¿Quién es aquel que no somos ni tú ni yo pero somos los dos al mismo tiempo?

Publicado: 6 julio 2018 en Reflexionando.....
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Hola.
Hace tanto tiempo que no paso por aquí que lo menos que puedo hacer es saludar….
Espero que estéis tod@s bien.

Hoy han pasado dos cosas.

He preguntado a una niña de 9 años cual es el origen o la causa de todo sufrimiento y me ha respondido: “llorar”.
Ella ha confundido la consecuencia con la causa.
Esto es algo muy importante y muy habitual, también en adultos.
En la mente primero surgen los pensamientos, algo complicadísimo de detener, pues la mente piensa, no es algo voluntario, nuestro cerebro piensa, esa es su labor, eso es lo que hace. Es su función.
¿Puedes hacer algo para que tu páncreas no funcione?
(No hablo de pegarte un tiro en el estómago, claro).
¿Puedes hacer algo para que tus pulmones respiren?
¿Y porque crees que puedes detener la función del cerebro?
No solo lo crees, sino que lo persigues, lo intentas.
Mal hecho.
No es por ahí.
No se trata de no pensar.

La clave está en lo que se haga con esos pensamientos, en como impacten (si lo hacen).
Una cuestión clave es que primero es el pensamiento y después es la emoción.
Salvo problemas en el SNC ó en el SNP (sistema nervioso central o en el periférico), la mente no percibe emociones sin un pensamiento previo.
Conozco a personas (no pocas) que pretenden dejar de pensar.
Creen que la clave del cese del sufrimiento es dejar de pensar.
Algunos dicen “como cuando duermes, me gustaría estar siempre como si durmiera, sin pensar”.
Eso tiene fácil solución. Dormir más.
O aplicar morfina en dosis adecuadas para sedación completa.
Pero no va por ahí ni el problema ni la solución.
Eso es como luchar contra el aire a puñetazos, no se ha entendido nada.
Cuando se seda a una persona es para que no sufra, no para que no piense.

Hoy he conocido a Pelayo.
Pelayo tiene 13 años. Tiene pelo en las axilas, las costillas muy marcadas por una delgadez que sin ser extrema resulta llamativa. Mide 1.70m aproximadamente, y pesa unos 47 kilos.
Los codos y las rótulas se marcan en exceso en unos brazos fibrosos y unas piernas largas, sus clavículas parecen intentar salir del cuerpo.
Su espalda arqueada no ayuda al conjunto.
Al caminar “rema” con los brazos, es un efecto muy común en personas con que tienen la dificultad que tiene Pelayo.
Igual que el balanceo cuando avanza.
Su movimiento es muy espástico.
Muchos de sus músculos y articulaciones se encuentran en contracción permanente.
Es muy doloroso, él puede decirlo, verbaliza, es capaz de hablar, con “voz” muy cavernosa, pero habla.
Hay otros que no pueden indicar si les duele o donde. Quizá no sepan lo que es el dolor, más allá de sentirlo. ¿Tú podrías describir el dolor si no supieras lo que es pero lo sintieras?

Estas personas no emiten juicios de valor, no verbalizan, no indican, no exteriorizan, no hay comunicación ni hacia afuera ni hacia adentro.
Es solo dolor en estado puro. Solo dolor. DOLOR.
Quizá no sepan ni el nombre, porque la palabra dolor no es el dolor.

Como decía, Pelayo habla, es capaz de emitir sonidos y verbalizar algunas palabras.
Dice hola, pero no por ecolalia (repetición de las palabras involuntaria enmarcada dentro del espectro de trastornos obsesivo compulsivos), sino porque tiene intención de saludar.

Pelayo saluda. Y se despide. Cuando ve a su hermano pequeño que es apenas un bebe, alarga sus brazos hacia él. Está sentado en el suelo y va arrastrando el culo ayudado por sus brazos hasta llegar a los pies de su madre y se levanta (le cuesta bastante), abraza a su hermano y yo pienso que esos brazos son como las ramas de un árbol.
Acerca su cara y le besa. Le dice algo ininteligible para mí.
Pero el tono es cariñoso y el gesto totalmente intencionado. No está reaccionando, está actuando, hace lo que quiere, es intencionado.
A los pocos segundos lo habrá olvidado.
Pero ahí ha estado su sonrisa. Un instante.

