Este cuerpo no soy yo

Publicado: 23 enero 2022 en Otros

De la Shanga de Plum Village.
Con una respiración profunda y consciente, anunciamos que nuestro querido maestro Thich Nhat Hanh falleció pacíficamente el 22 de enero de 2022.

Quién así lo desee, puede unirse a las ceremonias fúnebres, meditaciones y liturgias que se llevarán a cabo durante 8 días desde Vietnam.

https://plumvillage.org/es/ceremonias-funebres/


En homenaje a nuestro querido maestro Thay (1926-2022)

Este cuerpo no soy yo.
No estoy atrapado en este cuerpo.
Soy vida sin límites,
nunca he nacido y nunca he muerto.
Allá el ancho océano y el cielo colmado de estrellas,
todo se manifiesta desde la base de la consciencia.
Desde el tiempo sin principio siempre he sido libre.
El nacimiento y la muerte son solo una puerta
por la que entramos y salimos.
El nacimiento y la muerte son solo un juego de escondite.
Así que sonríeme, toma mi mano y dime adiós.
Mañana o incluso antes, nos encontraremos de nuevo.
Siempre nos encontraremos de nuevo en la fuente verdadera,
siempre nos encontramos de nuevo en los innumerables caminos de la vida.

THICH NAHT HANH

Vomitando dolor

Publicado: 12 noviembre 2021 en Reflexionando.....
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Padre ha muerto, Hermano ha muerto

– Estamos en Junio 2020 –

Padre, (no es mi padre, pero llamémosle Padre)…..

Padre en su mente no existe como individuo, y además ese NO individuo no se vale por si mismo.
Se orina encima, se defeca sin control, no puede comer por si solo y casi no puede andar.

La ausencia del yo está provocada por un deterioro cognitivo que a su vez está provocado por un deterioro fisiológico a nivel cerebral.
Padre ahora es una enfermedad y así le tratan, como si él fuera la enfermedad que padece, pero Padre no es una enfermedad, es una persona que habla un idioma desconocido para mi, un idioma desconocido para todos.

Demencia mixta de grado 3 o estadio final.
¿Esperanza de vida?….. No se sabe.
La demencia no compromete órganos vitales.
Con buena salud, un paciente con demencia temprana (diagnosticado a los 40 años por ejemplo), puede tener una fase 3 superior a los 20 años de enfermedad.

Ya cuando era un crío escuché muchas cosas sobre esta y otras enfermedades similares.
Ahora vuelvo a escuchar las mismas cosas.
Veo que no ha cambiado nada en tantos años.
Veo que no hemos aprendido nada en tantos años.

No vamos a aprender jamás. El enfoque es incorrecto siempre.

«La demencia es injusta».
«La demencia es una enfermedad muy cruel».
«¿Por qué ahora Padre os empuja?»
«¿Por qué ahora Padre os insulta?»
«¿Por qué ahora Padre se pone violento si jamás lo ha sido?»

Nadie parece entender que ahora «Padre» no es «Padre». «Él» no es «él».
En realidad la demencia o el Alzheimer o cualquier enfermedad no sabe nada de ti.
No es injusta ni es cruel. Simplemente es lo que es. Todo lo demás ocurre en tu mente.

Injustas y crueles somos las personas, las mismas personas que catalogamos de injustas y crueles otras enfermedades por el impacto que nos causan en nuestras vidas.
Pero no deja de ser un juicio, una valoración totalmente parcial, muy compartida por muchas personas, pero errada en su enfoque.

Por supuesto que es algo indeseable, pero por sus consecuencias para nosotros, no por su naturaleza propia.

Es una valoración errada por falta de valentía y ausencia de comprensión.
Toda esa terminología para lo que nos causa dolor no es más que un escudo, un refugio, un casco, una herramienta para intentar llevar a cabo la imposible labor de trasladar en palabras el sobrecogimiento y el miedo.
Esa catalogación es necesaria para gestionar lo que uno siente, pero no es nada más y no es nada menos.

Padre me recogió en su casa cuando yo tenía 8 meses.
Pero Padre ahora ya no me reconoce, ni se reconoce a si mismo.

Una de las personas que me ama y me ha educado, ahora me insulta con furia…..
Resulta muy extraño, porque físicamente es la misma persona, tiene las mismas manos, los mismos ojos, (aunque no la misma mirada), los mismos pies, el mismo cuerpo, la misma persona.

Pero no es la misma persona. O tal vez si, todo depende de lo que se esté analizando, catalogando… como siempre las palabras limitan.

Mientras curo sus heridas en su mirada no habita nadie.
La sangre chorrea por sus piernas, pero el deterioro cerebral está impactando la unidad de dolor que está en una zona del cerebro llamada ínsula.
Y no siente dolor.
Con deterioro insular, la persona no siente dolor.

De hecho existe una enfermedad congénita, (CIPA), acrónimo inglés de Insensibilidad Congénita al Dolor con Anhidrosis que impide sentir el dolor.
La CIPA es una enfermedad genética catalogada como muy grave, y se caracteriza por la incapacidad de sentir dolor, de percibir los cambios de temperatura y por mostrar una ausencia completa de sudor (de ahí la anhidrosis).
Los síntomas suelen aparecer tras el nacimiento o durante la infancia temprana (es una etapa en la que los niños lloran principalmente por tres razones. Hambre, agitación o dolor.)

Además la parte posterior dorsal de la ínsula está íntimamente relacionada con la sensación de dolor, con la intensidad con que un dolor es percibido.
De modo que puede haber personas que no sientan absolutamente ningún dolor.

Se puede pensar «que suerte, dentro de la putada», «menos mal», …… Y miles de cosas más, igual de inútiles todas ellas.
De nada sirve pensar.
Las cosas son como es.
Y como es, es simplemente lo que hay ahora.
La esponja chorreando jabón por su espalda.

Si pensamos en lo que pasará mañana perderemos la oportunidad que nos brinda este instante para estar presentes en la circunstancia ante la que estamos, sin entrar a catalogarla, a juzgarla o a medirla…..

Por cierto, como mencionaba, la CIPA está catalogada como enfermedad muy grave.
Es decir, no sentir dolor es una enfermedad y la gravedad viene dada por la altísima probabilidad de muerte.
El dolor es un indicador.

El dolor de otros y el tuyo también.

Nos sirve para saber si un hueso está roto, si tenemos un cuchillo clavado en la espalda y para otras muchísimas cosas útiles.
Igual que la fiebre, es una alerta, una alarma que indica que algo no va bien.
En ausencia de alertas, uno puede morir por una peritonitis, o por un derrame interno que jamás será detectado.
Entre otros miles de posibilidades, naturalmente.
De modo que sentir dolor no es del todo malo.

En el otro extremo, están las personas que sienten dolor crónico durante 24 horas al día.
También hay enfermedades que causan este tipo de dolor de alta intensidad y duración constante.

Existen unidades de dolor únicamente dedicadas a tratar el dolor, no la enfermedad que tengan las personas, sino el dolor que sienten.
La percepción de un dolor elevado durante un tiempo sostenido es una situación personal trágica y desesperante.
Personas a las que no les hacen efecto los analgésicos.
Personas que no responden a dosis de morfina demoledoras…..

Ambos extremos son muy malos, tanto el dolor intenso como la ausencia del mismo, y esto es otra muestra de que tal vez en el equilibrio esté la clave de muchas cosas.

¿Cómo sería posible conocer la calma sin haber conocido la agitación?
¿Cómo sería posible reconocer una experiencia meditativa de calidad si no hubiéramos tenido centenares de las otras?
¿Cómo sería posible apreciar la Paz total si uno jamás ha sentido la desesperación más desoladora?
Todo son comparaciones en este ejercicio.

Retomo los cuidados de Padre tras esta distracción.

Con Calma, prudencia y tiempo se le limpia la sangre, la baba y los mocos que recorren su rostro.
Uno solo intenta que el ausente conserve cierta dignidad (como si supiera lo que es eso), o al menos presente un aspecto aseado para evitar infecciones indeseables.

La mente en ese estado aún se resiste a su extinción y aparecen los TOC (Trastornos Obsesivo Compulsivos), la mente se aferra a pequeños detalles en forma de manías, para poder crear rutinas, catalogar y simplificar las acciones, lo que hace de forma tan eficiente en un cerebro funcional, pero ahora no funciona.
A pesar de ello es asombroso como incluso en ese estado, la mente, por su propia naturaleza, por cumplir aquello para lo que existe (pensar), continua aferrándose a aquello que conoció.

¿Qué sabe la vida de mi?
¿Qué se yo de la vida?
¿Qué sabe ahora Padre de la vida?
¿Qué sabe ahora Padre de si mismo?
¿Qué sabe de la identidad inventada por su ego, su educación y sus relaciones?

La Vida persiste en ausencia mía, ¿como puedo siquiera pensar que soy propietario de mi vida?
La Vida es eterna y atemporal y ES por si misma, mi vida (o lo que uno cree que es su vida), es limitado y temporal.

Antes del nacimiento de mi cuerpo, VIDA ES. Cuando yo nací y también cuando Padre nació, antes no existíamos y luego aparecimos en un momento de tiempo, muy pequeño, muy corto, dentro del flujo de la VIDA, dentro de lo que ES.

