta niveles insospechados.

Eso es práctica también.
Quien practica Zazen intenta hacerlo en todo momento, es una actitud continua ante la vida y ante uno mismo.

Una práctica pura permitirá distinguir entre lo que es y lo que no es, entre lo que uno cree que es y lo que la mente, la sociedad, la inteligencia, la memoria, las personas y la imaginación nos gritan a cada instante que somos.

¿Todos mienten?
Quien sabe……

Le dicen que usted es vacio y uno intenta creerlo y ve que no puede, pasan los años y no puede percibir que es nada.

Uno se queda en las palabras y la vida pasa.

Las analiza, las mira, les habla, les pregunta, las estudia por encima, por debajo, por dentro y por fuera.
Todo lo que se le ocurra y más y más y más, y la vida pasa…….

Le hablan de ausencia, de vacio, de nada. Pero uno sigue buscando y comparando para lograr entender.

Llegará un momento en que uno percibirá por si mismo que “nada” NO es lo mismo que “vacío”, que “vacío” NO es lo mismo que “cero”, y que “cero” NO es lo mismo que “ausencia de todo”.

Pero también llega a la conclusión de que “nada” SI es lo mismo que “vacio”, que “vacio” SI es lo mismo que “cero” y que “cero” SI es lo mismo que “ausencia de todo”.

Vaya, otro dilema.

Y uno cree que es maravilloso llegar a esa conclusión por si mismo, y entonces uno piensa que sabe algo sin darse cuenta de que sigue enredado por el yo, por el ego.
Es él todo el rato cambiando de disfraz.

Esto es un dilema tremendo, hace temblar (literalmente) cuando uno se enfrenta a él de forma intensa, es un cisma en lo conocido, en lo cotidiano.
Puede que cambie algo o puede que no cambie nada.
No hay reglas para saber si uno obtendrá algo de Zazen porque solo el hecho de Zazen es un fin en si mismo.
Todo lo que no sea Zazen le sobra a Zazen.
No son palabras sin sentido.

Pero tal vez sea mejor no empezar si solo se va a intentar.
Decida usted.

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Pensamiento_21

Publicado: 9 enero 2012 en Pensamientos cortos
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Entendiendo el “por qué”, comprende uno el “como”.

Fue Shakespeare quien escribió allá por el año 1600 en su obra Hamlet la famosa frase “Ser o no ser, es la cuestión”.
Uno, se atreve a desdecir a Shakespeare modificando su afirmación.
La cuestión no es ser o no ser, la cuestión es existir o no existir.

Hace unos meses, durante unas conversaciones, una persona se levanto de su asiento y con expresión grave dijo (y cito literalmente):
“Lo más triste de todo esto es que los que estamos aquí no existimos y no lo sabemos”.

Es una aseveración muy atrevida, sin duda, llamó la atención de muchas personas, y aunque nadie replicó, uno no puede evitar sentir que quien la pronunció no la comprende.
Tal vez la haya leído, tal vez la haya escuchado. ¿Quién sabe?.
El hecho es que decir eso sin más es tan inútil como confuso para uno mismo y para los demás.

De manera que según ese comentario no existimos.
Dificil de creer y aún más dificil de probar.

¿Acaso no está uno escribiendo estas líneas con sus dedos? ¿No demuestra eso existencia?
¿Acaso no esta usted leyendo estas líneas con sus ojos e interpretándolas con su mente? ¿No demuestra eso existencia?
¿No se levantan cada mañana?
¿No abrazan a sus hijos?
¿No sufren?
¿No padecen?
¿No disfrutan?
¿No rien?
¿No lloran?
¿No sueñan?
¿Si esto no es existencia, que es entonces?

La confusión de este hombre viene dada por la ignorancia y la falta de indagación personal.
Intentemos distinguir en primer lugar entre “ser” y “existir” (a ver si esto es posible, vamos a intentarlo).

Un árbol existe, una roca existe, un rio existe, el cielo existe, las nubes existen….. Y así podríamos seguir.
Es indiscutible que existen, al menos en cierto nivel de conciencia.

Está bien, lo que viene ahora es delicado, hay que entenderlo correctamente para poder continuar con una base sólida.
Uno no intenta convencer a nadie, ojo, uno solo habla o escribe y los demás deben llegar a su propia conclusión por si mismos, si así lo desean; si no se anda ese camino no sirve para nada creer.
Creer es irrelevante, saber es constructivo, aunque ese saber sea erróneo, si es alcanzado por uno mismo es útil porque puede ser corregido por uno mismo también.
El saber “de segunda mano” no sirve para nada ahora.

Bien, me desvío. Retomemos la conversación.
Decíamos que el existir y el ser son cosas distintas con cualidades y características diferentes.

