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Una práctica sencilla.

Publicado: 21 noviembre 2013 en Reflexionando.....
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Algunas personas preguntan  a menudo por una práctica sencilla para poder iniciarse en la meditación, en la concentración o en el Zazen.

La práctica más sencilla, para empezar es la concentración sobre la respiración.

La describo a continuación:

– La postura.

Hay que olvidarse de la postura, es muy importante, pero no ahora.

Mantenga una postura cómoda, sentado, con la espalda recta y sin apoyarla en ningún respaldo, puede estar sentado en una silla o en el suelo, pero hágalo fácil, antes de correr hay que saber andar.

Muévase lo menos posible, pero si le pica una oreja rásquese con normalidad, despacio, atendiendo a lo que se está haciendo, siendo consciente de lo que acontece.
(En ese momento rascarse la oreja es lo único que hay que hacer), luego vuelva a tomar su posición anterior.

– La mente.

La técnica que suele dar mejor resultado al principio es contar respiraciones y nombrar algo mentalmente para evitar en la medida de lo posible la agitación mental, la imaginación y la somnolencia.
Por ello, se trata de estar muy atento a la respiración.
Cuando inspire (cuando coja aire), el abdomen debe hincharse (no el pecho, hay que respirar más abajo), si esto resulta difícil, respire con normalidad a un ritmo natural (no fuerce la respiración, el ritmo lo pone el cuerpo, no la mente).
Después, viene de forma natural la espiración (soltar el aire).

Ambos procesos se llevan a cabo por la nariz, si esto es un problema, se inspira por la nariz y se espira por la boca, despacio, siendo consciente de lo que se está haciendo.
Es importante hacer siempre lo mismo para crear un hábito de práctica (si respira solo por la nariz hágalo siempre así).

Cuando inspire pronuncie mentalmente la palabra “dentro”.
Cuando espire pronuncie mentalmente la palabra “fuera”.

Observe que en un corto espacio de tiempo se sumará la sensación de dentro y fuera.
Su mente irá percibiendo que al inspirar el aire entra (dentro) y al espirar el aire sale (fuera) de un modo coincidente con las palabras pronunciadas mentalmente.
Esto producirá una asociación mental que resultará beneficiosa para la concentración.

Repita este ejercicio durante al menos 10 minutos diarios en un lugar tranquilo durante un mes.

Este es el primer paso más seguro que conozco.

A partir de aquí, se complica un poco la práctica de contar respiraciones, de forma escalonada hasta llegar a lo siguiente (aunque siempre se puede complicar más):

– 1ª inspiración – Dentro (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que el aire entra).
– 1ª espiración – Fuera (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que el aire sale).

– 2ª inspiración – Tranquilo (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que uno se encuentra tranquilo).
– 2ª espiración – Calmado (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que uno se encuentra en calma).

– 3ª inspiración – Profundo (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que el aire es inhalado profundamente).
– 3ª espiración – Lento (Palabra pronunciada mentalmente y percibiendo que el aire es expulsado lentamente).

Y se repite de nuevo el ciclo hasta que termine el tiempo del ejercicio, que puede ser de minutos o de horas.

Hay complicaciones posteriores que señalan a objetivos determinados, como por ejemplo incluir un cuarto ciclo de respiración.

– 4ª inspiración – No muerte. (Palabras pronunciadas mentalmente. No es momento de explicar el significado de esto).
– 4ª espiración – No temor. (Palabras pronunciadas mentalmente. No es momento de explicar el significado de esto).

De esta forma, se pueden ir añadiendo ciclos dependiendo de los resultados, de la persona  y de los objetivos (si es que hay alguno).

Es posible que a alguien le resulte familiar este ejercicio, es una variación de un ejercicio utilizado y transmitido  por el Maestro Thich Nhat Hanh.

En su ejercicio se utilizan las siguientes palabras:

Dentro – Fuera
Profundo – Despacio
Calmado – Relajado
Sonrío – Suelto
Momento presente – Momento maravilloso

Si hay dudas pregunten.

Buena Practica.

Pensamiento_37

Publicado: 14 mayo 2013 en Pensamientos cortos
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Es muy importante diferenciar entre una creencia y una certeza.
Generalmente una certeza es una creencia que por las experiencias propias se transforma en una verdad alcanzada por uno mismo, es algo que uno ha comprobado personalmente y lo considera una verdad.
En la creencia aún queda esa comprobación individual.

También una certeza puede convertirse en creencia cuando la semilla de la duda aparece.

