Archivos para febrero, 2019

Describir el campo visual no es algo complicado.
Entenderlo tampoco es demasiado complicado.
Pongamos un ejemplo.
Estamos delante de una reja.
Nuestra mirada (ayudada por el cerebro y nuestra voluntad), es capaz de enfocar más allá de la reja, evitando literalmente enfocar la trama de metal.
En ese momento, se enfoca lo que hay detrás de la reja.
¿Se entiende esto?
Bien, continuemos entonces…..

También podemos volver a enfocar la reja.
Y no solo eso, sino que podemos quedarnos (con algo de práctica), sin mirar a nada en concreto y nuestro campo visual se ampliará a lo ancho y a lo alto acaparando más detalles en una cantidad mayor de imagen vista.
Y además podemos reenfocar, mucho más allá de la reja, a lo lejos, todo lo que nos de la vista, y enfocar una piedra o un árbol en particular.
Y sin movernos del sitio, podemos volver a ampliar nuestra mira, dejando que la visión abarque toda la anchura posible….

Pero, un momento……
Esto es maravilloso!!!!. (Dirán ustedes)
Ciertamente, lo es.

Pero hay que darse cuenta del valor que tiene.
Esa propiedad determinará la cualidad de la visión.

Ocurre lo mismo con el tacto, con el gusto, con el oído y con el olfato.
No son superpoderes, es práctica.

Los cinco sentidos tienen esta particularidad que por supuesto se puede entrenar, propiciar y adiestrar.

Tras una práctica diaria sostenida digamos de entre 8 y 9 años de meditación sentando…….
Es broma. Es broma…… Jajajajaja.
Pero vaya susto ¿eh?
No poder iluminarse en 8 o 9 años es una faena.
¿Se imaginan?
9 años ahí sentado en el suelo y no pasa nada.
Caramba !. Vaya chasco.

En fin, decía que con la práctica de la meditación no cambia el mundo, cambia la mente y cambia la percepción de las cosas.
De esa nueva percepción surgen distintas reacciones, diferentes caminos y múltiples resoluciones. O ninguna.
(Es la diferencia entre una mente de mono y una mente en calma, una mente quieta)
Una vez acostumbrados a funcionar en el “modo calma” esa experiencia se convierte en la forma de ver (oír, tocar, degustar, oler……) por defecto.
En definitiva, puede llegar a convertirse en la forma de vivir y percibir “por defecto”.
Es más cómodo, más práctico, más sensato, más útil…..

¿Y cómo se consigue eso?
Primero hay que ver que es posible por uno mismo.
Ejercitando, practicando, adiestrando, equivocándose, reconduciendo……

Hace poco conversé con un amigo al respecto de la meditación “sobre la nada”.
Seguramente D. estará leyendo esto y ate cabos. ¿Quién sabe?

La cuestión es que hay experiencias, estados de la mente, como se quiera llamarlos, que no se alcanzan mediante el pensamiento, ni pensamiento verbalizado (en forma de palabras), ni pensamiento abstracto, ni pensamiento consciente ni pensamiento inconsciente.

Meditar sobre la nada es meditar sobre algo, pero la nada no es algo, sino que es la ausencia de cualquier cosa.

Esta abstracción tan habitual, es uno de los grandes problemas de la meditación.
Es un truco de la mente, un truco de las palabras y también un truco del ego que está intentado alcanzar algo, diferenciar algo o catalogar algo.
En realidad es un método para alcanzar algo que no puede ser alcanzado, sino que surge (o no).

Lo buscado no es tangible, ni visible, ni huele, ni tiene sabor, ni puede sentirse.
Solo puede ser constatado una vez ha terminado. Porque la MEDITACION (así, con mayúsculas), ocurre independientemente de los sentidos.
Ocurre en otro plano mental.
Es algo parecido al sueño. Solo puede ser constatado una vez uno está despierto. De otro modo. ¿Cómo sabría uno que ha estado dormido?

A lo largo de los años, la práctica irá limando asperezas, marcando detalles, se abrirá camino como el agua entre las piedras, si se tiene la persistencia e intensidad necesarias.
Hay miles de técnicas, miles de prácticas (literalmente miles, no es una exageración).
¿Cuál me vale a mí?
Pues, no tengo ni idea.

Si pudiera hablar de algo, hablaría de algo que conozco, pero de aquello que uno no conoce es mejor no hablar para evitar confundirse y confundir.

La práctica más cercana a la atención en el vacío que yo he podido llevar a cabo a lo largo de los años está basada en los mismos detalles que he escrito al principio sobre la vista. Esa plasticidad, esa manera de “manejar” la vista puede alcanzarse con el pensar y aplicarse a la atención y por tanto a la concentración.
Cuando uno “abre” (las palabras limitan nuevamente, siempre esclavo de las palabras).
La palabra no es la cosa.
No puedes alimentarte de la palabra “carne”.
No puedes alcanzar nada con la palabra “meditación”.
Perdón, me desvío.

