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Conversaciones_20

Publicado: 4 diciembre 2014 en Conversaciones
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Sobre el estado natural y el estado adquirido.

Pregunta:
¿Cómo puedo saber si estoy iluminado?
¿Cómo puedo saber si he entrado en el estado del Ser?
¿Cómo puedo saber si he percibido la Verdad o la estoy percibiendo?

Respuesta:
Cualquier estado percibido no puede ser el estado natural del Ser.
Debería ser sencillo explicar esto, pero quizá no tanto comprenderlo.
Hay confusión al respecto de lo que debería uno sentir ó pensar en un estado de Gracia (ó de iluminación, ó de Moksha, ó de Samadhi ó de liberación, ó de supraconciencia…..etc, etc, etc (Póngase aquí el nombre correspondiente según la creencia o pretensiones).

Se busca percibir algo que no puede ser percibido.
Eso debe quedar claro.

No puede ser oído.
No puede ser tocado.
No puede ser olido.
No puede ser saboreado.
Y no puede ser visto.

Pero seguimos empeñados en percibirlo.
Durante años es la lucha de muchas personas, de muchos practicantes, incluso avanzados, que aún teniendo una gran destreza en la práctica meditativa (por ejemplo), continúan auto engañándose a sí mismos, buscando (BUSCANDO), una suerte de conclusión (CONCLUSIÓN) a la Práctica.

La vida concluye en la muerte.
La Práctica no concluye en nada.
Podría haber un inicio, un comienzo, pero no tiene que conducir a una meta.
No debe hacerlo.
Toda meta supone el fin de algo (por eso es meta), y la Practica no tiene fin.
Es como la vida, es algo subjetivo.
Tu vida puede tener fin, la Vida no, ni comienzo tampoco.

La meta en la práctica es un canto de sirena, es un oasis en el desierto, una visión, un objetivo.
Algo que te “obliga” a continuar la Práctica, y ese obligar mata la propia Práctica.

Cualquier estado de conciencia (ó consciencia) alterado no puede ser el estado natural, entre otras cosas porque todo son conceptos.

El estado natural ni es un estado ni es natural.
Los pensamientos verbalizados son palabras solo porque las personas utilizamos esos términos.
¿Se entiende esto?

La alegría, la euforia, la complacencia, el júbilo, la ventura, el consuelo, la calma, el optimismo, el regocijo, el gozo, el éxtasis, la felicidad, el entusiasmo, el placer, la satisfacción, la exultación, el recogimiento, la
frustración, la tristeza, la depresión, el lamento, el tormento, la pena, el desconsuelo, la aflicción, la amargura, la melancolía, el pesar, la desdicha, la nostalgia.

¿Qué son todos estos sino conceptos, juicios, apreciaciones, comparaciones u opiniones?
Modificamos detalles de un concepto inicial y lo convertimos en otro concepto para diferenciarlo, para distinguirlo, para compararlo.

De modo que nada de esto puede indicar si uno se encuentra o se ha encontrado en un estado de “como quiera llamarse al estado del que se habla”.

Todo esto son procesos del pensar, nombrar, enjuiciar, todo es la mente verbalizado pensamientos, anhelos y objetivos, enjuiciando y comparando, que es lo que la mente hace continuamente, a veces parece que es lo único que sabe hacer (aunque no sea así).

De hecho, muchas corrientes, señalan a ese estado como el estado de “no mente”, de “no yo”.
Es decir, indican AUSENCIA de algo, no presencia.
Equivocadamente, pensamos que la ausencia de algo puede ser detectada.
Una y otra vez, una y otra vez.
¿Cómo podríamos detectar la ausencia de algo de forma directa?
Sin comparar, sin enjuiciar, sin recordar.
¿Cómo podríamos?
¿Podríamos?

Manejándonos en el campo de las palabras y limitándonos a ellas (que es mucho limitarse)
Se podría sugerir algo como:

Mente sin movimiento = estado natural de la mente.
La mente sin movimiento no es una mente inútil.
Mientras dormimos, las manos no se mueven, pero están perfectamente funcionales cuando despertamos.
Es un estado del que se entra y se sale.
Puede llegar a ser uno consciente de la entrada y salida e incluso provocarla voluntariamente (o eso parece).

Pero esto no puede ocurrir en una mente deteriorada.

De lo que estamos hablando aquí es de una mente con funciones neurológicas y cognitivas completas, que no ofrece respuestas emocionales a los estímulos percibidos salvo de modo voluntario.

Una mente que recibe la información y no responde, no genera movimiento del pensar, ni actividad eléctrica en ninguna parte del cortex, (esto es medible y cuantificable, se hizo con Matthieu Ricard), simplemente percibe pero no reacciona.

Aquí estamos hablando de cómo conseguir eso, de cómo obtener una mente así, de cómo y que practicar para obtener una mente así.

De si hacer flexiones, recitar mantras, rezar a Dios o respirar en silencio puede conducir a eso.
Y no se entiende que el mero hecho de hablar, intentar, buscar, pretender, practicar, recitar, rezar, pedir…..etc,etc,etc.
Es lo contrario de lo que hace una mente así.
Puede que ya se tenga una mente así, puede que no haya que alcanzarla.
A pesar de lo que opina mucha gente, quizás el camino no sea cambiar las ventanas, sino limpiar los cristales.

 

Para mi querida A. deseando que alcance esa calma y ese silencio mental que tanto necesita.