Por tanto quizá somos vividos por ese flujo, y no es como tenemos la sensación de vivir nuestra vida.
Tras nacer, ya con vida, pero aún sin personalidad, vamos creciendo, hasta que aparece ese «yo que hace», ese «yo que piensa», ese «yo que es independiente».
Luego creceremos, envejeceremos, ¿quién sabe que ocurrirá?

Quizá me pase como a Padre, que no se conoce, ahora no hay nadie en él, ya no es una persona para él mismo.
Pero sufre, así que lo buscado no es que la mente no funcione o no piense o no recuerde, sino que AÚN PUDIENDO HACERLO, NO LO NECESITE. ¿Alguien quiere una clave?, Bueno, pues esa es una.

Padre ahora sigue vivo, pero no está aquí y no está ahora. No se donde está.
Calma su furia quemando adrenalina, como un animal.

LA VIDA sigue siendo pero él nunca ha sido consciente de ella.
El fue feliz, pero no se si se dió cuenta.
Ni antes ni ahora, ha sido consciente de la idea que tenía sobre su propia vida.

Cuando yo no esté, VIDA seguirá siendo y uno se habrá marchado, así que si el Ser es impermanente, no puede ser el yo identificado.

¿No es entonces la vida acaso un simple pensamiento sobre la VIDA?
La VIDA era y continuará siendo en ausencia de uno.

La vida, es la idea de uno mismo sobre su propia existencia temporal y efímera.
Sin más.

VIDA perpetua, perenne, permanente.
VIDA no requiere de nadie para SER.
Vida (en minúsculas) requiere de alguien para existir.
La vida de una mosca del vinagre.

— FEBRERO 2021 —

Padre se ha marchado

Durante años pensé como sería esa marcha (solo soy un pobre ignorante), pensé como le cogería la mano como he hecho con tantas personas.
Como le abrazaría, como le hablaría, como le acariciaría, como le acunaría, como le acompañaría.
Nada de eso ha ocurrido.

No es la vida que tiene otros planes, no es una injusticia, no es una putada, simplemente es lo que ha pasado.

Él murió y yo no estaba con él.
No he visto su cuerpo.

Ahora quedan cosas por hacer.
Recomponer los recuerdos que nos hacen sonreir y hacen que florezca el agradecimiento.
Dejar un poco más atrás en la despesa aquellos recuerdos que causan dolor.
Pero los recuerdos tienen su propio ritmo, hay que respetar ese ritmo.

No conservar ninguno de ellos, ni unos ni otros, simplemente visitarlos de vez en cuando.

La muerte de otro puede hacerte mejor, esto es algo que percibo desde hace muchos años.

No se como ocurrió, no se que pasó, ni como pasó.
Solo se que con una COVID activa y una neumonía bilateral con fase respiratoria aguda y sin respuesta ni a oxigeno ni a ningún fármaco, pedí palitivo terminal inmediato en el momento en que el camino solo era sufrimiento.

No hay de quién despedirse, pues Él vive en mi.

–ENERO 2021–

Poco antes, muy poco antes, apenas una semana antes de la muerte de Padre, estaba junto al cuerpo de mi hermano pequeño en una UCI.
Había entrado 8 horas antes.
41 años.
Por su situación de aislamiento, no podía tocarlo, a pesar de vestir EPI completa y estar a pocos centímetros de su cara y sus manos.

Intubado e inconsciente, apoyado por un respirador……

Sangre por el suelo, restos de líquido, tapones de jeringuillas y vías, algodones y gasas con huellas de calzado…….
Restos de la batalla de los médicos contra lo que está ocurriendo.
Personas intentando cambiar las cosas, intentando poner algo de peso en la balanza de la vida de mi hermano.

8 horas antes estaba tan tranquilo.

Pero en ese momento los monitores me decían que mi hermano se marchaba.
La mente no está preparada para eso y se rompe.
Nunca se recupera, porque la mente cambia.

No se trata de aceptar ni de tolerar ni de permitir.
Se trata de darse cuenta de la peor forma posible de que la vida no nos conoce.
Ni es injusta ni maravillosa. Ni mala ni buena. Ni es una hija de gran puta ni es una oportunidad maravillosa.
Ni es luz ni es oscuridad.

Me di cuenta del enorme apego que tengo con mi hermano (lo digo en presente aunque él ya no exista aquí con un cuerpo y una cara y una voz y unos brazos que me abracen).

Solo, sigo aquí. Solo.
Ellos ya no.
También pedí paliativo terminal para él.
No pude despedirme, pero no veo razón para hacerlo.
Él vive en mi también.

No es una frase, sus muertes me han cambiado la vida.
Los llevo conmigo, hablo con ellos, sueño con ellos e intento como ser vivo que soy, sufrir lo menos posible, y para ello intento aprender algo de todo.

Y lo que menos daño hace es integrar todo lo que vi, todo lo que escuché, todo lo que sentí, todo lo que hice, todo lo que vivi a lo largo de los años y todo lo bueno que me enseñaron y transmitirselo a otros.

También me esfuerzo por purgar lo menos bueno y olvidarlo, porque nadie es perfecto.
Como en el Kintsugi Japonés, pero con el alma, con el pensar, con la vida.

Pero mis recuerdos los elijo yo, esa libertad si la tengo, como controlar mi respiración (cuando me acuerdo).
No quiero flores feas en mi ventana.
Estaban y ya no están.
El mundo no se ha enterado, todo continua igual.
Mientras yo escribo esto y tu lo lees, hay gente muriendo sola, hay gente naciendo, hay personas tremendamente tristes y otras muy alegres.

¿Qué más da?
¿Qué importa todo eso?
¿Acaso puedes hacer algo?
¿Acaso lo haces?

Se ve que no son más que distracciones de la mente para no mirar donde debe mirar.
¿Tu quien eres?
¿Quién soy yo?

Cuando quien escribe esto no esté, no se que quedará.
Quizás estas líneas.
Quizá nada.
¿Qué más da?

— SEPTIEMBRE 2021 —

Soy una persona que se maneja mejor en un hospital que en un cementerio.
Ahí ya no se que hacer.
He de confesar que siempre que he ido ha sido de forma protocolaria, por cortesía y por educación, por norma social.
Ahí ya no puedo hacer nada. Solo estar.

Hace poco volví al cementerio a hablar con Hermano y a hablar con Padre.
Obviamente, con el máximo respeto para toda creencia, enseguida me di cuenta de que con quien estaba ajustando cuentas era conmigo mismo.
Me senté en el suelo y medité con mi mala apoyado en la sepultura.
Me vi rodeado de tumbas, llenas de nombres, llenas de restos de personas, en una completa sensación de ausencia de vida.
Miles y miles literalmente, me rodeaban.
Y sentí una sensación de comodidad y de cercanía entrañable para la que aún no encuentro explicación.

En aquella sepultura hay demasiada gente amada, pero en realidad no hay nadie, (esto es raro ¿no?)
Toda esa gente amada está en mi mente, y están únicamente cuando los recuerdo.
Pero si los integro en mi vida…… Ocurre algo distinto.
Algo bello. un proceso extraño, pero indudablemente bello para mi.
Es un proceso de absorción o impregnación, no se como explicarlo.

¿Y si aquellos que se han marchado pueden hacer que tu te conviertas en algo mejor……?
Tal vez solo sea la forma de enfrentar el duelo por parte de un cobarde.

Reflexiono a menudo sobre la muerte de otros y desde pequeño siempre ha sido una experiencia transformadora cuando la pérdida se ha enfocado desde el Amor Incondicional.
Primero hay dolor y tristeza, naturalmente.
Furia e Ira, naturalmente.

Luego cambia.
Es la semilla de algo distinto.

Cuando comprendes que el hecho de nacer nos acerca al momento de morir.
Y cuando lo haces de un modo que no es dramático, sino análizandolo cuidadosamente e intentado comprenderlo y acunarlo.
Te puedes dar cuenta de que la muerte es la única certeza y debes aprovechar lo inevitable para aprender algo.

Tal vez puedas intentar usarlo en tu beneficio.
Ser conocedor de la muerte puede hacer amar cada instante de tu vida.
Tal vez te puede hacer recordar que es lo importante.

Tal vez.

Quizá puede llegar a hacerte mejor.
Al menos más compasivo.

Vuestra marcha no me persigue, me acompaña.

SAMPAI Padre
SAMPAI Hermano.
SAMPAI Hermano.
SAMPAI Padre.

Virtuos@s ó Mama, yo de mayor quiero ser buena persona.

Publicado: 25 diciembre 2020 en Sin categoría
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Tras un día observando solo un poquito más de lo habitual, uno se da cuenta de la completa farsa en la que vive.

Solo hace falta un mínimo de atención.
Uno mismo es una farsa andante.

Veamos…..

Cada mirada hostil que hoy se ha percibido.
Cada acción hecha con un propósito.
Cada palabra escupida con un objetivo.
Cada gesto realizado con una intención.

Malditos mentirosos.
No hay limpieza en ese comportamiento.

¿Cómo puede uno soportar tanta farsa constantemente?
La mentira y la hipocresía están tan asentadas que las hemos disfrazado de caracter y justificaciones.