Cuando “abre su concentración”, cuando uno ya “maneja” con soltura la forma de pensar/meditar/observar/prestar atención….
Y es capaz no solo de distinguir los distintos tipos de atención, sino que no le resulta excesivamente difícil cambiar entre uno u otro “a voluntad”, tal vez pueda estar en situación de llevar a cabo meditaciones sobre el vacío.
Insisto.
Meditar sobre el vacío no es pensar en él ni poner atención en su presencia, porque el vacío no puede ser percibido y su ausencia tampoco.
La percepción de ausencia del vacío no deja de ser una treta de la imaginación. Y ya seguimos en la mente.

En ocasiones, a modo de técnica, la manera “mejor” de encontrar foco en la ausencia ha sido mediante la concentración sobre el propio latido cardíaco.
En sesiones cortas no es posible (a mi al menos no me ha resultado posible) alcanzar este estado, pero en sesiones algo más largas (>2h), con constancia y esfuerzo inicialmente, se puede observar simplemente el latido del corazón.
El organismo se encargará (si no hay distracciones), de disminuir la tensión arterial y rebajar la frecuencia respiratoria.
En ese estado de calma, se percibe el latido en muchas partes del cuerpo.
Por ejemplo, en el pecho (arteria pulmonar), en las sienes (por la propagación ósea de la arteria carótida), en el cuello (arteria carótida), en las muñecas (arteria radial), en las manos (reflejo de la arteria radial), en las ingles (arteria ilíaca), en las costillas (arteria pulmonar), en el abdomen (arterias pulmonar y/o aorta abdominal)….etc
En realidad podría ser percibido en cualquier sitio en el que haya una arteria y en otros lugares por reflejo y propagación.

El latido se ralentiza si no hay distracciones y la práctica es sostenida y correcta.
La mente percibe el latido en todo el cuerpo. Durante la diástole el corazón se expande (relaja) y el corazón se llena de sangre, mientras que durante la sístole el corazón se contrae y provoca la salida de sangre hacia los diferentes vasos.

No es importante distinguir entre sístole y diástole, pero si es importante saber lo que hay entre una y otro.
Esta es una buena pregunta…..
¿Qué hay, a nivel cardíaco, entre una sístole y una diástole?

La respuesta es NADA.

NADA!.
Esto es importante porque suele ser muy raro ser capaces de encontrar un “nada”.

La propia posibilidad de “encontrar nada” es incongruente, pero aquí está. (Malditas palabras).

La concentración completa (absorción) de lo que hay entre latidos es la mejor técnica para practicar meditación sobre el vacío.
En ese estado, los latidos son claramente distinguibles y el estado entre latidos es parecido al estado entre pensamientos, con la diferencia de que los pensamientos van mucho más rápido y es mucho más difícil encontrar el “hueco” que hay “entre ellos”.

Al ser un ciclo regular, los latidos permiten observar la ausencia de latido, y esa ausencia es la que puede llegar a ser percibida como “Vacío”.
Insisto, el Vacío no puede ser percibido.
Si usted medita sobre el alma pensará en algo que usted imaginará que es el alma, porque no lo ha visto nunca, no lo conoce, no tiene nada más que un conocimiento teórico sobre el alma y además no se puede meditar sobre algo desconocido y jamás sentido porque lo que hará es imaginar.
Lo mismo ocurre con el Vacío.

Solo es un ejemplo.
Probablemente no funcione, a mí si me funciona. No siempre, claro, pero como aquí no damos garantía, pues no pasa nada.

Un detalle importante.
La absorción se consigue con práctica, y este ejercicio requiere bastante.
Inicialmente hay que trabajar sobre la respiración hasta que esta sea automática y no requiera control, pero este debe tener una cadencia determinada para obtener los mejores resultados.

Un ejemplo de práctica avanzada sería una respiración regular de (inhalación/respiración por minuto) alcanzando un ciclo de inspiración-detención-exhalación-detención con una relación de 10-20-10-20 (En segundos).

Esto en alguien principiante no es posible, sería mejor practicar con ciclos de 5-10-5-10 (En segundos).
Es decir:
5 segundos de inspiración.
10 segundos de retención.
5 segundos de exhalación.
10 segundos de retención.
Y se reinicia el ciclo.

Es muy importante hacer las cosas bien, sino mejor no hacerlas.

Llorar a escondidas porque no te abrazan te hace humano.
Sentarte a meditar sobre tus latidos también.
Pero ambas cosas hay que hacerlas como deben ser hechas.
Con sinceridad y pureza. También con empuje y firmeza.

CUIDADO: NO PRACTIQUÉIS RETENCIONES DE RESPIRACIÓN SIN SABER LO QUE ESTÁIS HACIENDO. SI A PESAR DE ESTA ADVERTENCIA OS ARRIESGÁIS; ES BAJO VUESTRA RESPONSABILIDAD, DETENEOS A LA PRIMERA MOLESTIA.
Contestaré a cualquier pregunta o duda sobre esta práctica.

Amor y Calma.

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