Posts etiquetados ‘miedo’

Pensamiento_42

Publicado: 18 febrero 2014 en Pensamientos cortos
Etiquetas:, , , ,

Por favor, busque en su interior, tome el tiempo que necesite, reflexione profundamente, vuelva a la pregunta las veces que sean necesarias y responda cuando esté preparado.

¿Qué es aquello que le impide alcanzar una Plenitud total EN ESTE MISMO INSTANTE, y que no es ni deseo, ni anhelo, ni confusión, ni dudas, ni preguntas, ni esperanzas, ni recuerdos, ni miedos?

¿Qué es?

Anuncios

El miedo y la mente realizada.

Publicado: 11 noviembre 2013 en Reflexionando.....
Etiquetas:,

La mente cataloga continuamente.
Algunas veces lo hace de forma voluntaria (intención consciente) , pero la mayoría de las veces esto ocurre de forma involuntaria (sin intención consciente).

Sin embargo, en muchas ocasiones, lo hace de una forma burda y muy poco realista, convirtiendo  el resultado de esa catalogación en un hábito del pensar, en una reacción automática, en una “realidad cotidiana”.

Así, la mente se puede preguntar…

¿Qué es aquello que es malo?.
¿Qué es aquello que es bueno?.
¿Cómo puede uno diferenciarlo?.

Algo bueno podría ser algo que NO es percibido como una amenaza.
Algo malo podría ser algo que SI es percibido como una amenaza.

Así de simple y así de complicado al mismo tiempo.
Cuando la mente percibe una amenaza aparece el miedo.
Nunca aparece el miedo sin una amenaza PREVIA.

Nota:
Hay ciertas enfermedades o trastornos tanto psicológicos como fisiológicos, como la tanatofobia, las crisis sostenidas de ansiedad, los ataques de pánico recurrentes (de raíz psicológica) ó algunos problemas en la glándula tiroides, en el sistema límbico, simpático, parasimpático y/o el SNC  y otros (de raíz fisiológica), que provocan que los sistemas naturales de alerta estén disparados continuamente o que su umbral de disparo sea anormalmente bajo,  pero hablamos en circunstancias normales sin problemas de salud que puedan causas estos efectos.

Como digo, en circunstancias normales, siempre previamente al miedo y sus consecuencias asociadas hay un desencadenante, que suele ser un pensamiento (observado o no), que es catalogado (o ha sido catalogado previamente) como una amenaza.

Las personas temen, el miedo es un denominador común en la vida.
En algunos casos es el epicentro de la experiencia vital.
Si cogemos a 100 personas que son conscientes de su propio sufrimiento y les preguntamos que desearían, el 90% desearía no sentir miedo, deshacerse de esa sensación asfixiante que puede llegar a convertirse en un hábito demoledor.

El miedo, el temor, el miedo al propio miedo es un círculo de sufrimiento casi constante.

¿Pero miedo a qué?
¿Miedo a quién?

Tememos perder, tememos no tener y tememos no alcanzar.
Esos son los tres pilares básicos del temor.

El temor a perder lo obtenido, lo poseído, la propiedad, la salud.
El temor a no tener lo que creemos que necesitamos.
El temor a no alcanzar esas metas, ese objetivo, material o espiritual que creemos nos colmará de tranquilidad por fin.

– Siempre pensando que la solución llegará mañana, siempre esperando que ocurra algo en el futuro que cambie el sufrimiento actual. (¿Pero cómo puede algo en el FUTURO cambiar el sufrimiento ACTUAL?, el planteamiento es sencillamente absurdo).
– Siempre preocupados por cuestiones que no podemos controlar EN ESTE MOMENTO.
– Siempre con ideas nada realistas sobre las circunstancias que no ocupan y preocupan.

Si uno consigue entender el origen del temor (no las consecuencias, sino el origen), estará caminando en la senda hacia la calma.

Muchas personas consideran que la ausencia de temor es una consecuencia de una realización, uno (probablemente cometiendo un error), considera lo contrario.

La mente realizada solo puede surgir (NO SER ALCANZADA; NO SER CONSEGUIDA), la mente realizada solo puede surgir desde una mente que permanece en ausencia de miedo.

Si esto fuera cierto, la ausencia de temor abriría la posibilidad de que surgiera una experiencia de realización.

