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Conversaciones_14

Publicado: 10 octubre 2012 en Conversaciones
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Pregunta:

Consciencia, Consciencia…
Usted no para de repetir esta palabra.
¿Que demonios es la Consciencia?

Respuesta:

Le agradezco el ímpetu y la intensidad de la pregunta, eso demuestra que este asunto le importa, le interesa o le
afecta de alguna forma.

Intentaré imprimir el mismo espíritu a la respuesta aunque no se si seré capaz de hacerlo……

Observe en todo caso, que lo puede indicar uno sobre la Consciencia no será más que una descripción, personal,
parcial y subjetiva utilizando palabras, y debe entender que lo descrito nunca es lo que ES.

Se trata de repetir con otras palabras lo que se ha hablando antes, lo que está escrito, lo que se ha visto, tal vez
se vea mejor enfocado de otro modo, dicho de otra manera….
No es nuevo, es otra vez, una vez más.

Vamos a ello.

La Consciencia no puede comprenderse a si misma, pues cualquier comprensión solo puede darse en el plano fenoménico, interdependiente de un “yo” (o un ego), que alcanza algo o que comprende algo.

De lo fenoménico no surge la Consciencia.
Lo  fenoménico, lo percibido y el percibidor surgen de la Consciencia.
La Consciencia es Origen, y Origen solo hay uno.

El ego, pretencioso y estúpido, siempre codicioso de experiencias y conocimiento es algo que surge de la Consciencia.

Uno es la consciencia indiferenciada y única, pero uo está identificado con el cuerpo-mente.

La mente fragmentada, dividida y parcial supone que entra en el mundo mediante el nacimiento y sale de él mediante
la muerte.
El nacimiento, la vida y la muerte son también experiencias fenoménicas de la Consciencia.

Ahora bien,
¿Como comprender esto con la mente pensante?
No es posible.

¿Como comprender el Todo mediante una parte?
No es posible.

Las preguntas están mal enfocadas, mal hechas y son incompletas.

Una pregunta como ¿que es la consciencia? no puede tener una respuesta directa, evidente y obvia.

Es como preguntar ¿que es la vida?
Puede coger un diccionario y creer que sabe algo, tal vez sea así, pero seguira sin comprender lo que ha sido
aprendido.

¿Que hace que esto sea comprendido?
No lo sé.
No lo sé.

Cuando el mundo desaparece y el yo se marcha…
¿Donde va el mundo?
¿Donde va el yo?
¿Como puede uno constatar la ausencia de si mismo?
En el trasfondo siempre hay sufrimiento y lucha.
Abandone esa violencia, abandone esa lucha.

La Consciencia es el Todo y todo es el resto.

Todo esto son palabras.
Solo son palabras.

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Todo es Consciencia, y la mente es una parte fragmentada, fraccionada y parcial de ese Todo.
Pertenece a ella, pero no es ella.
La mente es parte del Todo, SURGE del Todo y no puede ser sin ese Todo, depende de la Consciencia para existir.
Sin Consciencia no hay mente, Conciencia es origen y lo demás es el resto.

La mente es una expresión a nivel fenoménico (perceptible) de la Consciencia.
Si la Consciencia es el mar, la mente es un rio.
El mar puede ser sin río, pero el río no puede ser sin mar.
Si uno pudiera preguntarle a un río (a la mente), si existe por si mismo, contestaría que si, aunque no supiera que su existencia depende del mar.
Eso le pasa a la mente, y por extensión, también a las personas.
“Parece” que son individuos independientes, percibimos que somos entidades que empiezan y acaban en ellas mismas y por ellas mismas.

La mente es la bolsa que contiene los pensamientos, y “pensamientos” engloba todo lo relacionado con los pensamientos, sensaciones, juicios, opiniones, estados de ánimo, prejuicios..etc, etc, etc.
Todo eso procede de la mente.

Sin Consciencia no puede surgir una mente.
Alguien con profundas convicciones religiosas podría decir que Consciencia es Dios, por poner un ejemplo.

Si la mente no tiene vislumbre de la Consciencia (no percibe o conoce la Consciencia o alguna de sus facetas), la mente permanece como entidad independiente, esa es la creencia general y así piensan la mayor parte de las personas.
Eso desemboca en la personalidad egocéntrica.
El yo como cerebro pensante y centro de la vida. Dueño de la mente y por tanto propietario de su contenido.
Pero con un poco de atención, se observa que eso no es cierto.
¿Acaso es uno propietario de sus pensamientos?
¿Los domina?
¿Los controla?
¿Puede uno tener únicamente pensamientos felices porque así lo quiera?
¿Puede uno detener el pensamiento voluntariamente?

Ni la mente es de uno ni los pensamientos son de la mente, sino que surgen de esta.
Si uno cree firmemente que es un individuo independiente de todo, no hay posibilidad de percibir el Todo, porque uno es percibido como el centro de ese Todo y no como parte.
Uno cree ser el mar, pero en realidad nunca lo ha visto ni sabe de su existencia.

La mente es por tanto el tarro que contiene lo que uno cree ser, lo que cree sentir, lo que cree pensar, la mente contiene lo que las circunstancias personales le han llevado a llamar “verdad” o “vida”.

“mi verdad, tu verdad”, en definitiva, la verdad de cada uno.
Creemos equivocadamente que necesitamos esa verdad para poder vivir y desarrollarnos.

Cierto es que la mente es necesaria para vivir y desempeñar ciertos trabajos, pero no así los pensamientos, que muchas veces causan estragos (los pensamientos y las interpretaciones que hacemos de ellos).

¿Donde está esa mente cuando uno duerme?
¿Donde está lo que contiene esa mente cuando uno duerme profundamente?
¿Como y desde donde vuelve el contenido de ese “tarro” al “presente” cuando uno despierta?
¿Que pasa si el tarro que contiene los pensamientos se rompe?

¿Que pasa si lo rompe uno mismo?

El dilema eterno

Publicado: 4 abril 2012 en Reflexionando.....
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Cuando uno investiga e indaga seriamente sobre uno mismo, llegará a la conclusión de que el pensamiento sobre si mismo no es la experiencia de la Consciencia (nunca puede serlo).

Pero resulta que este pensamiento, esta inercia, este deseo de conocer, proviene de la propia Consciencia, de manera que ese pensamiento que señala al deseo de conocer la Consciencia (o experimentarla), puede llegar a hacer que esta se manifieste como la comprensión de ese mismo pensamiento.

Parece complicado, pero no lo es, solo es complicada la “traducción en palabras” de la experiencia.

En ese caso, la propia comprensión de ese pensamiento puede ser la expresión de la Consciencia en si misma.

Casi siempre, la mente piensa que  cuando se presenta un dilema hay que resolverlo.
En realidad lo que está haciendo es enredar, no puede permanecer quieta.
Ese es el trabajo de la mente pensante, buscar respuestas y hacer preguntas constantemente.
No es Consciencia.

Resolverlo no es lo mismo que entenderlo.

Pero si se entiende no hace falta resolverlo.
Con entenderlo es suficiente, pues muchas cuestiones no tienen una resolución que pueda “traducirse” en conceptos comprensibles, y mucho menos, esa posible (que no probable) solución, tiene porque agradar a uno, o tan siquiera acercarse a lo pensado.

Simplemente ES, independientemente de nuestro juicio, opinión, valoración, aprobación o crítica.
En ausencia de eso, hay percepción.