Existir o no existir, esa es la cuestión

Publicado: 5 enero 2012 en Reflexionando.....
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Fue Shakespeare quien escribió allá por el año 1600 en su obra Hamlet la famosa frase “Ser o no ser, es la cuestión”.
Uno, se atreve a desdecir a Shakespeare modificando su afirmación.
La cuestión no es ser o no ser, la cuestión es existir o no existir.

Hace unos meses, durante unas conversaciones, una persona se levanto de su asiento y con expresión grave dijo (y cito literalmente):
“Lo más triste de todo esto es que los que estamos aquí no existimos y no lo sabemos”.

Es una aseveración muy atrevida, sin duda, llamó la atención de muchas personas, y aunque nadie replicó, uno no puede evitar sentir que quien la pronunció no la comprende.
Tal vez la haya leído, tal vez la haya escuchado. ¿Quién sabe?.
El hecho es que decir eso sin más es tan inútil como confuso para uno mismo y para los demás.

De manera que según ese comentario no existimos.
Dificil de creer y aún más dificil de probar.

¿Acaso no está uno escribiendo estas líneas con sus dedos? ¿No demuestra eso existencia?
¿Acaso no esta usted leyendo estas líneas con sus ojos e interpretándolas con su mente? ¿No demuestra eso existencia?
¿No se levantan cada mañana?
¿No abrazan a sus hijos?
¿No sufren?
¿No padecen?
¿No disfrutan?
¿No rien?
¿No lloran?
¿No sueñan?
¿Si esto no es existencia, que es entonces?

La confusión de este hombre viene dada por la ignorancia y la falta de indagación personal.
Intentemos distinguir en primer lugar entre “ser” y “existir” (a ver si esto es posible, vamos a intentarlo).

Un árbol existe, una roca existe, un rio existe, el cielo existe, las nubes existen….. Y así podríamos seguir.
Es indiscutible que existen, al menos en cierto nivel de conciencia.

Está bien, lo que viene ahora es delicado, hay que entenderlo correctamente para poder continuar con una base sólida.
Uno no intenta convencer a nadie, ojo, uno solo habla o escribe y los demás deben llegar a su propia conclusión por si mismos, si así lo desean; si no se anda ese camino no sirve para nada creer.
Creer es irrelevante, saber es constructivo, aunque ese saber sea erróneo, si es alcanzado por uno mismo es útil porque puede ser corregido por uno mismo también.
El saber “de segunda mano” no sirve para nada ahora.

Bien, me desvío. Retomemos la conversación.
Decíamos que el existir y el ser son cosas distintas con cualidades y características diferentes.

Una mesa existe y una persona existe, pero una mesa no sabe que existe mientras que una persona si sabe que existe.
Esa es la diferencia principal entre existir y Ser.
El hecho de saber que uno existe deriva en la resolución de que uno ES.
De hecho uno puede sentir que ES.
Un objeto, a pesar de su existencia no es capaz de sentirla.
El agua no sabe que es por si misma, por tanto para tener conocimiento de si misma debe haber un observador, en este caso es un observador externo, la persona.
Es la persona quien constata que el agua existe y que el agua es.
El agua existe pero no sabe que es.
En ausencia de posibilidad de auto observación, hay existencia pero no hay presencia ni constatación de la misma, así que no puede haber conflicto.
Insisto en que esto puede resultar complicado, pero una vez percibido no puede resultar más esclarecedor.

El hecho de que la persona exista y tenga la posibilidad de percibirse a si misma no es malo de por sí.
La persona puede percibirse de diversas formas.
Uno de los orígenes principales del sufrimiento es que la persona se percibe como algo separado e independiente del resto.
Y ESE ES EL PROBLEMA.

¿Y que es el resto?
Todo lo que no es la parte física, psíquica o emocional de la persona.
Pensamos que las ideas son propiedad nuestra porque otras personas no las tienen o tienen otras diferentes.
Otros recuerdos, otros pensamientos, otras sensaciones y otros sentimientos.
Pensamos que el cuerpo es nuestro porque (permítanme) llevamos dentro de él toda la vida.

De manera que hay que trabajar con la idea de que lo que parece de uno no lo es, y con la intención de percibir que todo lo que no parece de uno si lo es.
Pero no como propiedad, sino como parte.
Es decir, uno forma parte del Todo, es una expresión del Todo.

Por tanto no puede ser propietario de nada.
¿Se entiende esto?

Ver la vida desde el cuerpo como algo único, inequívoco y separado es parcial y creará fracturas.
El sentirse separado nos hará buscar experiencias que nos hagan “olvidar” esa supuesta separación, y esto crea un hábito que deriva en sufrimiento psicológico.
Esa separación provocará una agitación que puede llegar a ser continua, es lo que uno llama “el abrazo de la angustia” (hablaremos en otro momento sobre esto), esa agitación,  proviene de la sensación de nos falta algo, de que uno no está completo y por tanto no puede estar satisfecho o conforme jamás.
Esta sensación tiende a perpetuarse si uno no comprende lo que está pasando o si uno se aferra a la propia sensación para poder superarla.
Para trascenderla hay que comprender su origen, no hay otro camino.

Una vez uno comprende la parte tiene posibilidad de percibir el todo, mientras que si solo se observa una “realidad” percibida de forma fragmentada y parcial, se vivirá en círculos, sin avanzar, sin comprender, sin crear y sin crecer.
No hay salida, porque nunca hemos entrado.
Es un lugar imaginado, así que las puertas se mueven, el ego impide encontrarlas porque las ha creado él mismo y las cambia a su antojo.

El ego no es el protagonista, ni siquiera es parte, solo es un fenómeno de una parte del todo.
Pero esto hay que percibirlo, sino no sirve de nada.

Palabras y más palabras.
Siempre palabras que intentan indicar algo…..
Siempre palabras.
Siempre.

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comentarios
  1. J.C. dice:

    Querido amigo:

    Gracias porque tus aportes, son una buena base para profundizar en la unión del Ser.

    Namasté _()_

  2. Me alegra leerte amigo.
    Humilde y sinceramente gracias por tus palabras.
    Te deseo felicidad y calma siempre.

  3. Alfonso Barbas Espa dice:

    Con todo respeto y ontología a parte, no desdices a Shakespeare: Shakespeare escribe “to be or not to be” y ya en 1798 Leandro Fernández de Moratín traduce “existir o no existir” aunque él mismo admite que la popular es la otra forma.

    Referencias: http://www.traduccionliteraria.org/biblib/S/S104.pdf

    • Estimado Alfonso.
      Gracias por el comentario.
      Tiene usted absolutamente toda la razón.
      Le agradezco la agudeza, y la atención de escribir.
      Y lo que más le agradezco es el fichero adjunto. Una auténtica maravilla.
      Toda corrección es una gran oportunidad de aprendizaje.
      Un abrazo.
      J.

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