El concepto de una buena persona puede resultar abrumador y a veces confuso incluso para aquellos que se creen (y presumen) de ser buenas personas.
Ya solo el hecho de presumir es incompatible con ser buena persona, es una cuestión de humildad, de íntima honestidad, al único que no puedes engañar es a ti mismo.
Hay ahí intenciones veladas, muchas veces relacionadas con el ego.

Conozco muy pocas buenas personas, y por supuesto quien esto escribe NO es una de ellas.
Casi todas fallan (fallamos) en el mismo punto.
Luego lo alcanzaremos y será más evidente, solo hay que poner un poco de atención.
Hay personas que intentan ayudar a otros.
Es una labor encomiable.
Muchos de los momentos más importantes en la vida de «buenas personas» han sido ayudando a otros.

Alguien que de forma totalmente voluntaria, sin coacciones ni contrapartidas, cura llagas, venda heridas, limpia sangre y defecaciones de desconocidos, alguien que consuela a personas que sufren, alguien que ofrece su hombro para que llore el desesperado, alguien que presta su propia cama para que descanse el que está agotado, alguien que da dinero a aquellos que lo necesitan, alguien que deja temporalmente a su propia familia para ayudar a otros, alguien que aplica morfina a un moribundo desconocido para él, le sujeta la mano y le acompaña hasta el último instante de su vida…..

Alguien así, podría ser una buena persona, tal vez durante esos momentos.
O tal vez no.
Porque lo importante no es lo que haces, sino lo que eres.
Lo que te hace ser buena persona no son tus actos, sino tu esencia.

¿Eres bueno esencialmente?
Ese mismo, luego pierde los estribos y justifica su furia por el cansancio.
Ese mismo, se olvida de tratarse a si mismo como trata a los demas (un fallo muy común).
Ese mismo, causa daño por acciones que lleva a cabo o por acciones que omite.
Ese mismo, a veces ofende de palabra y de pensamiento.
Ese mismo, llora en silencio reconociendo su propia mediocridad (de nuevo, a ti mismo es al único al que no puedes engañar).
Ese mismo, presume de honestidad pero si encuentra la ocasión engaña en su propio beneficio.
Ese mismo, cree que es paciente y tiene temple, pero luego se incomoda si tiene que esperar 10 minutos para hacer una gestión.
Ese mismo, que se cree mejor que otros por la labor que lleva a cabo (esto es un tiro en el pecho a uno mismo, la peor de las razones de ayudar a otros es ayudarse a si mismo, no existe egoísmo mayor) Cierto que puede ser una consecuencia, pero JAMAS puede ser la razón raiz de prestar ayuda.
Ese mismo, que se piensa virtuoso y luego resulta soberbio y orgulloso.
Ese mismo, que es consciente de que está sonriendo a propósito.
Ese mismo, que ha causado daño, pero lo justifica.
Ese mismo, que se comporta de determinada manera porque sabe que le están observando.
Ese mismo, que se victimiza para lograr sus objetivos y los disfraza de sufrimiento genuino.

Ese mismo….

Si algún día quieres ser una buena persona, empieza por ser humilde y reconocer tus propios defectos.

La meditación y la introspección íntima ayudan mucho a «limpiar la casa».
Esfuérzate por reconocer tus errores y trabaja incansablemente por corregirlos.
No causes daño a nadie, ni por acción ni por omisión. Ni de acción, ni de palabra.

Esfuérzate sinceramente, de forma íntegra, verás que es extraordinariamente difícil ser honesto en todo.

Ese día, si llega alguna vez…..
Cuando vuelvas a curar una llaga,
Cuando vuelvas a vendar una herida,
Cuando vuelvas a limpiar sangre y defecaciones a desconocidos,
Cuando vuelvas a consolar a personas que sufran, 
Cuando vuelvas a ofrecer tu hombro para que llore el desesperado, 
Cuando vuelvas a acompañar a un moribundo, le tomes la mano, le escuches con un AMOR que jamás pensante posible, le acaricies con el mismo AMOR que si fuera tu propio hijo, le hagas reír y escuches sin prejuicio alguno todo lo que tenga que decir y le acompañes hasta ese punto del que él no va a volver…

Ese día te sentirás DIOS.

Ese día tal vez seas una buena persona, y sientas el AMOR más profundo y más intenso que se puede sentir, una Amor jamás imaginado, de una pureza sobrecogedora.

Si ocurre, no lo olvidarás jamás.
Es una experiencia transformadora y no querrás ser de otra manera nunca más.

Lo buscarás desesperadamente, pero la misma búsqueda es una trampa en si misma.
Lamentablemente la mayoría de los seres humanos somos muy mediocres y tenemos mala memoria.

Pero alguno hay que recuerda y con constancia lo consigue y alcanza una experiencia tan reveladora que le cambia para siempre (no a mejor, porque en este nivel no hay  mejor ni peor, se ha trascendido ese punto y ya uno simplemente lleva a cabo acciones de forma directa simplemente SIENDO.

Tal vez te encuentres con alguien así, les podrás identificar porque caminan tranquil@s, sonrientes, sin tensión, felices y plen@s.
No perciben las amenazas y si les sostienes la mirada, en sus ojos hay misericordia (que no pena) y su mirada siempre sonríe.
La mirada les sonríe constantemente porque ya no tienen miedo, porque han trascendido su propia mediocridad y han entendido que no deben servir a nadie (a yo) y evitando servir es precisamente cuando más y mejor sirves.
Alguien lo podría llamar epifanía. En realidad no es otra cosa que la revelación de algo transcendental.

Y luego aquel sigue siendo el/la mism@ (solo por fuera), aunque en realidad sea otr@ (por dentro).

Ha tirado todo lo que sobra y todo lo que daña, se ha dado cuenta de que para ser buena persona, al primero que tiene que cuidar es a un@ mism@, y todo aquello que surge, aparece u ocurre en el plano fenoménico, es vivido de forma plena, no necesita ser aceptado, simplemente forma parte de la vida ahora, y es ahí cuando el/la virtuos@ se encuentra.

Prisionero.

Publicado: 28 noviembre 2020 en Reflexionando.....
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Uno ha estado en el bosque.
El bosque propicia pensamientos y emociones.
Estados de ánimo, deseos, esperanzas…..
Igual que cualquier otro lugar.

Uno piensa si puede ser otra cosa que el momento y se da cuenta de que ya se ha perdido.
La propia pregunta es un error.

Igual que el segundo observador, la pregunta es mentira, el segundo observador también (incluso el tercer observador también es falso).
Vuelve uno a respirar.

Anda uno buscando y aquello que es buscado no puede ser encontrado jamás.
La búsqueda es absurda como objetivo.
¿Se ve esto?

¿Quién busca?
¿Quién es aquel que busca?
¿Qué es aquello que uno busca?
¿Qué es aquello que es uno?
¿Qué sabe uno de aquello que es buscado?
¿Aquello que es buscado que sabe de uno?

Uno (cree que) conoce el mundo, ¿pero acaso el mundo conoce a uno?
«¿Quién busca?» Es una pregunta perfecta para pasar la vida.
Para pasar la vida sufriendo.

Es una frustración perfecta.
Como intentar tocar la luna con la mano.

Un anhelo imposible, provocado por la confusión.
¿Cual es el origen de la confusión?
La vida tal como es vivida (ir tras algo).

¿Cual es el origen del sufrimiento?
Otra pregunta genial para pasar la vida.
¿Cómo puede uno buscar algo que no esté ahora?

Y aunque estés sufriendo, el origen del sufrimiento YA FUE!.
De manera que no puede ser encontrado.

El instante es vital.
El instante es lo único que puede SER. ¿Se ve esto?

¿Cómo puede haber algo que no sea en este instante?
No hay nada.

Recuerdos (imaginación), el recuerdo no es nada.
Esperanzas, deseos (anticipación, proyección).
NO es real.
Es la imaginación.

No hay nada.
Y esa nada es todo.
El resto es una búsqueda disfrazada de objetivo y avance (una farsa, una excusa).

Uno ha estado conversando con una piedra.
Puede sonar raro, pero no es nada especial.

Hay piedras con una conversación mucho mejor que la de algunas personas.

Y durante la conversación, la piedra es uno y uno es la piedra y ese momento ha sido Sagrado.
(La palabra «Sagrado» no tiene ninguna connotación religiosa aquí).

No ha sido bello, no ha sido poético, simplemente ha sido.

ESA ES LA CUALIDAD DEL HABER SIDO.

Cualquier cosa que se le quite o se le añada lo rompe, lo mancha, lo desvirtúa, lo deforma.

Pero la piedra se queda en el bosque y luego uno se marcha.
Pero ese que se marcha no es quien ha sido uno con la piedra.

La piedra «le ha contado» a uno que toda búsqueda es estéril.

Toda idea es estéril.
Nada hay alcanzable.

¿Dónde hay que ir?
¿Quién debe ir?
¿Cuándo debe ir para ser alcanzado por aquello que es lo inmanifestado?

¿Me iluminaré en Benarés?
Con su silencio la piedra dijo que no.

¿Cómo es el hijo no nacido?
¿Quién es aquel que aún no se ha manifestado?
¿Cómo puede ser percibido?
Solo hay el momento.

Ocurrió rodeado de una calma sagrada, el silencio roto por el cimbreo de las ramas desnudas que quieren arañar el cielo.