Lo cual es muy sano en mi opinión, poner las cuestiones en tela de juicio aporta conocimiento.
Es muy arriesgado considerar que se poseen muchas verdades, porque eso provoca que uno se pare, que deje de indagar.

La verdad es una certeza parada, muerta, acabada.
Si se ha alcanzado la Verdad hay que abandonarla, es la única alternativa.

Por el camino se alcanzan estados a los que uno se aferra, esta es la razón por la que hay que abandonar esos estados.
Un estado nuevo no tiene porque ser una evolución hacia nada, en la mayoría de los casos solo es una distracción más.
Una distracción distinta, pero una distracción al fin y al cabo.

Por una parte es frustante percibir con claridad que cientos de meditaciones han sido tan solo otro juego del pensamiento, otra triquiñuela de la mente pensante, pero una vez superada la frustración (abandonada), se percibe una alegría de lo nuevo, de lo distinto, todo sirve, no hay que detenerse.

Se abre la puerta a seguir.
No hay que detenerse.

Zazen es sufrimiento.

Conversaciones_11

Publicado: 17 enero 2012 en Conversaciones
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Pregunta:

¿Qué puede uno esperar del Zazen?

Respuesta:

¿Esperar?
¿Qué puede uno esperar del Zazen?

Nada.
Uno no puede esperar nada del Zazen.

¿Cómo va a esperar?
Cuando uno se sienta, se sienta a luchar, en silencio, concentrado, observando intensamente hacia dentro, viendo los pensamientos pero sin mirarlos, oyendo el sonido que crea la mente pero sin escucharlo, zambulléndose en el temor original, mirando al miedo a los ojos. Sin esperar nada.

Por supuesto ocurren cosas, pero uno no debe esperar nada.

Desde el intelecto, desde las sensaciones corporales y desde la mente psicológica y analítica, Zazen es sufrimiento, es confrontación, es enfrentamiento, es lucha y es violencia.
A pesar de esto, Zazen también es paz, ausencia de conflicto, silencio, calma, tranquilidad, serenidad y pureza.
Un verdadero dilema ¿verdad?
Es el dilema continuo, a nivel mental, claro.

Si uno se busca así mismo desde uno mismo, ¿cómo puede esto ser fácil y tranquilo?, por necesidad ha de haber conflicto.

Claro que uno habla de la práctica que uno cree correcta. Y uno se equivoca con seguridad. Debe usted comprobarlo.

¿Usted disfruta de su Zazen?
Pues en ese caso lo hace mal.
¿Le causa placer?
Pues eso no es Zazen, es su mente.

Cierto es que las molestias, el malestar, la agitación, la ansiedad, la ira, la tristeza….  gran parte de lo que ocurre durante Zazen está originado por la mente y/o en la mente.
Pero a pesar de esas molestias (o gracias a ellas), en algún instante uno llega a la conclusión de que es el momento de discernir.

Primero es el discernir, luego es el separar y luego es el destruir.
Esa distinción, esa separación y esa destrucción son niveles mentales.

Pregunta:

¿Es fácil alcanzar eso?

Respuesta:

No es fácil ni es difícil.

Pregunta:

No lo entiendo.

Respuesta:

¿Es fácil el cielo?

Verá, puede preguntarse si es útil, si sirve para algo, incluso si es posible, pero no puede preguntarse si es fácil.

Pregunta:

Bien, en ese caso, ¿Sirve para algo?

Respuesta:

En el momento en que es percibido no, más tarde es posible.

Practicar Zazen correctamente supone un reto a uno mismo, es doblegar al ego utilizándolo.
La paradoja es que uno deba luchar consigo mismo para terminar con el si mismo.
Rinzai dijo “si encuentras a Buda, mata a Buda”.
No pudo ser más claro.
Es complicado explicarlo, pero a nivel sutil es claro como el agua.
Para pensar de forma sutil debe prestar atención a las diferencias.
Por ejemplo, observe la lucha entre el intelecto y la imaginación.
¿Usted ha percibido esto alguna vez?
¿Lo ha percibido por si mismo?
¿Lo ha percibido como una lucha?
Tal vez le parezca que el intelecto y la imaginación conviven de forma cordial, cómoda, estable y feliz.
Pero no es así en realidad.

La percepción de este hecho es sencillamente demoledora.
Desmonta por completo la idea que uno tiene sobre su propia vida y lo que uno es en esa vida,  para si mismo y para el resto.

