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Conversaciones_16

Publicado: 23 mayo 2013 en Conversaciones
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Pregunta:
Bueno, pero entonces en qué quedamos, ¿yo existo o no existo? ¿Soy real o no soy real?

Respuesta:
Estamos aquí hablando, no creo que eso sea cuestionable, eso es un hecho, hay dos entidades con cierto nivel de inteligencia que se están comunicando mediante la facultad del habla.
En este momento y en este contexto usted y yo existimos, no debe haber duda sobre eso.
Somos reales, al menos en el plano de las percepciones, nos estamos viendo, nos estamos escuchando….

El problema es que pensar o creer (y subrayo las palabras pensar y creer) en la posibilidad de que puede no existir uno mismo, será siempre un fracaso.
No es la forma adecuada de percibir lo buscado.
La pregunta es una trampa, no está bien formulada, precisamente está construida para no poder ser respondida.

Es como si yo le pregunto el olor del Amor, usted no sabrá decirme.
Usted sabe (o cree que sabe) que el Amor existe porque lo ha sentido, pero no podrá describirlo sin utilizar adjetivos que hablen de su cualidad.
¿Me sigue?

P: Creo que si.

R: Bien, entonces continuemos.
Usted no está identificado con el Amor, sino diría que usted ES Amor, pero no dice eso, usted dice que es Pedro, o Juan o Antonio.
Con esos conceptos (esos nombres), SI está identificado.
El Amor es percibido como algo conocido pero ajeno.
Basarse en las percepciones para intentar alcanzar la Verdad es un error.

Cuando usted pregunta si existe, lo hace desde su realidad, la que usted percibe, que se compone principalmente de sus pensamientos.
No existen dos realidades iguales, existen muchas similares, pero no hay dos iguales.
Cada ser sintiente tiene una realidad creada por sí mismo, además, le guste o no; su realidad es culpa suya, utilizo la palabra “culpa” con toda intención.
Por supuesto, si no se encuentra a gusto con ella puede intentar cambiarla.

P: ¿Cómo puedo hacer eso?

R: Primero debe entender y aceptar que su realidad es creación suya exclusivamente y por tanto responsabilidad suya exclusivamente, entenderá que igual que ha llegado a donde está puede reescribir de nuevo su libro de pensamientos y experiencias.
Lo que ocurre es que es más fácil escribir sobre una hoja en blanco que sobre una que ya está escrita, que es su mente.
Pero desde luego, puede hacerse.

Hablemos si le parece de la cualidad de la mente, no se puede entender un estado mental sin hablar de la cualidad.
Hay personas alegres, personas tristes, personas resolutivas, personas optimistas, personas resilientes, personas empáticas, personas antipáticas….etc, etc, etc.
Hay personas extraordinariamente tranquilas y personas asombrosamente ansiosas.
Todo esto tiene que ver con el contenido de sus pensamientos y con el efecto que esos pensamientos provocan en su vida.
Esto es, la autogestión de sus propios pensamientos.

Un mismo pensamiento puede provocar tristeza y alegría en diferentes personas. No tiene nada que ver con las posesiones o con los bienes o con el dinero, aquí hablamos de sus pensamientos.

El habla y los pensamientos son la misma cosa, ¿no le parece?
Cuando usted habla envía un mensaje, una petición, a veces una exigencia, tal vez una imposición, en definitiva intenta comunicarse.
Los pensamientos hacen lo mismo, pero no salen al exterior, intentan comunicarse, cambiar algo, obtener algo, imponer algo, pero no salen al exterior.

El dialogo es únicamente interior y el objetivo de ese bombardeo de pensamientos siempre es uno mismo. O mejor dicho, el objetivo es siempre la imagen que uno tiene sobre si mismo.

Uno cree que no puede funcionar como persona sin utilizar el pensamiento de esa forma, pero la realidad es muy distinta, es el pensamiento es que nos está utilizando y no nos damos cuenta.
Esa voz interior, ese diálogo que somos nosotros mismos y que nos permite tomar decisiones, funcionar en la vida diaria, abrir una puerta o trabajar.
Esa voz interior no debe ser un charlatán insensato, y muchas veces lo es.

Ese pensar se convierte en un hábito imprescindible por su insistencia y repetición y llega un momento en que consideramos que “somos así”.
Pero como le digo, eso puede cambiar.

Su realidad percibida es única.
Y la realidad percibida es necesaria para intentar encontrar esa calma que busca o alcanzar esa meta anhelada.
En realidad no tiene otra cosa, no tiene otro medio de alcanzar nada.

Su realidad se conforma de tres pilares básicos: recuerdos, presencia y deseos.

Y esos tres pilares se construyen con la información que percibida mediante los cinco sentidos (gusto, vista, olfato, tacto y oído).
Y todo esto se almacena en la memoria y ahí queda, disponible en forma de experiencias que luego juzgaremos, etiquetaremos y catalogaremos.

Usted no será capaz de encontrar nada en su realidad que no haya sido adquirida mediante estos cinco sentidos.