Él vive ahora sin referencias, sin conceptos. A veces “se acuerda” o mejor dicho, su cerebro le permite recordar cosas y actúa.
Otras veces permanece ausente.
Si estuviera de espaldas, tuviera una posición adusta, la espalda recta y vistiera un kesa. Podría estar horas en estado ausente y bien podría pasar por un iluminado, un maestro, alguien que ha alcanzado Moksha. Alguien LIBRE. Todo depende de quién mire.

En realidad Pelayo tiene un 23% de función cerebral.
Su mirada y el gesto de su cara indican que probablemente naciera con el síndrome de maullido de gato, un deterioro del cromosoma 5 (en realidad le falta un trozo). Y su nombre se debe a que el llanto de un bebe con este síndrome se asemeja sorprendentemente al maullido de un gato.
Más adelante, las facciones pueden o no ser características. En este caso lo son.
Pelayo tiene un dimorfismo cráneo-facial consistente en microcefalia (cabeza pequeña para el tamaño del cuerpo), cara redondeada con forma de luna llena, ojos con amplia separación, pliegues epicánticos excesivos (los pliegues característicos de la raza asiática en la parte interior de ambos ojos) y un puente nasal demasiado ancho.

Así que tenemos dos problemas.
Una ausencia de función cerebral del 77% y un síndrome que causa un pronunciado retraso mental y del desarrollo (siempre por debajo del percentil 50 en la parte mental y siempre por debajo del percentil 20 en la parte del desarrollo), aunque a pesar de ello, el síndrome del maullido de gato no se ha podido asociar con anomalías estructurales cerebrales.
A Pelayo no le hacen falta más anomalías cerebrales, ya las tiene por otras causas, hipoxia neonatal, para ser más concreto (falta de oxígeno durante el nacimiento).
Este es el cuadro clínico de Pelayo.

Pelayo no puede pensar. Sus discursos mentales y rumiaciones son básicas.
Cualquier pensamiento complejo lo atora, lo bloquea, no es capaz de gestionarlo.
Cuando digo pensamiento complejo no me refiero a hacer una ecuación o a resolver la teoría de cuerdas, me refiero a gestionar una emoción, a tener empatía, a sentir compasión, a entender que siente alegría, por ejemplo. Para eso hace falta pensar.

Pero si no piensas….. ¿Qué ocurre?.

Es difícil saberlo. Pelayo tiene una prevalencia hemisférica derecha, esto quiere decir que su 23% funcional se concentra en su mayor parte en actividad eléctrica en el hemisferio derecho.
Para hacerlo corto, el hemisferio izquierdo hace cálculos y busca certezas, mientras que el hemisferio derecho gestiona la parte más emocional de una persona.
Pero necesitamos los dos para pensar “con normalidad”.

El estado de Pelayo es un drama, es trágico.
Él hace su vida sin anticipar. Sólo pide comida cuando tiene hambre.
Si se tropieza con una verja que le corta el paso y le llega a las rodillas, en muchas ocasiones se bloquea y se pierde, no sabe dónde está ni como volver. No sabe lo que es volver. Se queda ahí, bloqueado….
Se autolesiona porque no es capaz de gestionar el sobrecogimiento que le supone manejar una emoción como el cariño hacia su hermano.

¿Tengo que contar más?

Eso no es lo que buscáis.
No queréis dejar de pensar.
Sois afortunados por poder pensar.
Por poder anticipar vuestros problemas, por poder interaccionar con ellos.
Por sufrir por ellos.
Eso os da la posibilidad de hacer algo.
Pelayo no tiene esa posibilidad.

Quizá os sintáis desgraciados, pero podéis hacer algo.

La figura del cese de pensamiento es una constante del budismo (Zen, Chan, Mahayana…..etc,etc.) también de la Vedanta Advaita. y de muchísimas corrientes espirituales hinduistas y asiáticas, antiguas y modernas (como el neoadvaita), porque parece que se trata de ser más y mejor que lo que había. Siempre mejorar algo, le cambiamos el nombre y así es algo nuevo, es algo mejor, se venden más libros, aparecen gurús, escuelas, maestrillos del tres al cuarto que curan cánceres haciendo que la gente tome infusiones de limón con lejía rebajada con agua (nueva medicina germánica) y cobrando 400 euros por sesiones de 45 minutos.
Esto pasa. Yo lo veo y muchas veces se disfraza de práctica espiritual.
Aunque necesitas a alguien muy desesperado para lograrlo, pero siempre hay un roto para un descosido.