Cuando usted agote el intelecto (mediante muchas teorías, infinitas lecturas, años de estudio…etc), aparecerá la imaginación liderando su “búsqueda”, creerá que ha encontrado algo y eso le hará detenerse.
Esa misma creencia es un estorbo, un muro infranqueable porque lo ha puesto usted sin darse cuenta y desea que esté ahí para poder rebasarlo aunque no lo sabe.

Observe por favor, que no estamos hablando de la memoria, estamos hablando del intelecto y de la imaginación, es importante.
La memoria no participa en este caso, ya enreda bastante en otros momentos.
No podrá distinguir imaginación y memoria si no diferencia claramente antes intelecto e imaginación, tenga esto en cuenta.
Sigamos.

Vea la diferencia entre hacer e intentar hacer.
Si quiere uno hacer, hace.
Si quiere uno intentar hacer, hay algo ahí entre medias del hecho que le va impedir escoger el camino correcto.
Intentar hacer es directamente una mala elección, es poner una piedra para tener la posibilidad de quitarla después.
Intentar es empezar desde el miedo.
Intentar lleva la semilla de lo limitado.

No existe tal límite, solo se pueden pintar las líneas de los límites cuando uno los ha superado, solo en ese caso existen y en ese momento dejan de ser límites, solamente fueron limites pasados.

Tener la mente dispuesta a intentar algo no es la mejor alternativa.
Tener la mente dispuesta a hacer algo lleva implícito el alcance de ese algo.

No hay que intentar sentarse.
No hay que intentar Zazen.
Hay que hacer Zazen (quien quiera hacerlo claro).

Hacer, no intentar hacer.
Es un error en el que muchos llevan (llevamos) enredados años.
Intentar sentarse es como esperar que la imagen del espejo nos diga quienes somos.
Mal, eso no lleva a nada, enreda y enreda.

Usted se acomodará en la imaginación, en el intelecto y/o en la memoria pensando que es especial o distinto (mejor).
En esta situación se hace extraordinariamente difícil avanzar.
Es el techo de la práctica para muchos.
Si uno se da cuenta comienza un sufrimiento intenso y una lucha interior que parece no tener fin jamás.
Por la mañana, por la tarde, por la noche, en invierno, en primavera, en otoño, en verano, las largas noches en vela permiten angustiarse hasta niveles insospechados.

Eso es práctica también.
Quien practica Zazen intenta hacerlo en todo momento, es una actitud continua ante la vida y ante uno mismo.

Una práctica pura permitirá distinguir entre lo que es y lo que no es, entre lo que uno cree que es y lo que la mente, la sociedad, la inteligencia, la memoria, las personas y la imaginación nos gritan a cada instante que somos.

¿Todos mienten?
Quien sabe……

Le dicen que usted es vacio y uno intenta creerlo y ve que no puede, pasan los años y no puede percibir que es nada.

Uno se queda en las palabras y la vida pasa.

Las analiza, las mira, les habla, les pregunta, las estudia por encima, por debajo, por dentro y por fuera.
Todo lo que se le ocurra y más y más y más, y la vida pasa…….

Le hablan de ausencia, de vacio, de nada. Pero uno sigue buscando y comparando para lograr entender.

Llegará un momento en que uno percibirá por si mismo que “nada” NO es lo mismo que “vacío”, que “vacío” NO es lo mismo que “cero”, y que “cero” NO es lo mismo que “ausencia de todo”.

Pero también llega a la conclusión de que “nada” SI es lo mismo que “vacio”, que “vacio” SI es lo mismo que “cero” y que “cero” SI es lo mismo que “ausencia de todo”.

Vaya, otro dilema.

Y uno cree que es maravilloso llegar a esa conclusión por si mismo, y entonces uno piensa que sabe algo sin darse cuenta de que sigue enredado por el yo, por el ego.
Es él todo el rato cambiando de disfraz.

Esto es un dilema tremendo, hace temblar (literalmente) cuando uno se enfrenta a él de forma intensa, es un cisma en lo conocido, en lo cotidiano.
Puede que cambie algo o puede que no cambie nada.
No hay reglas para saber si uno obtendrá algo de Zazen porque solo el hecho de Zazen es un fin en si mismo.
Todo lo que no sea Zazen le sobra a Zazen.
No son palabras sin sentido.

Pero tal vez sea mejor no empezar si solo se va a intentar.
Decida usted.

Conversaciones_2

Publicado: 31 enero 2011 en Conversaciones
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Pregunta:

¿Cuales son los principales obstáculos que puede encontrar una persona que decida comenzar a practicar zazen?