Una mesa existe y una persona existe, pero una mesa no sabe que existe mientras que una persona si sabe que existe.
Esa es la diferencia principal entre existir y Ser.
El hecho de saber que uno existe deriva en la resolución de que uno ES.
De hecho uno puede sentir que ES.
Un objeto, a pesar de su existencia no es capaz de sentirla.
El agua no sabe que es por si misma, por tanto para tener conocimiento de si misma debe haber un observador, en este caso es un observador externo, la persona.
Es la persona quien constata que el agua existe y que el agua es.
El agua existe pero no sabe que es.
En ausencia de posibilidad de auto observación, hay existencia pero no hay presencia ni constatación de la misma, así que no puede haber conflicto.
Insisto en que esto puede resultar complicado, pero una vez percibido no puede resultar más esclarecedor.

El hecho de que la persona exista y tenga la posibilidad de percibirse a si misma no es malo de por sí.
La persona puede percibirse de diversas formas.
Uno de los orígenes principales del sufrimiento es que la persona se percibe como algo separado e independiente del resto.
Y ESE ES EL PROBLEMA.

¿Y que es el resto?
Todo lo que no es la parte física, psíquica o emocional de la persona.
Pensamos que las ideas son propiedad nuestra porque otras personas no las tienen o tienen otras diferentes.
Otros recuerdos, otros pensamientos, otras sensaciones y otros sentimientos.
Pensamos que el cuerpo es nuestro porque (permítanme) llevamos dentro de él toda la vida.

De manera que hay que trabajar con la idea de que lo que parece de uno no lo es, y con la intención de percibir que todo lo que no parece de uno si lo es.
Pero no como propiedad, sino como parte.
Es decir, uno forma parte del Todo, es una expresión del Todo.

Por tanto no puede ser propietario de nada.
¿Se entiende esto?

Ver la vida desde el cuerpo como algo único, inequívoco y separado es parcial y creará fracturas.
El sentirse separado nos hará buscar experiencias que nos hagan “olvidar” esa supuesta separación, y esto crea un hábito que deriva en sufrimiento psicológico.
Esa separación provocará una agitación que puede llegar a ser continua, es lo que uno llama “el abrazo de la angustia” (hablaremos en otro momento sobre esto), esa agitación,  proviene de la sensación de nos falta algo, de que uno no está completo y por tanto no puede estar satisfecho o conforme jamás.
Esta sensación tiende a perpetuarse si uno no comprende lo que está pasando o si uno se aferra a la propia sensación para poder superarla.
Para trascenderla hay que comprender su origen, no hay otro camino.

Una vez uno comprende la parte tiene posibilidad de percibir el todo, mientras que si solo se observa una “realidad” percibida de forma fragmentada y parcial, se vivirá en círculos, sin avanzar, sin comprender, sin crear y sin crecer.
No hay salida, porque nunca hemos entrado.
Es un lugar imaginado, así que las puertas se mueven, el ego impide encontrarlas porque las ha creado él mismo y las cambia a su antojo.

El ego no es el protagonista, ni siquiera es parte, solo es un fenómeno de una parte del todo.
Pero esto hay que percibirlo, sino no sirve de nada.

Palabras y más palabras.
Siempre palabras que intentan indicar algo…..
Siempre palabras.
Siempre.

El asombro

Publicado: 4 enero 2012 en Reflexionando.....
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Los pensamientos se componen en su mayor parte de recuerdos y/o de anhelos, por eso pasamos por alto el hecho de que cada instante es único e irrepetible.
No vemos los árboles, no vemos las caras, no vemos las expresiones, por eso no percibimos las cosas como nuevas.
Ya vimos otros árboles, otras caras y otras expresiones.
La mente repite patrones una y otra vez y pensamos “mal” de forma automática.
Mediante la meditación uno alcanza la capacidad de ver cada instante como único, genuino, distinto e irrepetible.
Es la maravillosa posibilidad del asombro continuo.
No dejar de asombrarse es un buen modo de vivir; es un modo de vivir que transforma y crea.

Sobre el sufrimiento

Publicado: 2 enero 2012 en Reflexionando.....
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La causa primera del sufrimiento es nuestra propia ignorancia.
Cuando uno comprende esto, ocurre algo a nivel intelectual y algo a nivel espiritual o íntimo.
A nivel intelectual uno concluye que es la ignorancia sobre la propia causa del sufrimiento la que perpetúa su presencia como una consecuencia.
Parece lo mismo, pero no lo es.
A nivel espiritual uno concluye que no es que no haya salida por ahí, sino que ni siquiera hay camino.
Y si no hay camino tampoco hay que andarlo, no es una posibilidad.

Salir del sufrimiento utilizándolo es como taparse una herida con un cuchillo.