Archivos para mayo, 2011

Conversaciones_5

Publicado: 27 mayo 2011 en Conversaciones
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Pregunta:
Usted dice que la mente engaña, que lo que yo veo no existe. ¿Puede probarlo?. Demuéstremelo.

Respuesta:
Cuando uno habla sobre este asunto, muchas veces se utiliza una expresión que me hace gracia.
“Si no lo veo no lo creo”.
No se imagina lo arriesgada que es esta afirmación.
En primer lugar y hablo totalmente en serio, si lo que usted plantea fuera un hecho cierto, las personas invidentes no podrían tener creencias, y las tienen, sin duda. Así que no parece un buen método para discriminar en que cree uno o deja de creer.

Por otra parte, las personas invidentes tienen una percepción muy distinta a la suya y a la mía, pues no están condicionados por la vista.
Por lo general son personas con una capacidad de introspección extraordinaria.
Lo que a usted le une con lo que ve es simplemente la fisiología de su organismo, que mediante sus ojos recibe una información QUE ES INTERPRETADA POR EL CEREBRO.
Sin entrar en detalle, gracias a la luz, el ojo capta cierta información por medio de unas células conocidas como conos y bastoncillos que se encuentran en la retina, estas células transportan la información por medio de los nervios ópticos hacia la corteza cerebral que es donde se producen los estímulos que crearán las percepciones visuales.
Luego a estas percepciones visuales les hemos puesto nombre.
Ya he mencionado que la visión es el sentido que más condiciona, y salvo cuando estamos dormidos, recibimos información casi constante por medio de la vista.
Generalmente las personas se fían de lo que ven, pero como casi siempre, hay matices.
Le pongo un ejemplo.
Si usted mira directamente a una bombilla de cristal transparente que está apagada verá un solo filamento.
Si enciende usted esa bombilla y mantiene si vista fija en el filamento durante unos segundos y cierra los ojos comprobará algo curioso.
Lo que verá son 4 filamentos.

Analicemos donde estamos.
Lo que digo es que usted tendrá los ojos cerrados y estará viendo cuatro filamentos donde hace un instante había uno.
Que curioso ¿verdad?.
Tendría cierto sentido (tal vez) ver dos filamentos, pues tenemos dos ojos, pero vea como ya nos estamos desviando, lo que está ocurriendo es que uno ve cuatro filamentos.
Si usted prueba esto y ocurre lo que yo le estoy diciendo (y créame, ocurre), ¿se seguirá sigue fiando de lo que ve?
Eso no es todo, si sigue usted con los ojos cerrados e intenta perseguir los filamentos que ve ocurrirá otra cosa curiosa.
No podrá alcanzarlos. No podrá mirarlos directamente.
¿Por qué no puede alcanzarlos con su propia mirada?
¿Le mienten sus ojos?
¿Le miente su cerebro?
¿Le miente su mente?
¿Le miente su interpretación?
¿No le miente nada de eso y eso que percibe es lo que realmente está ocurriendo?
No entremos en esos detalles si no es necesario.
Quédese con esto. A veces, lo que uno cree que ve no es lo que está viendo.
Del mismo modo, lo que uno percibe, a veces no es lo que uno percibiría si no fuera esclavo de sus hábitos, pues igual que la visión está condicionada por el cerebro y otros factores fisiológicos, las percepciones están condicionadas, entre otras cosas, por las interpretaciones que la mente hace de ellas.

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Conversaciones_4

Publicado: 17 mayo 2011 en Conversaciones
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Pregunta:
Usted dice que yo no puedo hacer nada por liberarme, que no puedo hacer nada para alcanzar la iluminación.
En ese caso… ¿Todo esto para que vale?.

Respuesta:
Bien, le agradezco su pregunta.
Es importante.
Podemos plantearla de otros modos si no le parece mal, en realidad es la misma pregunta, aunque no se lo parezca….
¿Por qué no está usted satisfecho completamente con su vida aquí y ahora?
¿Qué le hace buscar algo que usted llama iluminación?
¿De qué debe usted ser liberado?
¿De qué o de quien huye usted?

Algunas personas esperan que uno pueda hacer algo por ellos, cuando ellos mismos ni siquiera saben cuales son los problemas que les atenazan y les impiden vivir con fluidez ante aquello que surge a cada momento.
¿Que es aquello que le produce sufrimiento?
Ese es un ejercicio personal que cada uno debe hacer de forma individual e introspectiva. De forma muy íntima.
Hay personas que perciben la vida como un continuo ataque personal hacia ellos.
Es el riesgo de la mirada egoica.
Su resistencia, y permítame decir, su ignorancia, es tal que consideran que todo aquello que acontece ocurre para que ellos sufran.
Tan dañina puede ser la mente. De hecho lo es.
Mire a su alrededor, dígame cuantas personas ve felices, completa y absolutamente felices.
Cuidado, que una persona feliz no es una persona que carece de problemas. Se pueden tener problemas y ser feliz.
Dígame cuantas personas ve con gesto sereno, sin crispación, sin miedo, sin tensión, sin la frente contraida.
Observe a lo largo de varios días….
Verá pocas, se lo aseguro. Tal vez una, tal vez ninguna. Obsérvelo usted mismo….
Haga el esfuerzo de prestar atención a ese detalle, se dará cuenta de muchas cosas.