La posibilidad.

Me voy a permitir escribir esta entrada en primera persona a fin de imprimir al texto la cercanía que siento.

En poco tiempo he recibido varios emails de distintas personas en los que me transmiten problemas personales  de diversa índole y gravedad.
Me resulta muy difícil imaginar de qué forma esperáis que pueda ayudaros,  pero sin duda voy a intentarlo.
Me habéis confiado asuntos muy personales que pertenecen al ámbito íntimo de cada uno sin siquiera conocerme y eso indica el grado de desesperación que podéis estar sufriendo.
Desconozco la razón por la que soy el destinatario de esos emails, tal vez la web o el blog os hayan resultado inspiradores, interesantes o incluso reveladores, quizás.

Tal vez no haya quien escuche, tal vez no os atreváis a contar vuestro problema a alguien cercano de vuestro circulo personal, no sé, pero lo que es seguro es que hasta ahora no se han resuelto los problemas, tal vez no hayáis encontrado quien responda a las preguntas.
O puede que no hayáis hecho las preguntas oportunas.
En cualquier caso, evidentemente, no hay una solución común a los distintos problemas, pero observando con mucho detenimiento se puede ver que hay varios problemas que tienen una raíz común.
En vuestros emails aparece el miedo, la desolación, la tristeza y todas esas emociones o sentimientos que afloran cuando las cosas van mal (o se percibe que van mal) o cuando uno debe enfrentarse a una situación personal especialmente complicada.

Percibo el conflicto, lo veo claramente y voy a intentar ayudaros.
Aunque debe quedar claro desde el principio que no soy médico, ni psicólogo ni terapeuta de ninguna clase, consideradme simplemente alguien que se alegraría enormemente si vuestros problemas se solucionaran, olvidaros del mensajero (que no tiene ninguna importancia) y quedaros con el mensaje, y dicho esto, vamos a caminar juntos un rato.

Todo conflicto tiene unas raíces comunes que vamos a intentar ver juntos, cada uno debe percibir por sí mismo, percibir si lo que estoy escribiendo oculta algo de verdad, algo de sentido.
De nada sirve creer.
Cuando uno está devastado por los problemas puede ser pasto de falsas esperanzas, debéis ignorarlas y comprobar todo por vosotros mismos.

NO OS CREAIS NADA, PENSAD. De verdad, insisto, de nada sirve creer.

Lo que voy a tratar de describir aquí es común a todas las personas, solo hay que observar con mucha atención y prudencia, de forma seria e íntima para saber encontrar.
Si sabes buscar tal vez encuentres, pero si no sabes encontrar estarás buscando siempre.

Para lo que intento contar, prácticamente da igual el desencadenante del estado actual de la persona, me voy a centrar en este estado laxo actual, en las razones por las que estaís así, por las que os sentís como os sentís y por las que pensáis como pensáis. Y lo más importante es que cuando comprendáis como funciona esto, podréis cambiarlo.

Cuando uno se encuentra en medio de un conflicto, generalmente los sentimientos que aparecen son comunes a la mayoría de las personas.
Pongo los 3 más comunes aunque hay otros.
Miedo, Ira y Tristeza.
Todos lo que me habéis escrito sentís los 3, juntos o separados, tal vez depende del día, pero pasáis por los 3 en ciclos de forma reiterada.
A partir de estos aparecen muchos otros estados distintos, por ejemplo, una tristeza profunda y sostenida en el tiempo se convierte o puede convertirse en una depresión.
Los opuestos a estos estados son 3 también.
Felicidad, Serenidad y Ecuanimidad.
Y pensareis, muy bien, vale, yo lo que quiero es ser feliz, tener serenidad y ser ecuánime.
¿Qué hago?
Bien, pues la respuesta es que para encontrar estos 3 estados hay que comprender porque aparecen y permanecen los 3 estados “malos”.
Hay que entender y asimilar íntimamente las razones por las que te sientes atemorizado, iracundo y triste.

Un detalle extremadamente importante.
El miedo, la ira y la tristeza son estados emocionales con reflejo FISICO.
¿Y esto qué es?.
Esto significa que solo se constatan porque son estados físicos, ciertamente son estados mentales, pero tienen un efecto psicosomático muy adherido a la genética.
Por ejemplo, el miedo es útil, es el que nos preserva la vida, es el que nos avisa de un peligro.
Cuando uno tiene miedo, generalmente la tensión sanguínea aumenta y los latidos del corazón suben, esto sirve para bombear más sangre hacia las extremidades y permitirnos escapar o pelear.