¿Qué silencio roto? ¿Qué ramas? ¿Qué árbol?
¿Pero que sarta de chorradas es esta?

No hay tales ramas que quieran arañar el cielo.
Solo es la mente pensando, imaginando, buscando.

Como un burro con una zanahoria delante, va a por ella sin alcanzarla jamás, pero como la ve la persigue.
(Cree verla o al menos cree que está ahí incluso sin verla).
Increíble lo burro que es uno (hablo de mí, naturalmente).

Años y años sentado buscando, esperando que se encienda la llama, que despierte la Kundalini, alcanzar Kenso, ser llamado, ser tocado por la luz.

Tantos nombres para algo tan simple.
A veces genial, a veces terrorífico, siempre indescriptible.

Y «cuando la piedra te habla» te ríes como un loco, quizá hay algo de locura en todo esto cuando la belleza es percibida en cada cosa.

No hay nada agradable o desagradable en ese momento, porque no hay nadie que pueda sentir aquello que es agradable. Y después, uno llora, pero llora sin emoción, ese llanto es algo totalmente natural.

Y quien vuelve de una experiencia como esa piensa que lo extraño es vivir de otro modo.

En la caída de un pétalo se concentra toda la belleza del mundo.
(Esto es otra chorrada, pero queda bien).

En realidad es la Vida transcurriendo.
Si te detienes a verlo percibes una sensación de belleza constante y hay quien se queda ahí pasmado, pensando que ya ha alcanzado algo especial (y por tanto él, o ella, son especiales, son mejores, lo han conseguido… etc, etc, etc…..)

PAMPLINAS!!!!

Ese disfraz que cada mañana nos ponemos para ir a trabajar, para poder pasar la vida.

Trabajo, coche, casa, pareja, viajes, hijos, nietos, muerte.

¿En serio?
Es de risa. ¿Se ve esto?.
¿Hay algo auténtico ahí?

Puede haber quién lo rebata, pero la realidad es que no, no hay nada auténtico.
Entendiendo por auténtico lo que ES.

Todo es una gran trampa, una enorme distracción, una gigantesca justificación.

Aparece, cree que tiene entidad propia y luego desaparece.

¿Dónde está la perpetuidad?
Si algo ES no puede dejar de serlo.
Aquel que desaparece no lo puede percibir.

Ese que busca no es el adecuado para encontrar nada, ese suele ser el primer problema.

Fuera el disfraz de buscador. A la basura.

Sentado en el bosque, rodeado de todo, el resto se detiene y entonces surge, y uno desaparece y forma parte de ese todo (que en realidad es una nada) en la que algo se ha detenido y surge el resto.

No hay ninguna palabra que lo describa, sería estúpido intentarlo siquiera. (La palabra no es la cosa).

Tras ESO, queda un poso de agradecimiento o de miedo o de paz (que ya es falso, esto es un pensamiento que genera una emoción deformada por la opinión, la intención y el deseo de que aquello signifique algo para mi «este» actual, un deseo alocado de que se repita).

No puede repetirse.
Todo desperdicio.
¿Se ve esto?

Y ese instante lo único que ofrece, pero que es fundamental, es la certeza de que EL RESTO, TODO LO QUE NO SEA ESO, es artificial.

Y eso colisiona de forma frontal con absolutamente todo.
Porque TODO lo que no es eso, es mentira.
Cuando uno se sienta consigo mismo y ambos desaparecen.

Tiene muchos nombres, aunque da igual cuales tenga en realidad.
Ese momento no puede ser nombrado.

Cualquier atisbo de recuerdo de lo que fue no es más que un fantasma, un invento, un pegamento que crea apego y alimenta el ego que es ese que cree buscar.

Cesar la búsqueda igual es una buena idea.

Tras ESO, las preguntas, ¿quizá fue el frío?.
¿Quizá el agotamiento?, ¿quizá el miedo?, ¿quizá el deseo?, ¿quizá el anhelo?, ¿quizá el sufrimiento?. Quizá, quizá, quizá……

Y ya la hemos vuelto a fastidiar.
Ese es el embrión del enredo, buscar sentido.
Buscar sentido es una trampa demoledora.

Olvidarlo, no es por ahí ni es entonces.
Es aquí y es ahora.

Piedra soy.

Carcasa de croqueta.

Publicado: 12 junio 2019 en Reflexionando.....

Uno se levanta por la mañana y repite mecánica (y metódicamente) la fórmula de la felicidad que tanto le ha costado aprender a lo largo de los años, gracias a su propio esfuerzo, a su inteligencia, a su experiencia y a la sociedad en la que vive.

En tan solo 4 pasos uno puede ser plenamente feliz.
Las etapas son cortas y claras.
1.- Preguntarse dónde te gustaría estar ahora mismo y haciendo que.
2.- Pensar en que obstáculos te impiden estar allí haciéndolo.
3.- Intentar eliminar esos obstáculos.
4.- Entregarte por fin a lo apetecido.

OH!!!!
Maravilla de las maravillas, esto tiene que funcionar.
Pero no, no funciona.
Estas 4 etapas o fases o como se quiera o tal vez otras extraordinariamente similares, son la forma de vivir la vida de miles de millones de personas.

Son la manera de buscar la felicidad de miles de millones de personas.
Son las estrategias para evitar el dolor y el sufrimiento que utilizan miles de millones de personas, cada día, cada momento, cada instante de sus vidas.

Si alguna de esas personas lo consigue (algo que resulta probable, dada la gran cantidad de personas que participan en este “juego”), desde luego NO es por haber seguido esas instrucciones.
Esas instrucciones sirven para que sea la mente la que “viva” la “vida”.
O bien para que la vida sea vivida por la mente. (Desde la mente).
Por tanto desde la idea de lo que es la vida.
Desde el objeto creado que la mente nombra y conoce como vida.

¿Dónde está aquel que vive la vida? (si es que esta puede ser vivida).
Esa forma de vivir no puede funcionar jamás. Es un bucle interminable de deseo, frustración dolor y sufrimiento que termina cuando la muerte alcanza al cuerpo. Y el cuerpo desaparece y las ideas que se inventa también. Porque además, nunca existieron fuera de ese cuerpo, fuera de esa mente. NO son LA REALIDAD, (LO QUE ES).

No se sostiene, veamos juntos por qué.
Preguntarse algo es imaginar, ya vamos mal. Pues imaginar es jugar a crear, es inventar, es escribir un cuento con las letras de la mente y las imágenes de la memoria. Es FALSO.
Pensar en los obstáculos (que también son imaginados, pues no están ahí en ese momento y por tanto no son más que otro cuento), tampoco sirve para nada. Es FALSO.
El mismo hecho de denominar a algo “obstáculo” ya resulta un juicio, una apreciación, por tanto también es FALSO o al menos es susceptible de serlo.
Intentar eliminar esos obstáculos que como hemos visto son falsos, tiene muy poco sentido y menos utilidad.
Y entregarse por fin a lo apetecido (esto suena mejor), OHHHHH!!!!.

Un momento, hemos llegado a lo apetecido, que no deja de ser lo deseado y por tanto tampoco existe. Es un deseo, es una acción, es una creencia, una idea con el apellido “propia” que no es más que una pincelada de color blanco sobre blanco. Un pensamiento sobre otro pensamiento que al ser consecuencia de este se convierte en algo superior jerárquicamente (en la mente, claro). Y en esas estamos.

TODO FALSO.
Vaya…..

¿Habrá tantas personas que estén equivocadas? ¿Es esto posible?
Si repasamos las líneas anteriores bien podemos quedarnos en la primera, si la primera ya es “mentira”
¿para que seguir?
Si se observa que las siguientes son dependientes de la primera, y por tanto son hijas de la imaginación
¿de que sirven?.
Parece muy rotundo decir que algo “es mentira”, pero resulta más fácil saberlo (o intentar saberlo) si alcanzamos alguna certeza de la que partir.
Esa certeza sería el punto número 1 de nuestra particular lista de ¿Cómo ser feliz?
Un momento……
Ya esa misma pregunta es una trampa. Porque uno se ha creído la pregunta.
¿Ser feliz?
¿Quién es aquel que pretende ser feliz?
La respuesta fácil es “yo”.
Pero hay que trabajarlo un poquito más. Ese que dice “yo”, es una como una croqueta.
De hecho es como la carcasa de una croqueta.
La carcasa (cuerpo) y la masa de la croqueta (mente).
Aunque uno está muy seguro de ser uno mismo, es importante no dar nada por sentado. Analicemos……

El señor croqueta (o señora croqueta), se levanta por la mañana y se mira al espejo.

Esa visión, ¿cuándo ha sido vista con anterioridad?, ¿El reflejo es capaz de ver al observador?, ¿Qué es real, el reflejo o el observador?, ¿Por qué?, ¿Acaso el observador ha obtenido esa vista alguna otra vez sin utilizar un espejo?, ¿Dónde está la cara desde el punto de vista del observador?, ¿Acaso no está toda la atención dirigida HACIA AFUERA?, ¿Acaso esos ojos que miran desde el espejo pueden verse a si mismos sin el espejo? ¿Acaso no está claro que la imagen reflejada es la imagen de la carcasa de la croqueta porque tu la llamas “carcasa de la croqueta”?, ¿Quién es aquel que se mira a si mismo y es capaz de nombrarse si es él mismo?
¿No se ve que esto es absurdo?