Hay personas que no ven ni el vaso medio lleno ni el vaso medio vacío, son personas que ven el vaso roto.
Todo esto entonces vale para que esa vida que uno lleva, sea más ligera, no sea tan dolorosa, sea más llevadera, más relajada, porque uno comprende por qué ocurren las cosas y si esa comprensión es alcanzada por uno mismo, de pronto hay un nuevo punto de vista que permite que los problemas pierdan su importancia o al menos cambien su aspecto.
También cambia la forma de verlos, cuidado que no hablo de resolverlos ni de padecerlos ni de enfrentarse a ellos; digo de verlos, de percibirlos, cambia la forma en que los problemas son percibidos, y eso repercute directamente en la manera en que reacciona la mente ante esos problemas.
Al fin y al cabo eso hace que usted viva mejor, que sufra menos.

Si usted no sufre con nada, ENHORABUENA. Es extraordinario. Si usted no tiene sufrimiento físico ni psicológico es usted un ser verdaderamente afortunado. No se imagina cuanto.
Pero tengo la certeza de que si eso fuera así, esta conversación no estaría llevándose a cabo.

En otro orden, hay metas distintas, pero la primera es minimizar el sufrimiento de las personas que buscan algo.

Todo el mundo busca algo, si usted no buscara nada no estaríamos hablando.
Sería un ser plenamente estable, equilibrado, ecuánime y feliz.

Pero no lo es. Por eso busca.
¿Y que busca?
Indague que le hace daño y porque siente ese daño.

Indague si ese daño le proporciona algo más que daño y tal vez esa sensación se ha convertido en un hábito, en un seguro, en un refugio.
Indague que hay ANTES del daño.
Indague que hay entre usted y el daño que siente, físico o psicológico, sobre todo psicológico.

Probablemente encuentre que es usted mismo quien se inflige ese castigo continuamente. Pero ahora no lo ve, no lo percibe así.
O tal vez uno esté equivocado, esto sería bueno. Porque así usted no sufriría.

Bien, no se culpe, esto puede llevarnos a algo positivo. Por eso estamos hablando.
Para eso estamos hablando.
Utilizando un símil, podemos decir que mucha gente camina en círculos por la vida.
Circulan, dan vueltas y vueltas, pero no reconocen el camino andado, a pesar que se repite una y otra vez.
Si uno observa verá las repeticiones, comenzará a reconocerlas y notará las reacciones que se producen cuando se perciben esas repeticiones.
Entonces hay un cambio, hay un antes y un después.
Comienza la búsqueda.
No sabemos por qué, pero uno nota que algo no va bien, que debería ir mejor, que debe haber algo por ahí fuera que resuelva mis problemas.
Y entonces ocurre.

HEMOS ENCONTRADO LA CLAVE !!!!!.
Y nos ponemos a caminar en círculos en el sentido inverso.
Imagínese el chasco cuando uno se da cuenta.

Pasado un tiempo, observamos que a pesar de caminar “distinto”, que nuestra actitud ante las cosas y la vida, y los problemas, es diferente, algo sigue yendo mal, pues no hemos encontrado lo buscado (que todavía no sabemos lo que es).

Y entonces, uno lee, uno escucha, uno indaga, uno estudia, uno medita, uno escucha esto, lee lo otro y puede que entonces, solo tal vez, comience a salir de ese círculo, ya da igual la dirección o el sentido, habrá salido del círculo y no volverá a ver lo anterior. Porque ya no habrá ni dirección ni sentido.
Podrá haber otros círculos más adelante, de hecho los habrá, pero serán distintos y reconocibles en cuanto aparezcan.
Cada vez uno va adquiriendo más soltura en esta actitud, cada vez se encuentra uno más cómodo, hasta que llega a pensar ¿Cómo he podido vivir de otra manera toda la vida?

¿Hacia donde camina?
Da lo mismo.
Ha salido de la rutina, ha salido de los pensamientos mecánicos, ha dejado de ser un autómata que reacciona y comienza (solo comienza) a tomar cierto grado de control.
Para eso sirve todo esto.
Para darse cuenta.
Para salir del círculo.
No importa donde llegue usted, ese es otro problema, ese es otro asunto. Importa salir.
No se preocupe todavía de alcanzar nada. Si lo hace ya estaría anticipando y creando deseos, anhelos y metas.

Y AÚN NO HA SALIDO A CAMINAR !!!!.
Está en la casilla de salida, reflexione.
¿Qué quiere hacer?
¿Qué le sujeta las piernas?
¿Por qué sigue dando vueltas?

CAMINE.
Este viaje no es planificable, porque donde va a llegar solo lo sabrá cuando llegue y solo usted podrá caminar su propio camino.
No hay ejemplos a seguir, no hay quien pueda meterse en sus zapatos.
Puede quedarse quieto, seguir en círculos o caminar hacia fuera o hacia dentro, o hacia arriba o hacia abajo.
¿O no puede?
¿Quién le pone los límites a uno mismo?
Decida usted, reflexione usted.
Reflexione intensamente sobre quien le pone los límites a uno mismo.
Gracias por su pregunta.

Pensamiento_16

Publicado: 13 mayo 2011 en Pensamientos cortos
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Intentar comprender intelectualmente qué es la liberación, moksha, nirvana, la iluminación o como usted quiera llamarlo; es como intentar describir el sabor del chocolate sin utilizar adjetivos.