Retomemos, que me estoy desviando.
Olvidemos los nombres y conceptos.

¿Funciona esto del no pensar?
La respuesta es no.
¿No se puede dejar de pensar voluntariamente?
La respuesta es no.
¿No es la solución a nuestros problemas no pensar?
La respuesta de nuevo es no.

Hablemos de una práctica. No la nombremos ni la cataloguemos.
Uno se sienta a meditar. Tras cierto tiempo de práctica, y de guía, hay una transcendencia de estados.
Esto no quiere decir nada más que la mente va afilándose, va enfocando cosas que no son percibidas durante la actividad cotidiana.
Hay un punto en que el meditador se piensa meditando (se imagina, se ve meditando en su mente). Ahora hay dos cosas, un meditador y un observador del meditador creado por el meditador.
No os perdáis, que aquí hay algo que puede ser importante.
Ese meditador imaginado toma el mando como un modelo a seguir, es lo que se quiere alcanzar.
Simplemente es un reflejo egoico, pero toma el mando y pensamos “medito que te cagas”.
Me he leído un par de libros, me he comprado unos cd´s, tengo una app cojonuda y encima escucho a la gente, soy más paciente y nunca me enfado (bueno, casi nunca).
Leo a Krishnamurti y a Ramana. Me se los Yogasutras de Patanjali. Hago retiros (me llevo el móvil y mis pastillas, pero que bonito es ese árbol y el sonido del río y solo por 250 euros un fin de semana). Y dono dinero para cruz roja.
Estoy cambiando. Soy mejor. Soy mejor que tu.

Y este meditador imaginado o pensado, a su vez crea otro que cada vez es mejor. Y es mentira también.
Ver que el segundo meditador es solo una idea es útil y puede dar lugar a un cambio.
El cambio consiste en permitirle estar ahí y seguir meditando.
Muchos lo intentan eliminar al percatarse de que es imaginado.
MAL!. Dejadle ahí.

No buscando, meditando. Permanecer en el silencio. El segundo meditador desaparecerá (con tiempo, práctica y guía). En realidad seguirá estando, pero estará como la pared de tu izquierda, esa en la que acabas de reparar y antes no.

Y se transformará en un tercer meditador que observa a los dos anteriores. CUIDADO que ese también es mentira.
y el cuarto y el quinto. TODOS FALSOS.
Volvamos al primero. Cuando el primero no refleje a ninguno habrás avanzado algo.
Y es desde ahí desde donde puedes continuar avanzando.
Es muy delicado utilizar el término “avanzar”, por defecto se considera positivo y eso es arriesgado.
El problema es que cualquier meditador es falso, incluido el primero también.
¿El primero también?
SI, el primero también.
¿Entonces todo es falso?
No.
Entonces ¿Quién es aquel que obtiene la certeza de que todos son falsos?
NADIE.
No es un quién. Es NADIE.

Cuando llega esa certeza no obtienes nada.
Lo pierdes.

Y no levitas, ni vuelas, ni haces nada raro o extraño ni te tiras un pedo arco iris místico.
Solo has descubierto una gran mentira. Nada más, y nada menos.

Los cambios son muy sutiles, impactantes, pero sutiles.
Si se percibe como que has estado equivocado hasta entonces, OTRA MENTIRA.
Deja las invenciones. Busca aquello que no son invenciones.
Tú que puedes discriminar.
¿Qué tiene Pelayo en el instante en que está en ausencia?
¿Qué le falta a Pelayo en el instante en que él está en ausencia?

Puedes estar inafectado por ti mismo.

Cuando esto llega, no hay nadie que sepa que tú y tú no suman dos. Pero así es.
Cuando esto llega, no hay nadie que sepa que tú y yo somos lo mismo. Pero así es.
Si es percibido, nombrado, catalogado…. Te ha vuelto a engañar.
Literalmente.

Te quiero Pelayo.
Te deseo la mejor de las suertes en ese mundo que soy incapaz de imaginarme siquiera.

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comentarios
  1. susana dice:

    Me he reído y también he sentido lo cierto de lo que desvelas.

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