Respuesta:

Tanto si se va a practicar zazen como cualquier otra disciplina que requiera concentración y esfuerzo, como por ejemplo la meditación de cualquier clase (Samatha, Vipassana, Tratak, Dzoghen, mántrica…etc,etc.); lo más sensato, sobre todo al principio, es planificar una práctica razonable.
Es como el que se plantea correr, hay muchas similitudes con esto.
Si usted no ha corrido nunca, jamás se le ocurriría comenzar a correr en una maratón, que son 42 kilómetros.
Es de sentido común.
En el zazen es lo mismo.
Sobre la calidad de la práctica, se requiere mucha práctica para que esta sea correcta.
Y se requiere que sea correcta para que exista un progreso o evolución (si me permite utilizar estas palabras, que quizá no sean las más adecuadas, pues hablar de evolución o progreso en la práctica puede dar lugar a equívocos).

Pero alguna vez hay que empezar, y siempre es mejor un minuto de práctica correcta que una hora de práctica mal hecha.
Algo razonable para alguien que comienza es practicar durante 30 minutos al día, todos los días del año, durante un año.
Es una práctica muy leve, muy sutil, muy poco intensa, pero suficiente para encontrar los primeros problemas y aprender a sortearlos por uno mismo.
Sería conveniente practicar siempre a la misma hora y en el mismo lugar (en la medida de lo posible).

Para personas con más compromiso con la práctica, en torno a una hora diaria todos los días del año estaría bien, para empezar, insisto.
No soy partidario de hacer descansos y saltar días, pero es una elección particular, no hay nada de malo en hacerlo.

Como imaginará, nadie tiene la verdad absoluta y lo que para uno es cómodo y eficaz para otros puede no serlo.
Conozco algunos casos de personas sin experiencia que han practicado Vipassana intensiva durante unas 10 horas diarias con silencio total durante 8 días (No conozco a las personas, pero si los estudios que se realizaron a este respecto). Y los resultados fueron extraordinarios.
Cierto es que muchas personas abandonan una práctica tan exhaustiva  e intensa y más si es al principio y también es cierto que para llevar a cabo una practica como esta se necesitan personas que la dirijan y que tengan experiencia previa para corregir los problemas o defectos que sin duda surgirán en una práctica tan intensiva como esta.
Pero este tipo de práctica tampoco tiene nada de malo.
Si usted quiere pruébelo.
Sobre la necesidad de estar guiado o no durante el zazen, no me pronuncio.
De cualquier forma, entiendo que no hablamos aquí de este tipo de implicación con la práctica.

Hay que ser realista, será difícil, pero uno ha de ser serio y firme con la práctica.
Hay que tener una actitud y un compromiso.
Uno debe tener y mantener la atención y concentración correctas para poder practicar con seriedad.
Obviamente, con la práctica se adquiere soltura y las incomodidades, tanto físicas como mentales se van superando.

Como principales problemas, siempre surgen cuatro:

1.- La imaginación.
2.- La pereza.
3.- El sueño.
4.- La incomodidad física.

Sin duda, el más difícil de afrontar es la imaginación.
Algo tan útil, necesario y bueno como es la imaginación, aquí se convierte en un enemigo temible. Los pensamientos no controlables que molestan, el parloteo incesante de la mente, las distracciones, los recuerdos, los deseos, los anhelos, el traer la atención una y otra vez, una y otra vez………. Todo sale en el zazen, todo aflora en el zazen.
La imaginación, puede ser un gran problema. De hecho, lo será.

La pereza se puede afrontar con ánimo y con seriedad en la práctica.

El sueño se puede afrontar cambiando o ajustando los hábitos de práctica, las horas a las que se practica y el tiempo que se dedica.

Sobre la incomodidad física, es importante mantener una postura firme pero cómoda, desde luego, siempre sin dolor.

Si uno no puede estar sentado en loto pues se sienta en medio loto, y si no puede estar sentado en medio loto pues se sienta en el suelo con las piernas semicruzadas, y si uno no puede estar sentado en el suelo con las piernas semicruzadas, se sienta en una silla, SIN APOYAR LA ESPALDA. Esto último es importante.
Es más importante la actitud de la mente que la posición de las piernas.

¿Por qué hacerlo todo tan difícil?
Solo siéntese y practique, olvídese de lo que le he contado y pruebe, indague, reflexione, aprenda, avance usted mismo.

No necesita nada más.