Es decir, es un estado FISICO provocado por un PENSAMIENTO.

Cuando uno siente ira, uno de los efectos es que se fuerzan las mandíbulas (se aprietan los dientes), para involuntariamente encajar mejor un posible golpe, los iracundos buscan el enfrentamiento y la confrontación, por eso se aprietan los puños y sienten mucha inquietud en las piernas.

¿Y cuando uno está triste?
Pues bien, esa tristeza sirve para entrar en un periodo de laxitud y poder pensar más despacio, con más detalle, el organismo enlentece para permitirnos escribir con buena letra. Eso es la tristeza. A diferencia de lo que puede pensarse, la tristeza es una predisposición biológica muy útil. Este bajón en la actividad normal nos brinda la oportunidad de planificar y valorar consecuencias. En definitiva, de resolver, aceptar, asimilar o trascender la causa propia de la tristeza. Por supuesto hablo de una tristeza lógica, justa y realista.

Esto funciona así.
PRIMERO ES EL PENSAMIENTO Y LUEGO LA EMOCION.
SIEMPRE.
Aquí utilizo emoción = sentimiento.
Lo repito.
SIEMPRE es primero el pensamiento y luego la emoción.

El pensamiento puede ser advertido (percibido) o inadvertido (no percibido).
En cualquier caso, el pensamiento ha estado ahí.
Prestando atención se observan los pensamientos que en estados de tristeza o frustración pasan desapercibidos.
Así que lo primero es advertir los pensamientos, percibir y entender su mensaje.
El pensamiento es esa voz que nos amartilla la mente una y otra vez de forma continua.
Es esa voz que nos despierta por la noche diciéndonos que no tenemos trabajo o que tenemos esta o aquella enfermedad o que deberíamos estar preocupados por un asunto u otro.
Es esa voz que pregunta ¿qué voy a hacer con mi vida?
Esa voz que te dice que eres un desgraciado y que tienes razones para pensar así.
Todo esto ocurre dentro de la mente, el pensamiento verbalizado es la palabra, y aquí hablamos de pensamientos.
Como digo, esa voz está en la mente, y la mente es nuestra, vive con nosotros de forma ininterrumpida, la tenemos ahí arriba, sobre los hombros, en el cerebro, y el cerebro también es nuestro.
Lo que vamos a hacer es darnos cuenta de que el cerebro es nuestro y no al revés.
Vamos a poner al cerebro a trabajar a nuestro favor y no en nuestra contra.

Es cierto que “no se puede controlar” lo que pensamos, si pudiéramos hacer eso nadie tendría pensamientos tristes o amargos.
Tenemos cierto control sobre los pensamientos, pero la mayoría de la gente no podemos controlarlos hasta ese nivel, tampoco podemos acallar la mente, o apagarla, no hay un botón de apagado para los pensamientos, seguro que ya os habéis dado cuenta.
Pero tenemos algo.
Si percibís realmente que es cierto que primero es el pensamiento y luego la emoción SIEMPRE, entonces existe la oportunidad de analizar ese pensamiento que desencadena la posterior emoción sentida.
Esto es como hacer ingeniería inversa.
Vamos a constatar que son nuestros propios pensamientos los causantes de la emoción (sentimiento).
Una vez constatado podemos modificar ese pensamiento o incluir uno nuevo ANTES  de la emoción o corregir el pensamiento que desencadena tristeza por un pensamiento más realista y/o menos doloroso.

Los pensamientos automatizados integrados en el carácter, en el día a día, en la vida cotidiana, son los responsables de estas emociones negativas. Hay que detectarlos para poder trabajar sobre ellos y cambiarlos.

Esto no es nada misterioso, requiere esfuerzo y dedicación, pero como he dicho, se trata de poner el cerebro a trabajar a nuestro favor, de ponerlo a trabajar para que proporcione bienestar en lugar de tenerlo en nuestra contra, que es como está muy a menudo, y es el estado “por defecto” en multitud de personas. (Esas que llamamos pesimistas).