Sigamos buscando a ese que se refleja en el espejo, al veedor (al que observa).
¿Acaso el espejo es conocedor de que la carcasa de croqueta está frente a él?
¿Acaso tu mente es consciente de tu propia mente?
Esto parece complicadillo, pero no es nada comparado a meter la palabra (concepto, idea, creencia….etc) denominada “consciencia”.

Enredemos un poco más….
¿Tú eres consciente de tu consciencia?
Acaso la consciencia es consciente de ti?
El pensamiento que te genera, acaso te conoce?
Te conoce tu pensamiento?
El oído que escucha, acaso te escucha tu oído a ti?
La voz que tu emites, acaso se dirige a ti?
El dolor que tu sientes, acaso te siente a ti?
Esto nos conduce a que NO podemos saber lo que somos. (Al menos con un análisis como este que estamos haciendo desde “yo”).

Imagina una gran pantalla blanca donde se emite una película.
¿Tú que eres?, ¿La pantalla? ¿Las imágenes que una tras otra, a una velocidad de vértigo van pasando por la pantalla dando una sensación “falsa” de movimiento “real”.
¿O quizá eres el que está viendo la película?
¿Si tú no estuvieras ahí, habría película?
¿El conocimiento que tu tienes te conoce a ti?
¿No se ve que es un completo error buscar a ese que se está buscando desde ahí?

No es posible. Es la carrera eterna, la rueda del «hamster» que gira y gira y gira y el ratón tiene la sensación de movimiento. Realmente se está moviendo, pero realmente está quieto.
Es curioso, pero es fácil ver lo falso, porque no soporta un mínimo análisis, se derrumba, se rompe.
¿Cómo va a saber quién es alguien que se pregunta quien es a si mismo? Es un completo disparate.
¿No se ve esto?
Pero ¿Qué pasa si no buscaras a nadie?
Si fueras nada.
NADA.
Que es aquello que une todo lo que es? NADA.
Esa NADA conforma todo y forma parte de aquello que es y no es. (“Es” porque puede ser percibido) y “no es” porque aun siendo no es percibido).
¿Acaso NADA no lo es todo y si es todo no puede haber aquello que llamamos “el resto”?
Giro la cabeza y veo una lámpara. ¿Esa lámpara existe en si misma o existe si yo la veo?
Tu no la ves, pero yo si, por tanto para ti no existe, pero como yo la veo, para mi si existe.
Tú te ves a ti mismo, carcasa de croqueta, por tanto concluyes que para ti existes.

“La vida es una mierda” (Es algo que escucho a menudo).
¿Acaso la vida sabe de ti? ¿Sabe quién eres? ¿Sabe lo que quieres?
¿Que sabe la vida de ti? ¿Existes tú para la vida?
¿Cómo te atreves a juzgarla?

No puedes juzgar a la vida porque ni siquiera eres capaz de conocerla. Solo puedes describir la idea conceptual (objeto) de lo que es la vida.
La vida tiene más de cuando que de donde o de algo.

Dejo una par de ejemplos de carcasas de croqueta por si pueden ser de utilidad para alcanzar el conocimiento de «yo soy».
Es igual de útil que cualquier otro método.

Carcasa de croqueta que no es consciente de si misma.

 

Carcasa de croqueta egoica (Identificada con el yo).

 

Otra cosa es analizar el «¿Que es aquello que NO soy?».
Suerte.

Si uno se pregunta ¿quién soy yo?
¿Acaso es que ese uno son dos?
¿Cómo puede alguien preguntarse por si mismo?
¿No sería eso imposible?

Si uno se pregunta por si mismo.
¿Acaso no hay al menos 3 elementos ahí?
El yo
El que pregunta por el yo
El que observa la situación (a el yo y al que pregunta por el yo).

Si dejas de preguntar y dejas de observar….
¿Acaso queda algo?
¿Acaso queda alguien?
¿Acaso hubo alguien en algún momento?

Si quieres que el ojo se vea a si mismo deberás utilizar un espejo.
Si quieres conocerte a ti mismo, es ese espejo el que debes ignorar.
Un espejo JAMAS mostrará lo que ES.
La mente es un espejo.

Y por el mismo precio una encuesta:

Gracias a Alexis. Sponsor de este curso.
Sin sus líneas este curso no existiría.

Describir el campo visual no es algo complicado.
Entenderlo tampoco es demasiado complicado.
Pongamos un ejemplo.
Estamos delante de una reja.
Nuestra mirada (ayudada por el cerebro y nuestra voluntad), es capaz de enfocar más allá de la reja, evitando literalmente enfocar la trama de metal.
En ese momento, se enfoca lo que hay detrás de la reja.
¿Se entiende esto?
Bien, continuemos entonces…..

También podemos volver a enfocar la reja.
Y no solo eso, sino que podemos quedarnos (con algo de práctica), sin mirar a nada en concreto y nuestro campo visual se ampliará a lo ancho y a lo alto acaparando más detalles en una cantidad mayor de imagen vista.
Y además podemos reenfocar, mucho más allá de la reja, a lo lejos, todo lo que nos de la vista, y enfocar una piedra o un árbol en particular.
Y sin movernos del sitio, podemos volver a ampliar nuestra mira, dejando que la visión abarque toda la anchura posible….

Pero, un momento……
Esto es maravilloso!!!!. (Dirán ustedes)
Ciertamente, lo es.

Pero hay que darse cuenta del valor que tiene.
Esa propiedad determinará la cualidad de la visión.

Ocurre lo mismo con el tacto, con el gusto, con el oído y con el olfato.
No son superpoderes, es práctica.

Los cinco sentidos tienen esta particularidad que por supuesto se puede entrenar, propiciar y adiestrar.

Tras una práctica diaria sostenida digamos de entre 8 y 9 años de meditación sentando…….
Es broma. Es broma…… Jajajajaja.
Pero vaya susto ¿eh?
No poder iluminarse en 8 o 9 años es una faena.
¿Se imaginan?
9 años ahí sentado en el suelo y no pasa nada.
Caramba !. Vaya chasco.

En fin, decía que con la práctica de la meditación no cambia el mundo, cambia la mente y cambia la percepción de las cosas.
De esa nueva percepción surgen distintas reacciones, diferentes caminos y múltiples resoluciones. O ninguna.
(Es la diferencia entre una mente de mono y una mente en calma, una mente quieta)
Una vez acostumbrados a funcionar en el «modo calma» esa experiencia se convierte en la forma de ver (oír, tocar, degustar, oler……) por defecto.
En definitiva, puede llegar a convertirse en la forma de vivir y percibir «por defecto».
Es más cómodo, más práctico, más sensato, más útil…..

¿Y cómo se consigue eso?
Primero hay que ver que es posible por uno mismo.
Ejercitando, practicando, adiestrando, equivocándose, reconduciendo……

Hace poco conversé con un amigo al respecto de la meditación «sobre la nada».
Seguramente D. estará leyendo esto y ate cabos. ¿Quién sabe?

La cuestión es que hay experiencias, estados de la mente, como se quiera llamarlos, que no se alcanzan mediante el pensamiento, ni pensamiento verbalizado (en forma de palabras), ni pensamiento abstracto, ni pensamiento consciente ni pensamiento inconsciente.

Meditar sobre la nada es meditar sobre algo, pero la nada no es algo, sino que es la ausencia de cualquier cosa.

Esta abstracción tan habitual, es uno de los grandes problemas de la meditación.
Es un truco de la mente, un truco de las palabras y también un truco del ego que está intentado alcanzar algo, diferenciar algo o catalogar algo.
En realidad es un método para alcanzar algo que no puede ser alcanzado, sino que surge (o no).

Lo buscado no es tangible, ni visible, ni huele, ni tiene sabor, ni puede sentirse.
Solo puede ser constatado una vez ha terminado. Porque la MEDITACION (así, con mayúsculas), ocurre independientemente de los sentidos.
Ocurre en otro plano mental.
Es algo parecido al sueño. Solo puede ser constatado una vez uno está despierto. De otro modo. ¿Cómo sabría uno que ha estado dormido?

A lo largo de los años, la práctica irá limando asperezas, marcando detalles, se abrirá camino como el agua entre las piedras, si se tiene la persistencia e intensidad necesarias.
Hay miles de técnicas, miles de prácticas (literalmente miles, no es una exageración).
¿Cuál me vale a mí?
Pues, no tengo ni idea.

Si pudiera hablar de algo, hablaría de algo que conozco, pero de aquello que uno no conoce es mejor no hablar para evitar confundirse y confundir.

La práctica más cercana a la atención en el vacío que yo he podido llevar a cabo a lo largo de los años está basada en los mismos detalles que he escrito al principio sobre la vista. Esa plasticidad, esa manera de «manejar» la vista puede alcanzarse con el pensar y aplicarse a la atención y por tanto a la concentración.
Cuando uno «abre» (las palabras limitan nuevamente, siempre esclavo de las palabras).
La palabra no es la cosa.
No puedes alimentarte de la palabra «carne».
No puedes alcanzar nada con la palabra «meditación».
Perdón, me desvío.