Posteriormente, la información recibida por esas vías, ha sido procesada en el cerebro creando un perfil personal único. (Su vida).
Sus recuerdos no se repiten en ningún cerebro de ninguna persona que haya existido, que exista o que existirá.
¿Hasta aquí me ha seguido?

P: Si

R: Bien, pues no me pierda ahora que vamos bien y esto es importante.
Lo que quiero que perciba ahora es si cree que hay verdad en la idea de que es posible cambiar la realidad.

Piense en ello.

Le pongo otro ejemplo, si usted mañana pierde la vista, su vía de entrada de información se verá intensamente afectada. Dejará de ver y su realidad cambiará.

He tenido alguna experiencia con personas invidentes y su realidad y profundidad de concentración son extraordinariamente distintas a las de una persona que ve.
Un invidente de nacimiento no sabe lo que es un color, los distingue mediante una suerte de criterio relacionado con la temperatura del mismo.
Por ejemplo, un color rojo es caliente mientras que un color azul es frío.
Conforman su realidad de un modo completamente distinto.
El contenido de su mente está escrito de otro modo, con otro silabario, como si fuera en otro idioma, pero las personas invidentes funcionan perfectamente en el mundo, trabajan, viven, sienten, padecen, disfrutan, sufren, ríen y lloran, aman y odian, igual que alguien que no tiene afectada si visión.
Igual que usted, igual que yo.

Es muy importante entender que es necesario discriminar para poder distinguir en último término lo que es de lo que no es.

Y lo que ES de lo que parece ser.

Por ejemplo, hay personas con trastornos neurológicos graves que no son capaces de discriminar, de diferenciar, de distinguir.
Pero cuidado, no estamos hablando de un cerebro que no pueda discriminar, un cerebro así no funciona y ncesitamos un cerebro que funcione.
Esa situación no es lo buscado, no puede uno imaginarse siquiera como es la vida de esas personas, pero su silencio no es indicativo de saber o de calma.

Insisto, debe haber un ser sintiente, coherente (al menos en parte) y lo más importante, que sea capaz de discriminar por si mismo su propia realidad.
Y para eso es necesario estar vivo y saberlo.

Si tratamos de imaginarnos como serían las percepciones sin ninguno de los cinco sentidos (y sin enfermedad de por medio); llegaríamos a la conclusión de que el cerebro estaría permanentemente a la espera de recibir algún tipo de estímulo del exterior y así poder reaccionar.
Como no le llegaría información, entonces permanecería en calma, detenido.

Pero lamentablemente, esa es la teoría, porque el hábito está muy arraigado, y el cerebro funciona por sí mismo, eso es precisamente la imaginación, que unas veces es un fantástico ejercicio voluntario y otras veces es un enemigo incansable y demoledor.

También ocurre cuando dormimos, son los sueños. No hay ninguna voluntad, ninguna intención, ninguna acción para que aparezcan, pero ahí están.
El cerebro parece no poder detenerse y darnos un respiro.
Cuando conseguimos concentrarnos, aparecen recuerdos pasados, o deseos para el futuro, los cogemos de la mano y los perseguimos, los acompañamos, nos desviamos.

Solo hay ahora, solo hay presencia.
Si usted se mantiene en esa presencia, todo se ralentiza, se calma, los pensamientos solo aparecen cuando son reclamados.
Algunas personas piensan que meditar es como estar en trance.
No es cierto, meditar es estar calmado pero alerta, sin movimientos del pensamiento, pero perfectamente conscientes y por supuesto, el cuerpo responde a todos los estímulos.

Si alguien abre una puerta lo escuchamos, si hay que levantarse del zafú porque hay un incendio nos levantamos y huimos.
Solo es concentración.
Pero es una concentración que permite cambiar las cosas porque ofrece una comprensión de uno mismo que nadie más le puede ofrecer.
Nadie está más cualificado que usted para analizar su realidad y ver que puede cambiar en ella para mejorar su existencia.
NADIE.

Ahora ya sabe el por qué y sabe el cómo.

Lo que usted busca de una práctica es lo mismo que buscan otros muchos.
ESO está ahí, ESO no tiene que llegar, porque no tiene de donde hacerlo.
Cuando usted comprenda y perciba que cada instante de su vida es completamente diferente al instante anterior y que el instante siguiente no existe sino como un concepto de esperanza, su realidad cambiará.

Tal vez a mejor, pero sin duda a algo distinto.
Eso le ofrecerá la posibilidad de tener más control sobre su vida. Sobre la vida.

No le quepa duda de que es necesario ser individuo para tener la oportunidad de dejar de serlo.
Sin una mente pensante luego no se podrá desprender de sus pensamientos, es distinto despejar la mente que tener una mente en blanco, que no funcione.

Llegados a este punto, parece que la diferencia entre existir y no existir es una cuestión de comprensión.
Usted debe dejar de ser usted para encontrarse.
Obsérvelo en su vida diaria y sea capaz de responder usted mismo a su pregunta.
¿Usted existe o no?

 

Pensamiento_34

Publicado: 17 abril 2013 en Pensamientos cortos
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Conviene no olvidar que quien fija las metas es el mismo que se encarga de impedir que sean alcanzadas.