Como digo hay que sustituir ese pensamiento por pensamientos realistas, generalmente los pensamientos que repetimos son catastrofistas y muy poco justos, HAY QUE CAMBIARLOS.

Ante un ¿qué voy a hacer ahora sin trabajo?, hay que valorar lo que se ha hecho antes en el pasado, la situación actual y analizar las posibilidades reales de obtener un nuevo trabajo.
Desconozco cuál será la conclusión de este ejercicio, pero observad que ya hemos evitado entrar en la espiral catastrofista de repetir una y otra vez una pregunta para la que no tenemos respuesta.

Se ha creado un nuevo camino, dadle una oportunidad a ese camino.
NUNCA HAY QUE MATAR LA OPORTUNIDAD.
Hay que dejar de ver el pasado como un lastre y aprender de él.
Es lo mejor que podemos hacer con el pasado.
En realidad es lo único sensato que podemos hacer con el pasado.
Todo lo demás suele resultar amargo.

Si alguien se percibe como un desgraciado es en gran medida por el diálogo mental que mantiene consigo mismo de forma continua.
Las personas que se sienten mal continuamente, a menudo tienen diálogos demoledores consigo mismos, diálogos muy injustos, muy duros y nada realistas. Uno no debe sentir pena por sí mismo, la pena no es útil, se puede sentir compasión, pues la compasión lleva al Amor y hará crecer el Amor propio, la pena es un sentimiento estéril cuando no destructivo,  pero hablaremos de esto en otro momento.

Nadie se merece una mente que le esté arreando continuamente. Eso hay que corregirlo.
Todo esto no es nuevo, son técnicas milenarias que hoy llamamos programación neurolingüística, confrontación temperamental, inteligencia emocional, técnicas de reeducación cognitiva, etc, etc.

Todo vigente y actual, pero conocido desde hace más de 2500 años con nombres menos sofisticados.
Estas técnicas son plenamente eficaces a día de hoy y su funcionamiento está más que demostrado.

Es pasmosamente simple, de simple que es, pasa desapercibido.
La única pega es que LO DEBE HACER UNO MISMO, UNO MISMO DEBE COMPROBAR QUE ESTO ES VERDAD.
No es fácil conseguirlo, pero es posible, incluso es probable si se ponen el empeño y la voluntad necesarias.

Ya tenéis la herramienta y el plan de trabajo.
Cualquier duda, enviad un email, no publiquéis en el blog asuntos o datos personales a fin de preservar vuestra propia intimidad y privacidad.

Y recordad……

El dolor es inevitable, el sufrimiento no.

Vive en el presente, es lo único que de verdad tienes.

No te culpes demasiado, si no cometiéramos errores no tendríamos ocasión de corregirlos y por tanto de aprender.

No conozco a ningún niño que no se haya caído alguna vez. Y ahora TODOS saben levantarse.

El peor juez para juzgarte eres tú mismo, porque no eres imparcial.

Hazte amigo de tu cerebro, habla con él y ponlo a tu favor.

Tus pensamientos te pertenecen, tú no estás a merced de ellos.

Tú no eres el miedo.

Es el contenido de la mente lo que rige como te sientes, ordénalo, colócalo, cuídalo y se selectivo, nadie guarda en su cocina fruta podrida.

Se firme contigo mismo.

Deja de destruir y comienza a construir, empieza por tus pensamientos, obsérvalos y si te duelen construye unos nuevos, distintos, realistas y amables.

Me gustaría terminar este hilo con una frase que expresa de forma extraordinariamente exacta la actitud correcta que debe tener una mente ante las adversidades.

Se ha quemado el granero, ahora puedo ver la luna.
Mizuta Masahide. (1657-1723).

Mucho ánimo a tod@s.

Seguimos………..

 

Conversaciones_9

Publicado: 17 octubre 2011 en Conversaciones
Etiquetas:, ,

Pregunta:

Siento una culpa que me impide vivir.
¿Que puedo hacer?. ¿Puede ayudarme?.

Respuesta:

Hablemos de la culpa.
La culpa……
La culpa es como el sufrimiento.
Es un tipo de sufrimiento….

La culpa no es como el dolor.
El dolor es inevitable, la culpa se puede evitar.
El sufrimiento también se puede evitar.
¿Como hacerlo?