Cuando “abre su concentración”, cuando uno ya «maneja» con soltura la forma de pensar/meditar/observar/prestar atención….
Y es capaz no solo de distinguir los distintos tipos de atención, sino que no le resulta excesivamente difícil cambiar entre uno u otro «a voluntad», tal vez pueda estar en situación de llevar a cabo meditaciones sobre el vacío.
Insisto.
Meditar sobre el vacío no es pensar en él ni poner atención en su presencia, porque el vacío no puede ser percibido y su ausencia tampoco.
La percepción de ausencia del vacío no deja de ser una treta de la imaginación. Y ya seguimos en la mente.

En ocasiones, a modo de técnica, la manera «mejor» de encontrar foco en la ausencia ha sido mediante la concentración sobre el propio latido cardíaco.
En sesiones cortas no es posible (a mi al menos no me ha resultado posible) alcanzar este estado, pero en sesiones algo más largas (>2h), con constancia y esfuerzo inicialmente, se puede observar simplemente el latido del corazón.
El organismo se encargará (si no hay distracciones), de disminuir la tensión arterial y rebajar la frecuencia respiratoria.
En ese estado de calma, se percibe el latido en muchas partes del cuerpo.
Por ejemplo, en el pecho (arteria pulmonar), en las sienes (por la propagación ósea de la arteria carótida), en el cuello (arteria carótida), en las muñecas (arteria radial), en las manos (reflejo de la arteria radial), en las ingles (arteria ilíaca), en las costillas (arteria pulmonar), en el abdomen (arterias pulmonar y/o aorta abdominal)….etc
En realidad podría ser percibido en cualquier sitio en el que haya una arteria y en otros lugares por reflejo y propagación.

El latido se ralentiza si no hay distracciones y la práctica es sostenida y correcta.
La mente percibe el latido en todo el cuerpo. Durante la diástole el corazón se expande (relaja) y el corazón se llena de sangre, mientras que durante la sístole el corazón se contrae y provoca la salida de sangre hacia los diferentes vasos.

No es importante distinguir entre sístole y diástole, pero si es importante saber lo que hay entre una y otro.
Esta es una buena pregunta…..
¿Qué hay, a nivel cardíaco, entre una sístole y una diástole?

La respuesta es NADA.

NADA!.
Esto es importante porque suele ser muy raro ser capaces de encontrar un «nada».

La propia posibilidad de «encontrar nada» es incongruente, pero aquí está. (Malditas palabras).

La concentración completa (absorción) de lo que hay entre latidos es la mejor técnica para practicar meditación sobre el vacío.
En ese estado, los latidos son claramente distinguibles y el estado entre latidos es parecido al estado entre pensamientos, con la diferencia de que los pensamientos van mucho más rápido y es mucho más difícil encontrar el “hueco” que hay «entre ellos».

Al ser un ciclo regular, los latidos permiten observar la ausencia de latido, y esa ausencia es la que puede llegar a ser percibida como «Vacío».
Insisto, el Vacío no puede ser percibido.
Si usted medita sobre el alma pensará en algo que usted imaginará que es el alma, porque no lo ha visto nunca, no lo conoce, no tiene nada más que un conocimiento teórico sobre el alma y además no se puede meditar sobre algo desconocido y jamás sentido porque lo que hará es imaginar.
Lo mismo ocurre con el Vacío.

Solo es un ejemplo.
Probablemente no funcione, a mí si me funciona. No siempre, claro, pero como aquí no damos garantía, pues no pasa nada.

Un detalle importante.
La absorción se consigue con práctica, y este ejercicio requiere bastante.
Inicialmente hay que trabajar sobre la respiración hasta que esta sea automática y no requiera control, pero este debe tener una cadencia determinada para obtener los mejores resultados.

Un ejemplo de práctica avanzada sería una respiración regular de (inhalación/respiración por minuto) alcanzando un ciclo de inspiración-detención-exhalación-detención con una relación de 10-20-10-20 (En segundos).

Esto en alguien principiante no es posible, sería mejor practicar con ciclos de 5-10-5-10 (En segundos).
Es decir:
5 segundos de inspiración.
10 segundos de retención.
5 segundos de exhalación.
10 segundos de retención.
Y se reinicia el ciclo.

Es muy importante hacer las cosas bien, sino mejor no hacerlas.

Llorar a escondidas porque no te abrazan te hace humano.
Sentarte a meditar sobre tus latidos también.
Pero ambas cosas hay que hacerlas como deben ser hechas.
Con sinceridad y pureza. También con empuje y firmeza.

CUIDADO: NO PRACTIQUÉIS RETENCIONES DE RESPIRACIÓN SIN SABER LO QUE ESTÁIS HACIENDO. SI A PESAR DE ESTA ADVERTENCIA OS ARRIESGÁIS; ES BAJO VUESTRA RESPONSABILIDAD, DETENEOS A LA PRIMERA MOLESTIA.
Contestaré a cualquier pregunta o duda sobre esta práctica.

Amor y Calma.

Hola.
Hace tanto tiempo que no paso por aquí que lo menos que puedo hacer es saludar….
Espero que estéis tod@s bien.

Hoy han pasado dos cosas.

He preguntado a una niña de 9 años cual es el origen o la causa de todo sufrimiento y me ha respondido: «llorar».
Ella ha confundido la consecuencia con la causa.
Esto es algo muy importante y muy habitual, también en adultos.
En la mente primero surgen los pensamientos, algo complicadísimo de detener, pues la mente piensa, no es algo voluntario, nuestro cerebro piensa, esa es su labor, eso es lo que hace. Es su función.
¿Puedes hacer algo para que tu páncreas no funcione?
(No hablo de pegarte un tiro en el estómago, claro).
¿Puedes hacer algo para que tus pulmones respiren?
¿Y porque crees que puedes detener la función del cerebro?
No solo lo crees, sino que lo persigues, lo intentas.
Mal hecho.
No es por ahí.
No se trata de no pensar.

La clave está en lo que se haga con esos pensamientos, en como impacten (si lo hacen).
Una cuestión clave es que primero es el pensamiento y después es la emoción.
Salvo problemas en el SNC ó en el SNP (sistema nervioso central o en el periférico), la mente no percibe emociones sin un pensamiento previo.
Conozco a personas (no pocas) que pretenden dejar de pensar.
Creen que la clave del cese del sufrimiento es dejar de pensar.
Algunos dicen «como cuando duermes, me gustaría estar siempre como si durmiera, sin pensar».
Eso tiene fácil solución. Dormir más.
O aplicar morfina en dosis adecuadas para sedación completa.
Pero no va por ahí ni el problema ni la solución.
Eso es como luchar contra el aire a puñetazos, no se ha entendido nada.
Cuando se seda a una persona es para que no sufra, no para que no piense.

Hoy he conocido a Pelayo.
Pelayo tiene 13 años. Tiene pelo en las axilas, las costillas muy marcadas por una delgadez que sin ser extrema resulta llamativa. Mide 1.70m aproximadamente, y pesa unos 47 kilos.
Los codos y las rótulas se marcan en exceso en unos brazos fibrosos y unas piernas largas, sus clavículas parecen intentar salir del cuerpo.
Su espalda arqueada no ayuda al conjunto.
Al caminar «rema» con los brazos, es un efecto muy común en personas con que tienen la dificultad que tiene Pelayo.
Igual que el balanceo cuando avanza.
Su movimiento es muy espástico.
Muchos de sus músculos y articulaciones se encuentran en contracción permanente.
Es muy doloroso, él puede decirlo, verbaliza, es capaz de hablar, con “voz” muy cavernosa, pero habla.
Hay otros que no pueden indicar si les duele o donde. Quizá no sepan lo que es el dolor, más allá de sentirlo. ¿Tú podrías describir el dolor si no supieras lo que es pero lo sintieras?

Estas personas no emiten juicios de valor, no verbalizan, no indican, no exteriorizan, no hay comunicación ni hacia afuera ni hacia adentro.
Es solo dolor en estado puro. Solo dolor. DOLOR.
Quizá no sepan ni el nombre, porque la palabra dolor no es el dolor.

Como decía, Pelayo habla, es capaz de emitir sonidos y verbalizar algunas palabras.
Dice hola, pero no por ecolalia (repetición de las palabras involuntaria enmarcada dentro del espectro de trastornos obsesivo compulsivos), sino porque tiene intención de saludar.

Pelayo saluda. Y se despide. Cuando ve a su hermano pequeño que es apenas un bebe, alarga sus brazos hacia él. Está sentado en el suelo y va arrastrando el culo ayudado por sus brazos hasta llegar a los pies de su madre y se levanta (le cuesta bastante), abraza a su hermano y yo pienso que esos brazos son como las ramas de un árbol.
Acerca su cara y le besa. Le dice algo ininteligible para mí.
Pero el tono es cariñoso y el gesto totalmente intencionado. No está reaccionando, está actuando, hace lo que quiere, es intencionado.
A los pocos segundos lo habrá olvidado.
Pero ahí ha estado su sonrisa. Un instante.

Él vive ahora sin referencias, sin conceptos. A veces «se acuerda» o mejor dicho, su cerebro le permite recordar cosas y actúa.
Otras veces permanece ausente.
Si estuviera de espaldas, tuviera una posición adusta, la espalda recta y vistiera un kesa. Podría estar horas en estado ausente y bien podría pasar por un iluminado, un maestro, alguien que ha alcanzado Moksha. Alguien LIBRE. Todo depende de quién mire.