Comprendiendo su naturaleza, viendo la razón por la que surge, percibiendo la causa por la que permanece y alcanzando la certeza de que uno nada puede hacer.

¿Que puede hacer usted para nacer en otra parte?
Nada, pues esto es igual, pero hay que comprenderlo por uno mismo, esto no es teoría, es un camino, ensayo-error, ensayo-error, ver por uno mismo.

La culpa es algo inutil, es un sentimiento que no sirve para nada constructivo.
La culpa destruye, inhabilita, deshace, debilita, limita….

¿De que sirve la culpa?
Reflexione y verá que solo causa dolor.
Rara vez produce consuelo, casi nunca.

Si la culpa supone un desahogo o un sentimiento consolador puede ser justificada durante un determinado espacio de tiempo, en otro caso no.
La culpa puede derivar en un sufrimiento que a su vez puede desembocar en una vía de escape de si mismo, pero la culpa por si misma no suele hacerlo.

La culpa debe evolucionar hacia otra cosa, transformarse, tomar una nueva forma de la que poder obtener algo.

¿Cual es el origen de la culpa?.
¿Cual es el origen de esa culpa en particular?.
¿Algo hecho o dicho?
¿O algo por hacer o por decir?

El asunto es que la culpa está ahí y hay que hacer algo con ella.
Es persistente, indica algo.

¿Podemos cambiar algo ahora?
¿Esa culpa está situada AHORA o es algo pasado, algún recuerdo, algo que acarreamos del pasado?
No digo que no sienta la culpa ahora, en este momento, pregunto si la culpa se situa AHORA.

Tal vez su aparición se deba a algo que no salió como uno esperaba.
Esa es la raiz del origen de la culpa, alguna acción, palabra o hecho que no surtió el efecto que uno esperaba. Pero eso no se situa en el AHORA, lo trae uno del pasado, del recuerdo.

Pensando que puede cambiar algo de lo que ES, uno siente la culpa de su mala acción, de su no acción o de lo que cree SU acción o palabra equivocada.
Esto es porque pensamos que los hechos se producen causados por nuestras acciones.

Si “A” lleva a “B” y “B” lleva a “C”, desde “A” llego a “C”, entonces si puedo llegar de “A” a “C” ¿Para que sirve “B”?.
Y ya nos hemos enredado.

A veces esto parece ser así realmente, parece….

Esto es una forma de pensar normal, lineal, pero irreal, es mentira, de hecho “A”, “B” y “C” pueden existir por si mismos de forma totalmente independiente.
Es en la mente donde se realizan esas asociaciones.

La culpa no aparece ahora, depende de una circunstancia anterior no aceptada (no hay nada que aceptar, pero eso puede llegar a verse solo después). El remordimiento es recuerdo, es un pesar íntimo por algo de lo que nos sentimos responsables directos. Eso es la culpa. No puede uno vivir los remordimientos de otras personas y uno no puede vivir la culpa de otras personas.

No hay que aceptar, eso es acción, no hay que permitir, eso es acción también.
Hay que observar, de forma justa, inafectada, en ese caso la culpa no se percibe como se percibe “normalmente”.

¿Que culpa hay cuando uno duerme?
¿Cuando uno muera que culpa habrá?
¿Quien la sentirá?
¿Quien será el propietario de esa culpa?

La culpa no es inevitable.
Para evitarla hay que comprender su origen y si uno no puede cambiar nada dejar que pase, observala, mirarla sin pasión, mirar la palabra, desnuda, su significado no importa, la palabra, ella sola no desencadena nada, ningún efecto, es culpa pura en su contenido que no condiciona, hay que esperar, dejarla estar sin alimentarla.
No retenerla, la culpa no es util, no hay que deshacerse de ella mediante la acción, pues la acción hará que se apegue aún más.

Uno siente la culpa, pero uno no es la culpa.
Uno puede observar la culpa y ver el espacio que hay entre uno mismo y el sentimiento, entre uno y la sensación, igual que ocurre con el miedo.
Hay que sentirlo y luego ignorarlo, verlo ajeno, ese es el camino que uno conoce, no conozco otro y ni siquiera sabe uno si es correcto o tan solo posible.

De cualquier forma, pruebe.
¿Tiene algo que perder?