En realidad Pelayo tiene un 23% de función cerebral.
Su mirada y el gesto de su cara indican que probablemente naciera con el síndrome de maullido de gato, un deterioro del cromosoma 5 (en realidad le falta un trozo). Y su nombre se debe a que el llanto de un bebe con este síndrome se asemeja sorprendentemente al maullido de un gato.
Más adelante, las facciones pueden o no ser características. En este caso lo son.
Pelayo tiene un dimorfismo cráneo-facial consistente en microcefalia (cabeza pequeña para el tamaño del cuerpo), cara redondeada con forma de luna llena, ojos con amplia separación, pliegues epicánticos excesivos (los pliegues característicos de la raza asiática en la parte interior de ambos ojos) y un puente nasal demasiado ancho.

Así que tenemos dos problemas.
Una ausencia de función cerebral del 77% y un síndrome que causa un pronunciado retraso mental y del desarrollo (siempre por debajo del percentil 50 en la parte mental y siempre por debajo del percentil 20 en la parte del desarrollo), aunque a pesar de ello, el síndrome del maullido de gato no se ha podido asociar con anomalías estructurales cerebrales.
A Pelayo no le hacen falta más anomalías cerebrales, ya las tiene por otras causas, hipoxia neonatal, para ser más concreto (falta de oxígeno durante el nacimiento).
Este es el cuadro clínico de Pelayo.

Pelayo no puede pensar. Sus discursos mentales y rumiaciones son básicas.
Cualquier pensamiento complejo lo atora, lo bloquea, no es capaz de gestionarlo.
Cuando digo pensamiento complejo no me refiero a hacer una ecuación o a resolver la teoría de cuerdas, me refiero a gestionar una emoción, a tener empatía, a sentir compasión, a entender que siente alegría, por ejemplo. Para eso hace falta pensar.

Pero si no piensas….. ¿Qué ocurre?.

Es difícil saberlo. Pelayo tiene una prevalencia hemisférica derecha, esto quiere decir que su 23% funcional se concentra en su mayor parte en actividad eléctrica en el hemisferio derecho.
Para hacerlo corto, el hemisferio izquierdo hace cálculos y busca certezas, mientras que el hemisferio derecho gestiona la parte más emocional de una persona.
Pero necesitamos los dos para pensar «con normalidad».

El estado de Pelayo es un drama, es trágico.
Él hace su vida sin anticipar. Sólo pide comida cuando tiene hambre.
Si se tropieza con una verja que le corta el paso y le llega a las rodillas, en muchas ocasiones se bloquea y se pierde, no sabe dónde está ni como volver. No sabe lo que es volver. Se queda ahí, bloqueado….
Se autolesiona porque no es capaz de gestionar el sobrecogimiento que le supone manejar una emoción como el cariño hacia su hermano.

¿Tengo que contar más?

Eso no es lo que buscáis.
No queréis dejar de pensar.
Sois afortunados por poder pensar.
Por poder anticipar vuestros problemas, por poder interaccionar con ellos.
Por sufrir por ellos.
Eso os da la posibilidad de hacer algo.
Pelayo no tiene esa posibilidad.

Quizá os sintáis desgraciados, pero podéis hacer algo.

La figura del cese de pensamiento es una constante del budismo (Zen, Chan, Mahayana…..etc,etc.) también de la Vedanta Advaita. y de muchísimas corrientes espirituales hinduistas y asiáticas, antiguas y modernas (como el neoadvaita), porque parece que se trata de ser más y mejor que lo que había. Siempre mejorar algo, le cambiamos el nombre y así es algo nuevo, es algo mejor, se venden más libros, aparecen gurús, escuelas, maestrillos del tres al cuarto que curan cánceres haciendo que la gente tome infusiones de limón con lejía rebajada con agua (nueva medicina germánica) y cobrando 400 euros por sesiones de 45 minutos.
Esto pasa. Yo lo veo y muchas veces se disfraza de práctica espiritual.
Aunque necesitas a alguien muy desesperado para lograrlo, pero siempre hay un roto para un descosido.

Retomemos, que me estoy desviando.
Olvidemos los nombres y conceptos.

¿Funciona esto del no pensar?
La respuesta es no.
¿No se puede dejar de pensar voluntariamente?
La respuesta es no.
¿No es la solución a nuestros problemas no pensar?
La respuesta de nuevo es no.

Hablemos de una práctica. No la nombremos ni la cataloguemos.
Uno se sienta a meditar. Tras cierto tiempo de práctica, y de guía, hay una transcendencia de estados.
Esto no quiere decir nada más que la mente va afilándose, va enfocando cosas que no son percibidas durante la actividad cotidiana.
Hay un punto en que el meditador se piensa meditando (se imagina, se ve meditando en su mente). Ahora hay dos cosas, un meditador y un observador del meditador creado por el meditador.
No os perdáis, que aquí hay algo que puede ser importante.
Ese meditador imaginado toma el mando como un modelo a seguir, es lo que se quiere alcanzar.
Simplemente es un reflejo egoico, pero toma el mando y pensamos «medito que te cagas».
Me he leído un par de libros, me he comprado unos cd´s, tengo una app cojonuda y encima escucho a la gente, soy más paciente y nunca me enfado (bueno, casi nunca).
Leo a Krishnamurti y a Ramana. Me se los Yogasutras de Patanjali. Hago retiros (me llevo el móvil y mis pastillas, pero que bonito es ese árbol y el sonido del río y solo por 250 euros un fin de semana). Y dono dinero para cruz roja.
Estoy cambiando. Soy mejor. Soy mejor que tu.

Y este meditador imaginado o pensado, a su vez crea otro que cada vez es mejor. Y es mentira también.
Ver que el segundo meditador es solo una idea es útil y puede dar lugar a un cambio.
El cambio consiste en permitirle estar ahí y seguir meditando.
Muchos lo intentan eliminar al percatarse de que es imaginado.
MAL!. Dejadle ahí.

No buscando, meditando. Permanecer en el silencio. El segundo meditador desaparecerá (con tiempo, práctica y guía). En realidad seguirá estando, pero estará como la pared de tu izquierda, esa en la que acabas de reparar y antes no.

Y se transformará en un tercer meditador que observa a los dos anteriores. CUIDADO que ese también es mentira.
y el cuarto y el quinto. TODOS FALSOS.
Volvamos al primero. Cuando el primero no refleje a ninguno habrás avanzado algo.
Y es desde ahí desde donde puedes continuar avanzando.
Es muy delicado utilizar el término “avanzar”, por defecto se considera positivo y eso es arriesgado.
El problema es que cualquier meditador es falso, incluido el primero también.
¿El primero también?
SI, el primero también.
¿Entonces todo es falso?
No.
Entonces ¿Quién es aquel que obtiene la certeza de que todos son falsos?
NADIE.
No es un quién. Es NADIE.

Cuando llega esa certeza no obtienes nada.
Lo pierdes.

Y no levitas, ni vuelas, ni haces nada raro o extraño ni te tiras un pedo arco iris místico.
Solo has descubierto una gran mentira. Nada más, y nada menos.

Los cambios son muy sutiles, impactantes, pero sutiles.
Si se percibe como que has estado equivocado hasta entonces, OTRA MENTIRA.
Deja las invenciones. Busca aquello que no son invenciones.
Tú que puedes discriminar.
¿Qué tiene Pelayo en el instante en que está en ausencia?
¿Qué le falta a Pelayo en el instante en que él está en ausencia?

Puedes estar inafectado por ti mismo.

Cuando esto llega, no hay nadie que sepa que tú y tú no suman dos. Pero así es.
Cuando esto llega, no hay nadie que sepa que tú y yo somos lo mismo. Pero así es.
Si es percibido, nombrado, catalogado…. Te ha vuelto a engañar.
Literalmente.

Te quiero Pelayo.
Te deseo la mejor de las suertes en ese mundo que soy incapaz de imaginarme siquiera.

Tú me conoces, saltémonos las presentaciones, que no vienen a cuento.
Has respetado mi espacio y te lo agradezco, creo que es malo hablar solo para rellenar huecos.
Los huecos hacen falta. Son espacio.
A nosotros no nos hace falta aparentar interés, esa fase ya la pasamos.
Siempre es de agradecer, pero ahora he necesitado calma y desde ahora voy a necesitar rodearme de ciertas personas y evitar otras.
Puede que suene injusto, tal vez lo sea, en todo caso importa poco.
Debo evitarte a ti (a yo), porque tu me dañas.

Un hombre con un objetivo es invencible.
No hay problema insalvable, hay enfoque malo.

Recibir los latigazos con una sonrisa en la cara, pero no de desprecio o desdén, sino de calma y serenidad.

La sonrisa del que sabe que ya no le pueden dañar más.
Porque ha aprendido a manejar el daño.
No es que no lo sienta, es que lo comprende y lo acuna, lo observa y lo tolera.
No en presencia de indiferencia, sino en ausencia de implicación, que es totalmente diferente.

Ese es un objetivo.
La ausencia de implicación es un objetivo muy importante.

Para que nazca una flor de loto debe haber barro.
Es una estupidez, pero es una estupidez evocadora. Incluso inspiradora.
Hay que mancharse, mancharse con el barro.
Cuando encuentras la mayor de las felicidades en una música o la risa de otra persona…
Uno puede observar que siempre ha estado ahí, pero que ahora es percibida. Percibida de otra manera.
¿Que ha cambiado?
¿Quién ha cambiado?
¿Por qué?
¿Cómo?
Y ahí ya nos hemos perdido.

Te puede hacer feliz mirar una piedra sobre el agua.
Es la misma piedra de siempre, es el mismo agua de siempre, es el mismo estanque de siempre.
¿Que ha cambiado entonces?

La cualidad del observador.
La cualidad de quién mira.
Ha cambiado quién mira.
En realidad es lo único que puede cambiar, ¿no ves esto?
Siempre cambia aquel que observa, lo observado no cambia nunca.

De hecho lo que cambia es la interpretación de lo observado (En aquello que es observado, incluyo a uno mismo, claro).

El abandono, el desprecio, es amargo, es duro, intransigente, demoledor.
¿Donde están la dulzura y la calma?
¿Acaso no son todo emociones?
¿Acaso no son todo reacciones ante emociones?
¿Acaso no todo es una absurda carrera interminable para sentir algo y no sentir otras cosas?

Si la mente percibe eso (o reacciona así ante eso).
¿No podría reaccionar con Amor y Calma ante otras cosas?
¿No podría reaccionar con Amor y Calma ante todas las cosas?
Y lo más importante. ¿Que hay ANTES de reaccionar?
¿No podría NO reaccionar?

Uno no se da cuenta, pero cuando siente ira, la siente uno mismo, no el resto, ni siquiera aquello hacia lo que se dirige la ira.
Cuando se odia, es uno mismo el que siente, padece y sufre su propio odio. No es nadie más.
Cuando se desprecia, no es el despreciable el que sufre, sino aquel que inicia el desprecio.

¿Y quién lo siente?
Da igual hacia qué o hacia quién vaya dirigido.
Da igual incluso el motivo que ha iniciado ese odio.
El odio daña a uno mismo, te daña a ti.
Tu odio te daña a ti.
¿Otra vez?
Tu odio te daña a ti, tu pena te daña a ti, tu desesperación te daña a ti, tu tristeza te daña a ti.
Hay que ver esto.
Identificarlo puede cambiar las cosas.
Puede cambiar la vida.
Puede cambiarlo TODO.
Solo con creencias.
Y TU no eres tus creencias.
He perdido mucho, quizá lo he perdido todo.
Pero ahora vivo con tres guijarros.
Y los cuento constantemente.
En ciertos momentos es todo lo que hay en el universo y nada más me importa.
Son todo lo que tengo.
Cuando dejo de contarlos, vuelve el mundo.
Esos guijarros estaban aquí antes que yo, y probablemente permanezcan cuando yo no esté.
Y me pregunto…. ¿qué es real, el mundo o los guijarros?.
Tal vez ni lo uno ni lo otro.

        Mil Gracias a Alexandra Koch por esta fotografía.

Hoy es el primer día del año.
Normalmente en estas fechas las personas solemos hacer un esfuerzo por evitar errores anteriores, por mejorar algunas
facetas y por alcanzar algunas metas.

Todos los años hacemos lo mismo. Casi todo el mundo comienza el año con buenas intenciones.
No puedo hablar de las que tiene el resto, pero puedo hablar de las mías.

La inercia de esas intenciones no duran demasiado, en algunos casos, apenas unas horas.
Yo tengo algunas fantásticas que todos los años me planteo que voy a lograr.

Mis metas para el 2017 son las siguientes:

– Bucear en el mar Rojo.

– Ir a las Islas Medas a encontrarme con un amigo mío y bucear con trimix a 75 metros. (Esto no es una gran idea
considerando que la cámara hiperbárica civil más cercana está en el hospital de Palamós, a 30 kilómetros en coche, aunque
hay una militar más cerca, creo). En todo caso, no es buena idea.

– Aguantar en apnea (bajo el agua sin botellas de aire) más de 5 minutos. Esta es aún una idea peor que la anterior.

– Correr la maratón de Nueva York.

– Meditar mucho más.

– Ir a Japón, alojarme en ryokanes y visitar todos los jardines japoneses de Kioto (al menos) y a alguien muy especial.

– Ir a la India (En particular a Leh y Baranasi, y ya estando por allí, acercarme a Katmandú, en Nepal).

– Comprarme una casa en Canadá (esta me hace gracia hasta a mi). (JAJAJAJA).

– Hacer un retiro de silencio y ayuno de 10 días completamente aislado solo con un zafú, un mala y un cuenco.

– Aprender japonés.
Pongo solo unas pocas, hay docenas, y hay momentos en los que pienso que las voy a hacer.
Cuantos más años cumplo, la experiencia me dice que siempre he sido muy impaciente y he abarcado demasiado.
Seguramente, dentro de un año, si todavía existo, escribiría lo mismo que hoy, o parecido.
Porque me temo que de lo que pone arriba, tal vez medite más. Pero eso es todo.

Algunos diran que es porque no tengo el empuje suficiente, las verdaderas ganas de hacer las cosas, el deseo profundo de
llevarlas a cabo.

El libro «el secreto» de Rhondha Byrne, tiene la culpa de que muchas personas que piensen así.
Aunque ciertamente, ha vuelto optimistas a muchos pesimistas, lo cual tiene un gran mérito. En todo caso, es
incuestionable que esa «búsqueda espiritual» se ha convertido en una franquicia que factura cientos de millones de dolares
al año. Con libros, app´s, DVD´s, peliculas, vídeos, bandas sonoras (si, yo tampoco entiendo que haya una banda sonora). Casi todas ellos, artículos de dudodas utilidad (según mi equivocada opinión).
Casi me recuerda a Osho en sus mejores tiempos.

Vivimos en una sociedad en la que parece que tener deseos es obligatorio y demuestra una buena salud mental e iniciativa.
Estoy en frontal desacuerdo con esto, pero es lo que tenemos.

Hay que ser tremendamente competitivo, si no corres una maratón, eres un blando.
Eres una piltrafilla si no terminas una rompepiernas (se llaman así, son carreras muy duras, de hasta 21 km y con
pendiente superiores a los 23 grados).
O una Espartan. «Eso se lo hace mi hijo de 14 años» (esto lo he oido de verdad).
Es una carrera de 20 kilómetros que te hace saltar sobre fuego entre otras 24 pruebas igual de ocurrentes.

Una cosa es motivar a las personas, pero no me parece que esto lo sea.
Esto es más parecido a la mortificación personal, al castigo, a los cilicios que se usaban cuando había una tentación.
Algo brutal, vaya.

Hay una mentalidad asociada al sufrimiento para sentirse mejor, hay una cultura generalizada en la que prima que si
quieres conseguir algo tienes que esforzarte y sufrir.
Si no sufres, algo haces mal. Para mi esto es un error.

Veo corredores que llevan en su muñeca un chisme con más tecnología que el avion de los hermanos Wright.
Estos si que tenian lo que hay que tener.
VALOR.
Eso es lo que hay que tener.
VALOR.

Y si ahora no tienes valor, habrá que buscarlo, pero no te hace falta saltar de un rascacielos para demostrarte lo capaz que eres. Tienes vértigo. ¿Y que? yo también lo tengo, por cierto.

No hace falta hacer cosas arriesgadas para pensarse mejor.
Sientate y lidia contigo mismo si quieres un reto.
Y más barato, una espartan cuesta 100 euros el mismo día de la carrera.

Hace falta mucho Valor para enfretarse a uno mismo, y otras muchas cosas (honestidad, temple, calma, sinceridad,
perseverancia, paciencia……). Y es gratis.
Solo reivindico la importancia de lo lento, de lo mínimo, de lo sencillo, de lo fundamental.
Conozco deportístas de élite. No critico eso, ni mucho menos.
Son personas que son capaces de gestas asombrosas, pero ninguno de ellos lo hace para contarlo.
Lo hacen para sentirlo.
Esa es la gran diferencia.
Inmensa y fundamental.
Contartelo a ti mismo al fin y al cabo es contarlo.
Si te lo cuentas no lo sentirás.
Quién haya pasado por aquí sabe de lo que hablo.

Retomo la intención inicial de este post, que me desvío.
Hace años me cansé de tener deseos absurdos que pertenecen más a la imaginación que a lo realmente posible, lo que hace
que cuando uno ve que no se puede, tal vez se frustre. Tal vez.

Es por esto, que para todos aquell@s que sois algo más realistas y no teneis ideas tan raras como las mías, propongo un
cambio de vital importancia, sin complicaciones, sin bellas montañas japonesas ni fantásticas cascadas en Costa rica y no,
no hay que saltar sobre fuego.

Lo que os ofrezco es la posibilidad de integrar la meditación en vuestra vida.
Quizá no sirva para nada, quizá os cambie la vida (a mejor).

Esta idea no es mía, fue de Martin Boronson. Y es muy importante no cambiar el ejercicio.
Muy importante.
También hay un libro, no es excesivamente interesante (para mi).
En todo caso, el vídeo si lo es, y si integras algo tan fácil como esto en tu vida, seguramente te sentirás mucho mejor.

Espero que así sea.


Feliz 2017.